La angustia en la psicosis

Presentación del curso 2004-05 del Grupo de Investigación sobre Clínica de la Psicosis

  • Publicado en NODVS XII, febrer de 2005

Paraules clau

angustia como efecto de represión - angustia como causa de represión, neurastenia, fenómenos corporales, neurosis de angustia, lugar de la falta

Este año trabajaremos el tema "La angustia en las Psicosis", hoy como es nuestra primera reunión vamos a señalar algunas cuestiones que se plantean en la clínica en relación con este afecto. El tema de la angustia se encuentra a lo largo de toda la obra de Sigmund Freud y aunque Jacques Lacan no lo sitúa como uno de los conceptos fundamentales indica sin embargo que es el afecto en torno al cuál gira toda la experiencia analítica.

Desde el inicio del psicoanálisis Freud se ocupa de ella, en la época pre-psicoanalítica tenemos por ejemplo un escrito fechado en 1894 y otro en 1895 referidos a una neurosis muy popular en aquella época: "La neurosis de angustia".

En 1894 Freud escribe "La Neurastenia y la neurosis de Angustia" y en 1895 "Crítica de la neurosis de angustia".

Se trata en los mismos y sobre todo en el primero de establecer un diagnóstico diferencial, de separar el cuadro que Beard introdujo en neuropatología de otras afecciones.

Con la palabra "neurastenia" que tuvo mucho éxito en la época hasta tal punto que pasó al lenguaje de uso cotidiano, se indicaba una afección en donde los síntomas principales eran de carácter físico. Freud cita entre otros "presión intracraneal, dispepsia con flatulencia y constipación, dolor espinal".

La neurastenia se presentaba como un cuadro en el que predominaban los fenómenos corporales, de allí también que se podía confundir con cuadros clínicos como la neurosis refleja nasal, con perturbaciones nerviosas de origen orgánico o con los síntomas de arteriosclerosis o estados iniciales de parálisis progresiva o con síntomas sicóticos.

Lo que Freud va introducir es un corte mediante la agrupación de un complejo de síntomas al que da el nombre de neurosis de angustia. Dicho nombre se deriva de que todos los síntomas de este complejo giran en torno a uno principal: la angustia.

Al describir la sintomatología que presenta esta afección destaca los siguientes síntomas:

La excitabilidad general
La espera angustiosa
Los efectos corporales

La excitabilidad da cuenta de un estado de nerviosismo y ansiedad en el sujeto. De dicho estado se destaca uno, que en la clínica podemos verificar en la actualidad: la hiperestesia auditiva, que consiste en una hipersensibilidad a los ruidos. Se establece la asociación entre el ruido y el sobresalto.

Pero dicha hipersensibilidad tiene otra consecuencia; el insomnio. El insomnio como síntoma aparece también frecuentemente asociado a los estados de angustia.

La espera angustiosa es el síntoma nodular de esta neurosis, esta espera a la que Freud volverá a referirse muchos años después en Inhibición, síntoma y angustia tiene su causalidad en una cantidad o un quantum de angustia flotante. Esta angustia parece desconectada de lo simbólico.

Freud al referirse a ella afirma que la angustia está "libre" de representaciones y se halla dispuesta en todo momento a asociarse a cualquier representación apropiada.

El quantum de angustia al no tener representación simbólica ni imaginaria nos reenvía al registro de lo real.

Así en el tercer factor de los fenómenos corporales de la angustia se señala la irrupción de la misma de un modo sorprendente. Puede ocurrir que irrumpa sin el recurso a la imaginación, no asociada a ninguna representación. "Tal ataque puede consistir tan sólo en la sensación de angustia no asociada a ninguna representación, o unida a la muerte o la locura1."

Así la angustia puede presentarse como un desarreglo corporal en donde los síntomas vividos por el sujeto son los equivalentes del ataque de angustia. Puede presentarse entonces como un malestar general o como palpitaciones, sudores, bulimia o disneas. La lista que da Freud en el texto es extensa pero en todos los casos es el cuerpo la sede de la angustia. El quantum de angustia se presenta como el núcleo desde el que partirán las posibilidades de desarrollo del síntoma, es por eso que se hablará de neurosis mixtas.

