La psychanalyse mise à nu par son célibataire

Referencia a la conferencia de J.A.Miller en Burdeos en junio de 1992, presentada en el S.C.F. de Barcelona de Octubre de 2004

  • Publicado en NODVS XII, febrer de 2005

Paraules clau

discurso, repetición, verdad, goce, saber, nombre del padre, semblante

Jacques-Alain Miller, Burdeos, junio de 1992.
Cahiers de la Clinique analytique. Section Clinique de Burdeos.




En junio de 1992, Jacques-Alain Miller fue a Burdeos a dar una conferencia en la Sección clínica. El Seminario XVII de Jacques Lacan, transcrito y establecido por Jacques-Alain Miller, acababa de ser publicado en Seuil. Él nos dio su lectura, de la que aislamos siete puntos. Muy resumidamente, son los siguientes.

1. La lectura de este Seminario, El reverso del psicoanálisis, evoca un tipo de danza macabra. Estos pequeños esquemas de Lacan, -que a él le divierte comparar a animales de cuatro patas-, sugieren la imagen de cuatro esqueletos bailando al compás de una danza endiablada, un tipo de danza de la pulsión de muerte acompañando "el movimiento mismo de nuestra vida contemporánea", como expresa Lacan.
Él ciertamente vio las líneas de fuerza de la época, que la juventud de entonces estaba cautivada por un viejo imaginario, heroico, revolucionario del que no les habían dicho los mayores que hiciera falta supeditarse. Pero el viejo Lacan les recuerda que hay estructuras de lenguaje, y que no basta soplar por encima para que se desvanezcan; que, para tener la posibilidad de desplazar alguna cosa, es preciso tomarla en cuenta. Advierte que, en su opinión y por el momento, la máquina del capitalismo es imparable.

2. El título, que indica Jacques-Alain Miller para su conferencia, parafrasea una expresión célebre de Marcel Duchamp, La casada puesta al desnudo por sus célibes. Esta referencia a los solteros es coherente con lo que evoca Lacan en Radiofonía, texto contemporáneo a este seminario. En este escrito, Lacan recuerda que sobretodo no hay que creer que el psicoanalista esté casado con el psicoanálisis, más concretamente, que no hay que creer que esté casado con la verdad.
Este seminario es una puesta al desnudo del psicoanálisis. Aquí, Lacan no sólo despoja de sus velos al psicoanálisis, uno tras otro. Va incluso más allá que el pachá con la bailarina de la historia de Alphonse Allais, reduce el psicoanálisis a su esqueleto. Uno de sus pequeños esquemas que aquí presenta, el discurso del analista, es verdaderamente el esqueleto del psicoanálisis. Primero, en cierta forma desnuda a Freud. Por otro lado, también a Hegel. De paso a Wittgenstein. Un poquito a Platón y Aristóteles. Pero, más allá incluso de que desvista a Freud, desnuda el psicoanálisis. "¡Es un verdadero strip-tease!".

3. Este Seminario no trata de las intimidades o intríngulis del psicoanálisis. Reverso no quiere decir lo contrario. Reverso, aquí, hace más bien referencia a la trama, al género del tejido; en el sentido que el reverso y el supuesto anverso son de la misma ralea. Y, precisamente, lo que Lacan llama reverso del psicoanálisis, su contrapunto, es el discurso del amo. El discurso del amo es también el esqueleto de la vida contemporánea; es el esqueleto para Lacan, de la vida cotidiana de la que Freud no dejó de ocuparse e incluso de hacer la psicopatología.
De ahí que, el analista, es todo salvo un amo. Ser un amo es lo opuesto a la posición del analista.

4. El Nombre del Padre es un semblante. Y Freud, en tanto que padre del psicoanálisis, como Nombre del Padre del psicoanálisis, es un semblante del que no se puede prescindir si no a condición de servirse de él.
En este seminario, parece que Lacan evalúa su entrada en el psicoanálisis, que consistió, primero, en servirse del nombre de Freud; es decir, restablecer la prevalencia de la referencia freudiana en el psicoanálisis hasta deletrear el texto de Freud. A propósito del padre, retoma los distintos y laboriosos ensayos de Freud acerca del padre, a propósito del complejo de Edipo, de Totem y tabú, con sus referencias a Moisés y el monoteísmo, para considerarlo como un tejido de enormes contradicciones, barroco, superfluo... Defensas, en definitiva, frente a la verdad de que el padre está castrado. En segundo lugar, se las arregla sin Freud; es decir, refunde el psicoanálisis, pone al día los fundamentos de la acción, del acto analítico, y esto según las reglas de una razón argumentada y deductiva.
Se podría decir, entonces, que la inspiración profunda de este seminario es despojar al psicoanálisis de las antiguas construcciones freudianas para desvelar la estructura de la que se trata: El discurso analítico, lo que no es un semblante, en tanto que toca a lo real, al menos al nivel de su procedimiento que es la asociación libre.

5. En El reverso del psicoanálisis, Lacan desprecia, devalúa la verdad. Incluso se mofa de la transgresión y del héroe transgresor; para decir que no se llega nunca mas que a se faufiler, a escabullirse, a pasar a la otra cara del tejido.
El nuevo campo que aquí se presenta es el campo del goce. Lo nuevo es tomar el campo del significante como campo del goce, lo cual es al mismo tiempo el campo del saber.

6. En esta época, a Lacan le parece que lo esencial del psicoanálisis es menos la palabra -siempre ocasional, como él dice- que el escrito, un escrito como es este grupo de permutaciones de los discursos.
Lacan llama discursos a los cuatro grandes tipos de enunciación que aquí distingue. Preceden a todo acto de palabra, son como los moldes a partir de los que se forman los enunciados. Y están exactamente determinados por la posición y la relación del sujeto con la verdad. Explica que en el Otro, fundamentalmente, hay estructuras de este orden preinscritas. Y presenta una teoría de los lugares, una verdadera tópica de los discursos, mostrando que lo que su discurso podía enunciar estaba siempre preinterpretado según los lugares donde fuera a tomar la palabra.
Mientras que en su primera enseñanza Lacan resaltó el efecto de sentido y de verdad de la cadena significante, en este seminario añade que, junto a este efecto de significado, hay un efecto de goce. Es así como se descifran los cuatro términos del discurso del amo, cuando Lacan escribe S1 y S2, luego Sujeto barrado y posteriormente a, que quiere decir que además de los efectos de sentido y de verdad, hay un efecto de goce.

7. La llave de este seminario es lo que Freud llamó la repetición, -"la fábula freudiana de la repetición" como la califica Lacan-; a partir de la cual no obstante replantea el psicoanálisis en su conjunto, y dice lo más destacable de este seminario: "Que todo aquello con lo que nos enfrentamos al explorar el inconsciente, lo determina, esencialmente, la repetición".
Es una nueva vuelta sobre Más allá del principio del placer, texto pivote de este seminario, para destacar justamente que lo esencial del Inconsciente no es el efecto de verdad, sino el efecto de goce.
Y de ahí, que la repetición esté aquí presentada como una satisfacción hallada en el displacer. Una pequeña recuperación de goce, una vez perdido por efecto del lenguaje, tras la domesticación del cuerpo por el significante: petit a, hueso, esqueleto del affaire.

Anna M. Castell

La psychanalyse mise à nu par son célibataire

NODVS XII, febrer de 2005

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