| S | eminario del Campo Freudiano 2003-2004 |
Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano
Jacques Lacan
18 de octubre: Jean Louis Gault (Nantes) - Sesión inaugural del seminario
El sujeto, entre saber y verdad.
La praxis psicoanalítica se desarrolla a partir de un discurso e implica una estructura. No hay discurso sin un sujeto que lo sustente y la pregunta por dicho sujeto es la cuestión que inicialmente se plantea en el escrito "Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano". La referencia al sujeto de la psicología no constituye una respuesta válida para una conceptualización del psicoanálisis. Sólo situándolo como abolido en la ciencia y en su relación con el saber, puede darse cuenta del estatuto del sujeto y de la subversión que el psicoanálisis introduce en él. Para ello la referencia al saber absoluto hegeliano y su construcción dialéctica puede representar un recurso, pero sin olvidar que constituye una solución ideal, ya que lo que Freud aportó no fue la conjunción de lo real y lo simbólico, una reabsorción de la perturbadora verdad en el saber, sino el regreso de ésta al campo de la ciencia con el movimiento con que se impone en nuestra praxis: retornar desde lo reprimido.
Se trabajará el texto de Lacan desde “Una estructura es constituyente de la praxis...”, página 773, hasta “... puesto que es un servicio que no tiene allí titular”, página 779.
Referencias:
- "La psicología científica, que nosotros recusamos" por Margarita Álvarez.
Artículo de Georges Canguilhem, "Qu'est-ce qu'est la psychologie?", Cahiers pour l'Analyse 2, Paris, mars-avril 1966.- “El paso ‘copernicano’ en Freud” por Laura Canedo.
- “El saber absoluto: la verdad toda” por Eduard Gadea.
22 de noviembre: Marie-Hélène Brousse (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: El sujeto del inconsciente
"Una vez reconocida en el inconsciente la estructura del lenguaje, ¿qué clase de sujeto podemos concebirle?". Lacan, para reconocer al sujeto del inconsciente, repasa una serie de proposiciones que den respuesta a la pregunta ¿quien habla?, es decir, ¿quien es ese que no deja de decir algo, pero que no sabe lo que dice y ni tan siquiera que está hablando? El sujeto de la enunciación, el ser de no ente, no sólo no se realizará como ser a partir de su saber, no sólo no resultará transparente a sí mismo, sino que a partir de la función de corte en el discurso se verificará su estructura como discontinuidad en lo real.
El sujeto del inconsciente no puede ser el del discurso hegeliano del saber absoluto porque la juntura entre el saber y la verdad que Freud vuelve a reabrir distingue su dialéctica del deseo de la del filósofo idealista. El deseo en la medida que es deseo del Otro no implica el conocimiento, no es reductible a la demanda ni a la necesidad. Sólo está articulado en un discurso ético.Se trabajará el texto de Lacan desde “Desde “El inconsciente, a partir de Freud, es una cadena...”, página 779, hasta “...en el discurso que le conviene, ético y no psicológico.”, página 784.
Referencia por Francisco Amella
- Roman Jakobson, "Los commutadores, las categorías verbales y el verbo ruso", Ensayos de lingüística general, cap. XII, Ariel, Barcelona, 1984.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
“Precipitarse” Por Laura Canedo
“La imagen reina” por Victoria Vicente
13 de Diciembre: Vilma Cocoz (Madrid)
SEMINARIO DE TEXTOS: La sumisión del sujeto al significante
Para situar al deseo en relación con el sujeto, Lacan retoma el grafo de Las formaciones del inconsciente. Se tratará de un sujeto definido a través de su articulación por el significante. Los dos vectores iniciales, el de la sincronía y el de la diacronía, someten al sujeto al significante, pues el aserto que se instaura en el círculo que forman sólo se cierra sobre su propia anticipación en la composición del significante. La cuadratura de dicho círculo resulta imposible dado que el sujeto se constituye al descompletarla, que se cuenta en ella a la vez que cumple la función de la falta.
El sujeto se constituye por el mensaje que él emite, pero que recibe del Otro. Un Otro que es su sede previa y el Amo absoluto. En tanto que lugar de la Palabra, que implica el paso de la ficción al significante, es también ese testigo Otro que permite que se plantee la Verdad.Se trabajará el texto de Lacan desde “Tenemos entonces que llevar mucho más allá...”, página 784, hasta “... que la instituye en una estructura de ficción.”, página 787.