Cómo con la histeria Freud trata demostrar que la neurosis de angustia no es una neurosis producto de una grave tara hereditaria, lo que hoy podríamos decir genética, sino que es adquirida. Así en el apartado B dedicado a la etiología de la angustia se detendrá en una serie de casos que demuestran como se ha adquirido dicho estado neurótico.

Los casos que se describen en el texto se caracterizan por una dificultad en el logro de la satisfacción sexual, lo que llevará a Freud a plantear que el origen de la angustia se halla en la libido desviada de su satisfacción.

"A la neurosis de angustia llevan todos aquellos factores que impiden la elaboración psíquica de la excitación sexual somática. Los síntomas de la neurosis de angustia surgen por el hecho de que la excitación sexual somática desviada de la psique se gastan subcorticalmente en reacciones nada adecuadas."

La angustia se produce cuando el sujeto se siente incapaz para hacer cesar una excitación endógena. Dicha excitación actúa como un impulso único y como una fuerza constante.

Por esta época Freud emplea el término excitación pero el modo en que describe a la misma puede perfectamente sustituirse por un concepto que desarrollará años más tarde: la pulsión. En estos escritos la angustia se presenta como la condición de la neurosis y principalmente de la neurosis histérica, llegando a afirmar que la neurosis de angustia es la contrapartida somática de la histeria.

Las dos surgen por una insuficiente elaboración psíquica de la excitación sexual, produciéndose una desviación de la excitación hacia lo somático. La diferencia se manifiesta en que la neurosis de angustia es puramente somática mientras que la histeria provoca un conflicto psíquico. De allí que las relaciones entre las neurosis de angustia con la histeria sean estrechas.

En esta primera teoría de la angustia, prevalece la idea de una desviación de lo psíquico de la tensión sexual somática. Es decir que no se produce un anudamiento entre lo simbólico/ imaginario y lo real.

Esta tensión sexual somática se producía a causa de una imposibilidad de lograr el goce sexual, por lo tanto la angustia se presenta en cuadros en donde domina la abstinencia voluntaria e involuntaria, el comercio sexual sin satisfacción completa, el coito interrumpido o la desviación del interés psíquico de la sexualidad.

En "Inhibición, Síntoma y Angustia" la teoría de la angustia es modificada ya no aparecerá como producto de lo real no elaborado sino como una señal de alarma. ¿Qué es lo que cambia? En las explicaciones dadas en la teoría que se denominó "económica" la angustia es un resultado, es el producto, la manifestación en la subjetividad de una determinada cantidad de excitación no controlada. El término Angst-signal destaca una nueva función de la angustia que la convierte en una defensa del yo.

De este modo la angustia puede desencadenarse ya no como respuesta a lo real sino como un símbolo de una situación que aunque aún no se ha presentado puede presentarse. Este modo de entender a la angustia la hace equivalente a la espera angustiosa, que es el estado subjetivo que antes mencionábamos. Sin embargo la explicación económica no es totalmente descartada ya que la señal de alarma puede desencadenarse ante un incremento de la exigencia pulsional.

En las dos teorías de la angustia Freudiana la represión está en juego. En la primera teoría la angustia es un efecto de la represión, en la segunda la angustia produce la represión. La angustia como origen de la represión nos indica que la misma aparece como una defensa de la pulsión.

La introducción de la concepción de la angustia como señal de alarma del yo sin embargo tuvo como consecuencia ciertos equívocos como el de considerar que la angustia era un afecto sin objeto.

Como he tratado de transmitirles lejos de ello está Freud en su teoría económica en donde insiste en que la angustia tiene una causa, tiene un objeto que es el incremento de la demanda pulsional. Dicho en otros términos: la angustia se relaciona con el goce no simbolizado.

Jacques Lacan en su Seminario de la Angustia -el número X- retomará con énfasis este aspecto económico de la angustia en donde se hace evidente su relación con el goce.

