Saber leer, aprender a leer

Texto presentado en la Universidad de Deusto, en la Conferencia organizada por el SCF de Bilbao, el 14 de octubre de 2005 y basado en los dos últimos Stages del Grupo de Investigación sobre Psicoanálisis y Pedagogía.

  • Publicado en NODVS XVI, gener de 2006

La preocupación existente alrededor del tema de la lectura es una constante en los medios educativos: se lee cada vez menos, cómo hacer para que los niños y jóvenes amen la lectura… Cuando es difícil sostener una interrogación se precipitan las sentencias catastrofistas que en realidad sirven para tapar ese agujero que nos cuestiona. Por eso es prudente mantener la cuestión abierta: ¿Se lee menos o se lee diferente?

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El proceso de transformación del ser viviente en un ser hablante, su socialización, sienta las bases de la lectura. Vivir en el mundo es vivir leyendo, desde el campesino analfabeto que lee en el cielo los signos de las nieves y las tormentas futuras hasta el que lee en un rasgo del otro su condición de amor o busca en el poema los giros de las letras que siempre dicen otra cosa. Sin embargo, no todas las lecturas son iguales.

Desde un punto de vista general toda lectura es interpretación aunque hay la lectura del lado del sentido que se otorga a las líneas del texto - porque el lector rescribe, tiene la capacidad de decidir sobre el sentido-, y la lectura del inconsciente como intérprete. El inconsciente intérprete es un aparato de lectura que interpreta la realidad siempre de la misma manera, de allí el dicho "las cosas son según el cristal de las gafas con las que se mira". Podríamos decir que ese aparato de interpretar colorea los cristales de las gafas.

El inconsciente implica la suposición de un sujeto que sabe leer y que puede aprender a leer porque se parte de la afirmación de que hay escritura en el inconsciente.

El ser viviente nace a un mundo donde el significante introduce su marca y esa marca primera es productora de goce. Esto configura la estructura de la repetición que es así búsqueda de un goce particular a cada sujeto. La repetición se lee pero hay allí una zona de irrepresentabilidad, por eso es una lectura sin sujeto.

En todo caso el efecto de esa lectura es el sujeto. Se trata de un saber leer distinto del que da el sentido de la cadena significante, es una pura pragmática de la satisfacción. En este sentido leer no implica comprender.

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Para Freud esta primera interpretación remitía a un juicio donde lo rechazado era la base del aparato psíquico. Es un juicio que se realiza con el cuerpo, con la boca, lo que gusta se acepta, lo que no se rechaza. El sujeto pasa a ser así una respuesta porque lo que le da un "ser" queda fijado a partir de una interpretación.

El "ser" del sujeto es un libro muy particular. En el "Apocalipsis" la voz le dice a Juan que tome el libro abierto de la mano del ángel quien sentencia: "Toma y cómelo, y amargará tu vientre, más en tu boca será dulce como la miel" . Se trata del libro profético y no se sabe lo que dará cuando el apóstol salga a predicar… ¿Qué es ese libro? El argumento de la letra que vela con una significación fantasmática particular el modo de goce del sujeto.

El niño debe descubrir que no es un libro abierto para el Otro, cosa que a veces el adulto explota cuando le dice:"mírame a los ojos que me daré cuenta si dices la verdad". Por eso hay un momento donde el niño cuenta mentiras al adulto para comprobar, con júbilo, que puede engañarlo lo quiere decir, entonces, que no es omnipotente. Claro que tampoco nadie es un libro abierto para sí mismo. La introspección encuentra un límite por eso muchas veces para saber de si se tiene que pasar por el Otro como lo demuestra el psicoanálisis. Es un saber leer que se reduce a un gozar sin saber de allí que el analizante deba aprender a leerlo bajo transferencia.

