"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de octubre de 2003
Orden y subversión en Lacan

Reseña del comentario de Jean Louis Gault de la parte de Subversión del sujeto y dialéctica del deseo, de Jacques Lacan, trabajada en el S.C.F. de Barcelona el 18 de octubre de 2003

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Paraules clau

Hegel, saber, verdad, orden, subversión, real, sujeto dividido

Jean-Louis Gault presentó el texto como una tentativa de Lacan para plantear la experiencia analítica según la exigencia del significante. Se advierte aquí, en 1960, la dificultad para abarcar el alcance de la castración, cuál es el efecto de negativización del goce (A tachado) por el significante que, sin embargo, mantiene algo en positivo de este goce.

En estas primeras páginas (773-778), y más tarde a lo largo del texto, se señalarán las diferencias entre el sujeto hegeliano, que hasta este momento había acompañado la enseñanza de Lacan, y la experiencia del sujeto en el psicoanálisis. Es por ello que el grafo del deseo aparece aquí con el énfasis puesto en el recorrido pulsional. Recorrido situado en el sujeto de la enunciación que subvierte, a su vez, al sujeto del estructuralismo lingüístico.

Si bien no abandonamos la referencia hegeliana porque la Bildung (construcción) del sujeto sólo ocurre en los síntomas de la cultura, la dimensión del no-saber no tiene lugar en la conciencia hegeliana, siendo este no-saber capital para entender el carácter acéfalo de la ciencia que Lacan subraya. El sujeto del que se trata en psicoanálisis es el subvertido por las consecuencias del saber científico -de vez en cuando, la verdad vuelve en el sabio que asume las consecuencias de su acto, como en el ejemplo de Oppenheimer y la bomba H-. Así, es por este no-saber rechazado en Hegel, el acto, que Freud descubre el inconsciente. Para el filósofo la experiencia se reduce al cálculo, lo que dará lugar a la hegemonía de la burocracia contemporánea, si bien gracias a su Fenomenología del espíritu el objeto se vuelve cognoscible mediante el encuentro de las conciencias.

La subversión lacaniana difiere de la dialéctica hegeliana en que el sujeto de la primera se se sustrae: el Otro puede, o no, perderme. A la lucha hegeliana por el puro prestigio, la muerte del otro para ser reconocido, oponemos el fading de la enunciación.

El sujeto de la psicología es el del fantasma de la unidad que confunde al sujeto con el saber –psicología que Canguilheim subsume al peritaje de los burócratas-. Estos peritos no producen un saber nuevo sino el sujeto no mensurable de la ciencia. que ignora el producto de su saber. Así, el sujeto omniconsciente está, en realidad, dividido en relación a un saber que elide la verdad: S tachado // S2. Se trata para Lacan de concebir un nudo entre cuatro elementos: S tachado // S2 // V // R (Sujeto dividido, Saber, Verdad y Real).

Es así como Lacan prefiere, para entender lo que de copernicano puede tener una revolución en el sujeto, la antigua teoría de la eclíptica del sol, concepción errada, a la experiencia natural de esta tierra que, por la inclinación de su eje, “reverencia” al sol. Es decir que es mejor alcanzar la verdad a través del error que postular, cada vez, un nuevo heliocentrismo.

Rosalba Zaidel

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