Referencia por Emilio Faire
- "El sujeto en la teoría de los juegos" (Morton D. Davis, Introducción a la teoría de los juegos, Alianza editorial, Madrid, 1998)
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
“Adela entre la realidad y la fantasía” por Elísabeth Escayola
“El sujeto en suspenso” por Mario Izcovich
24 de Enero: Domenico Cosenza (Roma)
SEMINARIO DE TEXTOS: El amo
Lacan propone a los filósofos que le escuchan, y a todos los que se arriesgan a seguir su enseñanza, que no se dejen fascinar por la ilusión de u yo amo de sí mismo. El sujeto se enajena en el significante y el trazo unario colma la marca invisible que recibe de él, la identificación primaria que configura su ideal del yo.
El yo es función de dominio, de rivalidad, pero implica el desconocimiento del trazo en que se apoya. Promocionar a la consciencia hasta la autoconsciencia, con la pretensión de que nos proporcione la transparencia del yo, ha sido el error de la historia del pensamiento, que se continúa con la supuesta salida de la lucha por el prestigio a partir de la libertad conquistada por el esclavo a través de su trabajo. A pesar de lo que diga la astucia de la razón, el esclavo no renuncia a su goce, sino que permanece en él por su servidumbre. Su juego se da en el lugar del Otro. El deseo se somete a los avatares de la historia del sujeto, pero precisa también de la existencia de elementos estructurales. Toda demanda está sometida al significante y el efecto de este hecho consiste en que la sexualidad lleva "el rastro de alguna rajadura poco natural".Referencia por Montserrat Rodríguez
- "El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica" de Jacques Lacan, en Escritos 1, Siglo XXI editores, México, 1986.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
“Un hombre "dado vuelta"” por Susana Huler
“Separarse” por Carmen Grifoll
21 de Febrero: Shula Eldar (Barcelona)
SEMINARIO DE TEXTOS: Deseo y fantasma
Dejamos al sujeto enajenado en el Otro a partir de su sujeción al significante. Ir más allá, e introducirse en la dialéctica del deseo, implica construir un piso superior en el grafo que parta de ese punto, del A, para elevarse como pregunta: Che vuoi? ¿Qué me quiere?
El deseo es deseo del Otro, donde el "de" tiene tanto el sentido subjetivo como el objetivo, pero si para el sujeto es posible el desasimiento de ese Otro, es gracias a que la propia demanda al Otro, la demanda de amor, abre un margen que la desgarra de la necesidad y en la que se esboza el deseo. Así, de lo incondicional de la demanda, se podrá pasar a la condición absoluta causa del deseo según la estructura del fantasma.
El deseo se regulará por un fantasma, una fantasía, en la que, juntamente con el objeto, encontraremos el momento de fading del sujeto ligado a la escisión que éste sufre en su subordinación al significante. $ <> a será el algoritmo índice de una significación absoluta que servirá de paño de un yo (je) primordialmente reprimido y sólo indicable en el fading de la enunciación.Se trabajará el texto desde “Que el padre pueda ser considerado...”, página 793, hasta “...o mejor en la represión primordial (Urverdrändung).”, página 796.
Referencia por Carolina Tarrida
- "Jacques Cazzote, "El diablo enamorado", Ediciones Península, Barcelona, 1998.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
“El oráculo y el padre” por Anna Aromí
“Ser un hombre como los demás” por Clara Bardón
20 de Marzo: Pierre-Gilles Guéguen (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: La pulsión
Con los párrafos dedicados a la pulsión Lacan da cumplida cuenta de la subversión del sujeto anunciada en el título de su escrito. Ya con anterioridad ha situado en la pulsión el lugar donde Freud reabre la juntura entre el saber y la verdad (pág. 782).
Cuando el sujeto se desvanece en la demanda, lo que aparece es la pulsión. El sujeto no está articulado porque ni siquiera sabe que habla, pero la pulsión permite ubicarlo orgánicamente al satisfacer la exigencia de estar tanto más lejos del hablar cuanto más habla.
En el grafo, la pulsión se sitúa con respecto al tesoro de los significantes y a la diacronía: S <>D. La pulsión se distingue de la función orgánica que habita por el corte. Ese artificio, manifiestamente gramatical, afecta a las reversiones de su articulación tanto con su fuente como con el objeto. Con respecto a la zona erógena delimitada, se aísla de su función metabólica a partir del corte que el rasgo de un margen o borde facilitan y, respecto al objeto, su parcialidad proviene del hecho de no representar más que parcialmente la función que lo ha producido.
El sujeto que cree designarse a sí mismo como sujeto de la conciencia, en el enunciado, no es más que el objeto parcial que carece de imagen especular, al que ésta proporciona su vestido y en cuyo forro consiste.Se trabajará el texto desde “Se concibe mejor en nuestra deducción...”, página 796, hasta “...fatigado de ésta con aire de presa”, página 798.
