"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de enero de 2004

Reseña del comentario de Domenico Cosenza de la parte de Subversión del sujeto y dialéctica del deseo, de Jacques Lacan, trabajada en el S.C.F. de Barcelona el 24 de enero de 2004

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Paraules clau

Complejo de Edipo, ideal del yo, estadio del espejo, Nombre del Padre, Hegel

Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2003-2004
Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano
Jacques Lacan

El iluminismo de Lacan en lo trágico

Domenico Cosenza comentó el texto a partir de la primera frase oracular de Lacan en relación a “lo dicho primero”, tomándolo como eje de la lectura de las páginas 784 a 787 y partiendo de la contraposición entre la opacidad de la acción significante y la transparencia de lo imaginario del yo.

Antecedente del significante Amo, lo dicho primero es el significante sin sentido que orienta el destino pulsional del sujeto. La función ideal del Nombre del Padre y del ideal del yo, es decir, la ilusión necesaria, es reducida a los significantes de autoridad que muestran su misma impostura ante la pregunta de cuál es el significante que el sujeto encuentra en el Otro y que le permite constituirse como sujeto. A la vez, la cara formadora del ideal del yo conduce al sujeto al desconocimiento que cubre la falta en el Otro. Lo dicho primero tiene más prioridad lógica que cronológica aunque aparezca aquí como la declinación del complejo de Edipo, al final del recorrido del vector en el Grafo 2.

La relectura del Estadio del espejo muestra que la relación imaginaria no es sólo efecto de la especularidad porque el yo es efecto del trabajo significante en el interior del proceso. Hegel, que fue referencia fundamental en la enseñanza de Lacan, es ahora contrapuesto a sí mismo: al Hegel de la reconciliación entre el Selbst y el Bewustsein, conciencia y autoconciencia, de la anulación de la falla entre saber y verdad con el Hegel de la secularización de la verdad que se ve reducida a su proceso, que no puede ser entificada y encerrada en un saber. Señala que el error en su visión teleológica no le permite entender el goce del esclavo cuyo trabajo más bien sostiene la esclavitud que provoca su salida.

La función de la muerte como Amo Absoluto nombra algo de lo que se pone en el Otro más allá de la relación especular y que permite el pacto posible para la división subjetiva.

Lacan hace aquí el pasaje de la función teológica del complejo de Edipo con la que Freud no rompe, el Nombre del Padre según el Evangelio de San Juan, tomando distancia de su propio enlace con Freud, desmarcándose de la referencia al padre real en la función paterna y entendiéndolo como efecto de lo dicho primero y su acción simbolizante.

Lacan quiere ver bien en la oscuridad pero no para destruir sino para utilizar algo del Otro que puede funcionar en la vida del sujeto, así como en la transferencia, donde hay una dimensión de ficción y, sin embargo, ello no nos conduce a cancelarla.

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de enero de 2004

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