| S | eminario del Campo Freudiano 2007-2008 |
Libro X. La angustia, de Jacques Lacan
20 de octubre
SESIÓN INAUGURAL: Jean-Louis Gault (Nantes)
El Seminario X, La Angustia, retrospectiva y perspectiva.
Durante el curso 2007-2008 El Seminario de Textos del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona proseguirá el camino iniciado el curso anterior con el comentario del Seminario, Libro X, de Jacques Lacan, La Angustia. En su primera sesión, Jean-Louis Gault ofrecerá una retrospectiva de los capítulos trabajados el curso anterior, del I al XI, que cubren las dos primeras partes del Seminario: “Introducción a la estructura de la angustia” y “Revisión del estatuto del objeto”. Asimismo planteará la perspectivva de los capítulos a comentar durante el presente curso, del XII al XXIV, correspondientes a la parte tercera y cuarta: “La angustia entre goce y deseo” y “Las cinco formas del objeto a”.
El Seminario X constituye un momento de viraje en la enseñanza de Lacan al introducir el objeto a para explicar la experiencia analítica. De la angustia que no tiene objeto para Freud, Lacan pasa al “no es sin objeto” y ello le lleva a situar la angustia, afecto puro, entre el deseo y el goce y a analizar las diversas formas del objeto a con un especial énfasis en la neurosis obsesiva.
Durante esta primera sesión del Seminario del Campo Freudiano del presente curso no se presentará ningún caso, tal como ya es habitual en las sesiones inaugurales, pero Marta Serra, por la Comisión de organización del Seminario de Casos Clínicos, expondrá algunas “Observaciones sobre la presentación de casos”.
17 de noviembre: Domenico Cosenza (Milán)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulos XII y XIII: Angustia, goce y deseo
A lo largo del Seminario X, Lacan utiliza el esquema de la división subjetiva para dar cuenta de cómo al entrar el viviente, S, aquí llamado el sujeto mítico del goce, en el campo del Otro del lenguaje, A, se produce una simbolización que implica una pérdida del goce previo, de este goce primero, supuesto del viviente. Pero el lenguaje no puede recubrir, por estructura, todo el campo del viviente y esta operación de división deja un resto, el objeto a, que resiste a la simbolización y divide al sujeto.
En estos capítulos, Lacan señala a través de este esquema cómo la angustia tiene una función media entre el goce y el deseo, y la sitúa en el piso del medio: entre el piso superior del goce, que se juega entre A y S, y el piso inferior del deseo, donde el sujeto aparece ya dividido. Lacan añade que el goce no conoce al Otro si no es por medio del objeto a. La angustia se ubica en ese nivel en que el sujeto aborda, más acá de su realización, la hiancia entre el deseo y el goce.
Referencia por Montserrat Rodríguez
- “Zurbarán y Lacan”.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan María José Freiría y Rosa Godínez
15 de diciembre: Marie-Hélène Brousse (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulos XIV y XV: Hombres y mujeres ante la angustia
En los capítulos XIV y XV del Seminario, libro X, La angustia, Lacan se replantea la consideración de lo masculino y lo femenino tal como hasta ese momento ha sido clásico en el psicoanálisis: a partir de la presencia o la ausencia del falo imaginario en uno u otro sexo con Freud, y tratando la cuestión desde el falo como significante por parte del propio Lacan. En dicho Seminario el peso de la cuestión va a recaer en el órgano y en el inicio del planteamiento de la diferencia sexual a partir del goce. Esta nueva perspectiva implica en los capítulos a tratar una distinción entre la angustia para el hombre y para la mujer.
La mujer se enfrenta al deseo del Otro y esa es la vía por la que le aparece un objeto de goce. Ahí puede surgir su angustia, mientras que el objeto fálico sólo ocupa un segundo lugar. En el hombre, en cambio, el objeto es la condición del deseo, pero sólo puede acceder a este desde su inscripción en lo negativo que la detumescencia del órgano le impone. La angustia, entonces, para el hombre está en relación con la posibilidad del no poder.Referencia por Glòria Bladé
- Lucy Tower, "La contratransferencia" (1957), en Referencias lacanianas 15, BCFB, 2007.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Margarita Álvarez y Ricard Arranz
19 de enero: Guy Trobas (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulos XVI y XVII: Punto de deseo y punto de angustia
Lacan prosigue en los capítulos XVI y XVII de La angustia su construcción del objeto a para explicar la experiencia analítica. La historia del pensamiento nos ha aportado la categoría de objetividad para hablar de la causa, así lo vemos en Kant, pero aquí la enseñanza de Lacan le quiere oponer la de objetalidad. La objetividad corresponde a un formalismo lógico, mientras que la objetalidad es el correlato de un pathos de corte y hace referencia a una parte de nosotros mismos, no sólo atrapada en el mecanismo lógico, sino perdida en los distintos niveles de la experiencia corporal.
