"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de junio de 2005

Reseña del comentario de Marie Hélène Brousse de la lección octava del Seminario 17: El reverso del psicoanálisis, de Jacques Lacan, trabajada en el S.C.F. de Barcelona de Junio de 2005

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Paraules clau

estructura, significante amo, goce, padre real

Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2004-2005
El reverso del psicoanálisis
Jacques Lacan

Del mito a la estructura

Marie Hélène Brousse atribuyó a esta Lección una estructura de pasaje en el Seminario, cuya lectura precisa visionar horizontes distintos ante las nuevas formulaciones y dos niveles: el de las afirmaciones y el estructural.

Si en los otros capítulos los mitos eran atribuidos a Freud, aquí se demuestra que ellos nos habitan, tal como somos: espontáneamente freudianos al borde de olvidar el mito freudiano, aún no lacanianos y que el modelo de los cuatro discursos es tan poderoso que sería de primera necesidad si se desea lanzarse a la política.

La estructura, en tanto noción inaugural en Lacan, aquí cambia y va más allá de la lingüística. La metáfora paterna es reemplazada por el discurso del amo. La lógica reemplaza la exclusividad de la referencia lingüística estructural. No todo puede ser explicitado mediante la metáfora y algo escapa a la fórmula.

Lacan tiene una teoría de la Historia al plantear dos momentos recurrentes en relación a la verdad: cuando es una cuestión abierta que produce caos y cuando se cierra, mediante un significante amo que hace de tapón. Edipo suprime la situación de suspenso mediante la respuesta a la Esfinge y ordena el discurso del Amo en Tebas, hasta que la peste reabre la cuestión de la verdad: hay algo podrido en Tebas, que desata la tragedia. Lacan propone un modelo a partir de esos dos momentos, planteando que los significantes amo obturan, de forma cada vez menos duradera, la verdad como cuestión y caos. Así se explica la historia reciente en la política francesa. A la vez, un psicoanálisis podría definirse así: abrir de nuevo la cuestión de la verdad, acabar con el mito familiar que tapaba -separando mediante la caída del objeto a el S1 y el S2- el goce debajo del significante amo. Lacan realiza aquí una búsqueda del origen del significante con un desarrollo sobre el acto y otro sobre lo real para pensar el acto, en tanto lo simbólico debe ser anterior. Va más allá del lenguaje, como lo que es y está, reintroduciendo el trauma, lo aleatorio y el tiempo. El lenguaje, elucubración de la lalengua que no cambia, vendrá en segundo término como S2 a cubrir el S1 anterior. La perspectiva temporal de significantes producidos o caducos permite pensarlos a partir de una necesidad lógica.

Freud cubrió con su apellido algunos significantes amo del psicoanálisis dejando embarazados a los psicoanalistas pero la muerte del padre de Freud aparece como condición de producción de saber. Lacan plantea que el padre como nombre sirve para taponar lo real del producto. Por eso la idea de asesinato, que le da carácter imaginario, para hacer de tapón de lo real -no de metáfora-, impedir la circulación que no impide un resurgimiento, en la interpretación generalizada de la vida cotidiana. El nombre, que no tiene sentido, tiene poder de fijación porque tapona lo real. Freud recomendaba tomar en cuenta las cifras por mudas, sin sentido.

Lacan formula el padre real, al cual no se había dedicado mucho hasta ahora, introduciéndolo a partir de la categoría de lo imposible de la posición freudiana: equivalencia padre muerto/goce de la madre. El sueño del muerto que no sabía que estaba muerto, señala la figura freudiana en la infancia de la diferencia entre vivos y muertos, anterior a la de la sexualidad. Si en el primer Lacan aparece la marca de la especie humana en el entierro de los muertos, aquí la muerte escapa al saber, no es alcanzable por lo simbólico. A esto le llama el padre real, que hace el trabajo de la agencia Amo para producir los objetos de goce. Ya no es más que un efecto del lenguaje, sin otro real. Además de las dos vertientes de este padre real: la del operador lógico como imposible y la del trabajo del que quiere ser amado, da paso a la multiplicidad de los nombres del padre, su fragmentación corresponde a la elevación del objeto a, lo promueve como lugar del goce. El triángulo negro de la pág.138 supone dos versiones de lo que es el goce: plus bajo la forma de condensación en la promoción del objeto en la contemporaneidad y como separador entre S2 y S1.

Lacan deshace aquí lo heteróclito del complejo de castración: padre muerto/padre gozador. El tirano es la figura imaginaria y también la figura de origen del orden simbólico. La referencia libertaria es entonces, en el mismo orden que el discurso del amo, el reverso del psicoanálisis. Si Dios ha muerto, diremos, nada está permitido, todo se vuelve pasible de ser contratado entre las partes, así se entiende el auge de las TCC.

Reconocer y dar lugar a lo peor no implica una posición resignada, sino más bien en el orden de lo cómico, lo irónico. Se trata para el último Lacan de que a pesar de que Dios ha muerto...

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de junio de 2005

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