¿Por qué define a la misma como la señal que no engaña nunca? Es justamente porque la angustia es una señal de lo real. En el Seminario X tenemos un capítulo con ese título "La Angustia señal de lo real", esta articulación de la angustia con lo real, la volvemos a encontrar en"La Tercera", conferencia dictada por Lacan en Roma en l974 en donde afirma que la angustia es el síntoma tipo de todo acontecimiento de lo real.

La angustia es lo real que aparece en lo simbólico, a diferencia del síntoma la angustia no miente. La angustia en su definición mínima aparece como una señal, pero Lacan advierte en su seminario "que esa definición no se debe al abandono de las primeras posiciones mantenidas por Freud. No se trata de una nueva conquista, ya que en el momento que se sostiene que la angustia es transformación de la libido reprimida, encontramos la indicación de que ella puede funcionar como una señal2.

La angustia está ligada a todo lo que puede aparecer en el lugar de la falta (-Φ) en su aparición eso puede tornarse siniestro como lo demuestra la experiencia del unheimlich (lo siniestro) La angustia se manifiesta cuando en el lugar del -Φ aparece el objeto, en términos más precisos cuando en el lugar de la castración del 0tro o del deseo del 0tro se manifiesta el objeto pulsional. El deseo del Otro es un vacío, la angustia aparece en el momento donde el vacío del Otro se hace manifiesto. Frente al enigma de ese deseo el sujeto responde con un objeto pulsional.

Pero la angustia se manifiesta en todos los casos en donde el sujeto dividido se percibe como equivalente a un objeto.

Así el conferenciante puede sufrir de pronto un súbito acceso de angustia al exponerse a la mirada del auditorio, en este caso si el conferenciante es neurótico le costará situar la causa de su malestar (y de su deseo) está reprimida, se trata del objeto mirada.

Para el neurótico el objeto a encuentra su lugar en el fantasma. El objeto a es una elaboración simbólica de lo real, ocupa el lugar de lo real como un velo. La función que tiene el objeto a como plus de goce es el de complementar la falta del sujeto. De allí que el neurótico tenga problemas especialmente con la demanda del Otro. En la neurosis se hace existir al Otro a través de la demanda, ya sea pedir al Otro el objeto que tiene o hacerse demandar por el Otro el pago de la deuda que se le debe. El Otro de la neurosis demanda y en esa demanda está siempre en juego el objeto pulsional. Es un modo de pedir al Otro el objeto perdido, el objeto del goce prohibido.

En la psicosis no existe la defensa contra lo real del fantasma, el objeto no está prohibido, no está perdido, es por ello que se presenta en lo real. En relación al Otro no se trata de un Otro completo, sino de un Otro de la falta vivido como una voluntad de goce sin límites, goce que se satisface solamente cuando el sujeto lo completa, el sujeto claro está, en posición de objeto, es el caso del presidente Schreber que se ofrece como soporte para que Dios goce de su ser pasivizado.

Las manifestaciones de la angustia en las psicosis son múltiples y hasta podríamos decir contradictorias por ejemplo en el caso Schreber la angustia aparece cuando el Otro se separa de él (liegen lassen), pero también cuando existe la amenaza de que ese completar al Otro tiene la posibilidad de realizarse.

La vía para seguir investigando las manifestaciones de la angustia en la psicosis giran en torno a lo que Jacques Alain Miller3 ha señalado: el deseo del 0tro en lo real.

Notes

  1. Sigmund Freud; "La neurastenia y la neurosis de angustia", Obras completas Tomo I. Editorial Biblioteca Nueva, Madrid 1972
  2. Jacques Lacan; Seminario de la Angustia, Capítulo IV "Au-Delà de l'angoisse de castration". Èditions du Seuil, París 2004. Pág. 59
  3. "Ironía. Clínica de las Psicosis". Uno por Uno Nº34
Daniel Cena

La angustia en la psicosis

NODVS XII, febrer de 2005

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