Lacan ha situado anteriormente la angustia entre el goce y el deseo, ahora quiere distinguir, al hilo de ese objeto, entre el punto de deseo y el de angustia. Mientras que el deseo estructurado por el fantasma es una forma de conocimiento -la que deriva del compromiso del cuerpo con el significante- pero también implica una desaparición del objeto como resto, la angustia, por el contrario, presenta una certeza que está en relación con la falta de satisfacción y con un objeto.
En los capítulos a comentar, Lacan se refiere a una figura de Buda en la que el punto de deseo y de angustia coinciden. Sus párpados entreabiertos nos preservan de la fascinación de la mirada, nulifican el objeto central, al mismo tiempo que la indican. El deseo no es sin ese objeto al que la angustia llama.Referencia por Eduard Fernández
- I. Kant, Crítica de la razón pura. Ver: "La lógica trascendental" (segunda parte de "La doctrina trascendental de los elementos") y "La analítica de los conceptos" (libro I de "La analítica trascendental").col. "Los clásicos Alfaguara", Santillana Editores, Madrid, 1998.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Laura Canedo y Francesc Vilà
16 de febrero: Xavier Esqué (Barcelona)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulo XVIII: La voz de Yahvé
Lacan prosigue su enseñanza sobre el objeto a con lo que él mismo llama la tarea de completar la gama de las relaciones de objeto y que le lleva añadir dos objetos más, el invocante y el ecópico, a los tres ya propuestos por Freud: el oral, el anal y el fálico.
En el capítulo XVIII se sitúa en el piso correspondiente al oído e introduce el objeto a partir del artículo de Theodor Reik sobre el sonido del shofar. De acuerdo con dicho artículo y el estudio de las referencias bíblicas correspondientes, el sonido del instrumento es una rememoranza de la Alianza de Yahvé con su pueblo y es la voz del propio Dios. Lacan enlaza ese recuerdo ligado al sonido con la función de la repetición puesta de manifiesto por Freud y a su dimensión, no sólo de retorno de la batería significante, sino de la interrogación de la que es portador el lugar del Otro. En la medida que ese sonido es separable, se trata de situar al nuevo objeto, la voz, en relación con el Otro y la progresiva emergencia de enigmas que hace surgir para el sujeto.Referencia por Silvia Grases
- T. Reik. "El shofar". En: El ritual: estudio psicoanalítico de los ritos religiosos. Buenos Aires: Acmé-Agalma, 1995.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Emilio Faire y Cecilia Hoffman
8 de marzo: Luis Solano (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulos XIX y XX: Falo y castración. La angustia de castración
Tras haber abordado la mirada y la voz, en la parte del Seminario dedicada a las cinco formas del objeto a, Lacan va a tratar del falo. En todos los niveles de la relación del sujeto con el objeto a el falo hace de mediador, pero donde se espera precisamente que lo haga, en el nivel genital, esa función mediadora aparece como carencia y ese es el principio de la angustia de castración.
El deseo masculino y femenino no coinciden y la zona de intersección entre ellos se caracteriza por una falta. Intentar alcanzar el falo para cada uno de los dos sexos implica alienarse del otro. El phi es para ambos sexos lo que se desea, pero sólo puede tenerse como - phi. El falo es lo que constituye la castración misma y resulta ineludible en la relación del sujeto con el Otro.