Alrededor de la marca se organiza un mundo. Los primeros aprendizajes dan elementos para envolverla ya que la necesidad debe someterse al lenguaje para ser satisfecha. Hay saber en el Otro y debe aprenderse y esto permite que se anuden los registros que dan existencia a la realidad psíquica.

Decíamos que hay escritura en el inconsciente. Freud deletrea el inconsciente como un saber perfectamente articulado del que ningún sujeto es responsable. Cuando el sujeto tropieza con ese saber inesperado, cuando lo puede leer por el trabajo analítico, aparecen efectos de sorpresa.

En el inconsciente la marca conductora de goce define la legibilidad. Legible quiere decir que permite introducir relaciones constantes. Lo legible es lo que se descifra pero el goce no tiene verdad a descifrar por lo tanto es un saber leer inconsciente que se reduce a un saber hacer con el goce.

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Para realizar el aprendizaje de la lectura hay que tocar el sin-sentido por eso Lacan 1 recomienda Alicia en el país de las maravillas como libro introductorio para trabajar con niños por el juego del sin sentido.

Violeta Núñez 2 decía que el niño para aprender a leer deberá disponerse a atravesar una barrera, que por un lado aboca al sinsentido radical de la m con la a, ma, y por otro, le da acceso a la posibilidad de encontrar una significación propia, una particular combinatoria para anudarse a un mundo nuevo.

La lectura tiene efectos incalculables porque existe la interpretación íntima del sujeto que fija algo, que recorta un mundo posible pero el agente de la educación no puede anticipar que será. No se puede evaluar el efecto en sus repercusiones futuras. Leer puede dar elementos para encontrar un camino, una salida a la particularidad de cada uno.

Jacques Le Goff, el célebre medievalista francés, encontró su sueño leyendo Ivanhoe. Jane Goodall, premio Príncipe de Asturias de Investigación encontró su futuro leyendo a Tarzán, era su sueño y efectivamente se transformó en Jane de los monos. Sin embargo, no todos los que lo han leído han seguido ese camino. Sin duda que cada producción tiene unos valores y mucho se podría decir de Tarzán para algunos el primer ecologista, para otros la nostalgia colonial de hacer de un blanco, que además era un Lord inglés, el rey de la selva. Pero, el valor último lo dará el lector, con esto quiero señalar que no hay una relación directa, una correspondencia punto por punto, entre los valores de una producción y los que recepta el lector.

En última instancia, la educación es un intento de ayudar a que cada uno pueda hallar recursos para hacer con su modo de satisfacción algo que le permita circular socialmente. Lo que implica también que ayuda a velar, a regular, la relación con el mal que habita en cada uno.

Así una cosa es el soporte de la letra en el inconsciente y otra en la cultura. Cuando se dice que cada vez se lee menos hay que pensar si esto es así o si se lee de manera diferente y por otro lado, si las diferentes formas de lectura en lo social influyen en la forma de leer el inconsciente.

Hay lenguaje, palabra, saber, la lectura es posterior. La letra es efecto de discurso y hay que recordar que surgió del mercado. Efectivamente, los registros de cuentas no podían mantenerse oralmente y es a partir de este problema que nace la escritura. Las milenarias tablillas de Uruk guardan las listas de sacos de granos y otros bienes. El soporte, en este caso, las tablillas de arcilla, es el producto de un discurso concreto. Esto permite ver que los distintos tipos de lectura están siempre relacionados con la tecnología y el mercado. Las verdaderas revoluciones, las que tienen la capacidad de cambiar los parámetros del mundo, son tecnológicas y por tanto, son revoluciones de mercado que organizan el horizonte de época.

La revolución Internet ha cambiado, por ejemplo, las coordenadas temporo-espaciales. Del tiempo de la sucesión se ha pasado al de la simultaneidad, de la ubicación espacial a la deslocalización.

Las producciones culturales alimentan el circuito pulsional , esos vínculos con la cultura despiertan el deseo y ayudan a interpelar lo imposible.