Referencia por Marta Serra
- Sigmund Freud, "Pulsiones y destinos de pulsión" (1915), en Obras completas, tomo XIV, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2000.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
“Algo que no se puede perder” por Leonora Troianovski
“El pato salvaje” por Antoni Vicens
3 de Abril: Lucia D’Angelo (Barcelona)
SEMINARIO DE TEXTOS: No hay Otro del Otro
El paso del primer nivel del grafo al segundo, de la batería significante, a los significantes de la pulsión, implica, como efecto de la enunciación inconsciente, que el Otro no pueda responder del valor de su tesoro. Si bien la batería de los significantes está completa, la falta de garantía del Otro aparece como un significante, S(A/), representa al sujeto e indica una falta inherente al conjunto de los significantes, como el trazo del circulo de los significantes que no puede contarse en él. Su función se simboliza como (-1), opera cuando un nombre propio es pronunciado y es lo que impide al sujeto poderse pensar completamente.
El ser del sujeto aparece como falta. Puede intentar probar la existencia del Otro a partir del amor, solución precaria, o con el recurso paradójico del goce, pues su insistencia querrá mostrar la consistencia del Otro, pero al mismo tiempo hará languidecer al propio ser.
Se trabajará el texto desde “Lo que el grafo nos propone ahora....”, página 798, hasta “...es sensiblemente menos cretinizante”, página 800.
Referencia por Claudia Romero
- Sigmund Freud, "Moisés y la religión monoteísta" (1939), Obras Completas, vol. XXIII, Amorrortu, Buenos Aires, 1993.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
“A man's world” por Margarita Álvarez
“La educadora de perros” por Jorge Sosa
15 de Mayo: Guy Briole (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: La castración
Para Lacan el complejo de castración no es ningún mito, como el del Padre Originario, sino que en él encuentra el resorte mayor de la subversión del sujeto ligada a la dialéctica del deseo que ya ningún pensamiento puede ignorar.
La castración significa que el goce está prohibido al ser de palabra que está sujeto a la Ley. De hecho, es la propia Ley la que se funda en esa prohibición. La infinitud del goce implica, para poder acceder al placer, la prohibición. El consiguiente sacrificio del goce está recogido en la elección del falo como su símbolo, pues éste ya es negatividad en su lugar en la imagen especular y por eso puede dar cuerpo al goce en la dialéctica del deseo.
Si el principio del sacrificio es simbólico, la función imaginaria del falo lo vela a la vez que le proporciona su instrumento. El órgano eréctil simboliza el sitio del goce no por sí mismo, sino en cuanto parte faltante de la imagen deseada. El paso del - φ de la imagen fálica, del lado imaginario al simbólico, lo hace positivo. Φ, el falo simbólico, no puede negativizarse y es el significante del goce. De ahí las particularidades de la sexualidad femenina y que el sexo masculino sea el débil con respecto a la perversión.
Se trabajará el texto desde "Pero lo que no es un mito....", página 800, hasta "..se hace instrumento del goce del Otro", página 803.
Referencia por Lluïsa Andreu
- Jacques Lacan; V: Las formaciones del inconsciente, cap. XIX: "El significante, la barra y el falo", Paidós, Barcelona, 1999.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
"Ni sano, ni salvo" por Xavier Esqué
“"El padre como adjetivo" por Gabriela Galárraga
12 de Junio: Luis Solano (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: El neurótico
Lacan, tras haber dedicado algunos párrafos a la castración, concluye su escrito afirmando que "La castración quiere decir que es preciso que el goce sea rechazado, para que pueda ser alcanzado en la escala invertida de la Ley del deseo". Entre los párrafos comentados en la sesión anterior y la conclusión dedica unas páginas a las estrategias de la neurosis para no querer saber de la castración y mantenerse alejada del deseo.
El neurótico confunde la falta del Otro con su demanda y ésta toma la función del objeto en su fantasma que se reduce así a la pulsión. En sus diferentes variantes, fóbica, obsesiva o histérica, la neurosis se las ingenia con estrategias para ocultar la angustia ante el deseo del Otro: el objeto fóbico, la acentuación de la imposibilidad del desvanecimiento del sujeto, o la insatisfacción aportada al escabullirse como objeto.
El neurótico sitúa la castración imaginaria bajo el $ del fantasma y así quiere mantener su yo fuerte para no sacrificar su castración al goce del Otro. Lo que tendrá que descubrir es que la defensa ante lo ilimitado del goce es el deseo al que sólo la castración permite acceder.
Se trabajará el texto desde "Interesa a los filosofos....", página 803, hasta "No iremos más lejos aquí.", página 807.
Referencia por Maria Segura
- Sigmund Freud, "La predisposición a la neurosis obsesiva. Contribución al problema de la elección de neurosis" (1913), Obras Completas, vol. XII, Amorrotu Editores, Buenos Aires, 1990.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
"Una nominación: I(p)" por Rosa Mª Calvet
"La serie y el intervalo" por Montserrat Puig