Para Freud la roca de la castración en el hombre y el Penisneid en la mujer eran los límites del análisis; Lacan en estos capítulos, sin embargo, se refiere a la angustia de castración como resoluble y como fruto de una ilusión. No se puede castrar el falo porque no aparece más que como falta. La angustia de castración viene al lugar de la verdad de la sexualidad.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Carmen Alda y Susana Brignoni
12 de abril: Miquel Bassols (Barcelona)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulos XXI y XXII: El objeto causa. El a como objeto anal y la neurosis obsesiva
En el capítulo XXI del Seminario X, La angustia, Lacan vuelve al objeto causa al hilo de la angustia. La tradición filosófica ha dado testimonio siempre de la dificultad de articular de forma necesaria la causa y el efecto y eso no es más que la consecuencia de que entre la causa y el efecto hay una hiancia. Lacan afirma que dicha dificultad es la sombra de que la causa en su forma primera es la causa del deseo y que éste en tanto que efecto es del orden de lo no efectuado. Al final del capítulo XXI y a lo largo de todo el XXII la particular relevancia que el objeto anal juega en la neurosis obsesiva servirá para mostrar que efecto y resultado no son lo mismo. Si el efecto es el deseo, lo que la neurosis obsesiva pone de manifiesto es que el resultado es el síntoma. El objeto excremental por su duplicidad (retención-expulsión) puede simbolizar al falo y su falta, y ante eso el obsesivo recurrirá al complemento del Ideal del yo para que recubra a la angustia.
Referencia por Gradiva Reiter
- Jean Piaget. El lenguaje y el pensamiento en el niño, Ed. Paidós Ibérica, Barcelona, 1984.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Isabelle Durand y Carmen Grifoll
17 de mayo: Guy Briole
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulo XXIII: De un círculo imposible de reducir al punto
"Deseo, inhibición y acto"
El impedimento y el embarazo, situados en la línea horizontal del cuadro de la angustia, han sido particularmente abordados por Lacan hasta este capítulo del seminario. Los articulaba con la angustia, en relación con el síntoma pero también con el pasaje al acto y el acting out.
La angustia es sin causa, no sin objeto. Este objeto, objeto a, Lacan va ahora a situarlo en el lugar de la turbación, reorientando así su escritura de la tabla de la angustia (p. 344).
El tercer término del ternario inicial -la inhibición- viene al centro del desarrollo de Lacan que muestra que es también el lugar del deseo y, en consecuencia, esto a lo que debe dirigirse el acto.Referencia por Irene Domínguez
- S. Freud, "Inhibición, síntoma y angustia" (1925-1926). En Obras Completas, vol. XX, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1986, caps. I y II.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Pilar Foz y Mario Izcovich
7 de junio: Hugo Freda (París)
SEMINARIO DE TEXTOS: Capítulo XXIV: Del a a los Nombres del Padre
Al último capítulo de su décimo seminario, La Angustia, Lacan quiere tanto darle un carácter conclusivo, como de apertura a un nuevo horizonte, la de los Nombres del Padre.
En dicho capítulo retoma la concepción freudiana de la angustia como señal para relacionarla con el carácter de cesión del momento constitutivo del objeto a, pero recuerda que la ha situado en el momento anterior a la cesión del objeto. Retorna a los cinco niveles de la constitución del sujeto en relación con el Otro e indica que es en el cuarto, el escópico, donde adquiere carácter ejemplar la forma como el deseo es función del deseo del Otro, la alienación del deseo. En ese nivel el objeto a se encuentra más enmascarado y el sujeto se halla más protegido ante la angustia. Al mismo tiempo se refiere al duelo, en contraste con la melancolía, para señalar el trabajo del deseo para mantener su vínculo necesario con el objeto.
En el último apartado del capítulo, el cuarto, Lacan plantea la necesidad de ir más allá en su articulación para explicar lo que ocurre en el quinto nivel, el de la dimensión auditiva que implica la función del padre. El padre no es causa sui, sino aquel que ha ido lo suficientemente lejos en su deseo como para reintegrar a su causa lo irreductible de la función del a.
Esta nueva perspectiva afecta la del deseo del analista El deseo sólo puede liberarnos aquello en lo que nos reconocemos como objeto a situándolo en el campo del Otro, por la tranferencia. El analista, pues, conviene que "haya hecho volver a entrar su deseo en este a irreductible, lo suficiente como para ofrecer a la cuestión del concepto de la angustia una garantía real".
Referencia por Montse Colilles
- Winnicott, D. W., "Objetos y fenómenos transicionales (1951)", en Escritos de pediatría y psicoanàlisis, en Obras escogidas Vol. I, Ed. RBA Coleccionables, Barcelona, 2006.
SEMINARIO DE CASOS CLINICOS
Presentan Eugenio Diaz y Gabriela Galarraga