Lo políticamente correcto aplasta muchas veces esas posibilidades de la cultura. Veamos un pequeño ejemplo de una película argentina, El oso rojo. Una niña se reencuentra con su padre al que no conocía porque estuvo muchos años en prisión por un crimen. La niña le pregunta si ha matado y el padre le dice que no porque eso está mal. La niña tiene un síntoma, una dificultad con la lectura. El padre le regala un libro, Cuentos de la selva de Horacio Quiroga. Leyendo un cuento de violencia y dolor, "Las medias de los flamencos", la niña encuentra alivio para su síntoma. Es la forma que encuentran el padre y ella de hacer algo con la cara oscura.

La lectura es un campo de posibles… permite encuentros. ¿Qué encuentra cada uno? No se sabe…Podemos recordar lo que encuentra la pequeña costurera china leyendo a Balzac!!! "…Balzac le había hecho comprender algo: la belleza de una mujer es un tesoro que no tiene precio." 3 Y esto le abrió la puerta para hacer su camino. Claro que no todos encuentran lo mismo…

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Frente al tema del mal hay dos concepciones, que podemos ejemplificar en Rousseau y Freud. La primera dibuja la idea de que el mal es un producto social, el sujeto sería bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompería. La segunda, señala que el mal habita en cada uno, son las apetencias pulsionales, y la cultura intentaría regularlas.

La función pacificadora de la educación se realiza por la vía de la cultura que separa al sujeto de su rivalidad con el prójimo porque lo interesa en otra cosa. El tema del mal se puede tratar de forma maniquea o mostrar la división de los personajes que tienen dificultades, errores y que rectifican y se transforman. El mal se interpela con los semblantes de época que pueden brindar la posibilidad de tomar distancia de una realidad, interna o externa, que agobia y hacer algo con ello.

Cualquier agente de la educación que esté bien orientado encontrará en cada momento el uso específico que puede hacer de la lectura. Lo importante es que no descuide la función educativa porque su capacidad pacificadora ayuda a evitar la violencia. Tampoco hay que confundir moralización con educación. La educación apunta a despertar el deseo para que el sujeto de su consentimiento a la oferta educativa y esto sólo se logra por la vía del interés. La moralización es violencia disimulada tras el argumento de ejercerla por el bien del otro. Esta presión, tributaria de un exceso -"no querías sopa? Toma dos platos"!!-, genera una transferencia negativa, mucho más en este momento donde no funcionan las figuras de autoridad tradicionales

Los contenidos culturales no son solamente para el alumno sino que son también para mantener interesado al maestro porque sólo así podrá causar el interés de los niños. No se trata entonces de demonizar la violencia regulada por la producción artística sino de dar elementos a los alumnos para que sepan leer los mundos posibles.

Sin embargo, el problema que se plantea es el reciclaje de los profesionales. Los cambios de la hipermodernidad han dejado una cierta desorientación. Podemos decir que el mercado define los soportes de la lectura por los objetos que ofrece, de hecho siempre se lee sobre el objeto porque eso es el soporte: objeto tablilla de arcilla, objeto libro, objeto pantalla….Esos soportes se inscriben en una realidad discursiva, el cambio que promueve la revolución burguesa ,Internet, etc.

Es el mercado -vía mangas, animes, play station y navegaciones varias-, y no la escuela quien ha enseñado a los niños de nuestra cultura a leer de derecha a izquierda, a leer páginas estalladas y pantallas que requieren una rápida lectura fragmentaria. ¿O acaso los mensajes de móviles no han introducido una nueva escritura y por tanto una nueva lectura donde el sujeto es más activo porque lee sin vocales?.

Si los adultos no entran, de alguna manera, en estos procesos se transforman en analfabetos de las nuevas lecturas y concluyen que son los otros los que no leen y pierden el tiempo. No es que se lea menos sino que se lee de manera diferente porque es una lectura adaptada a las nuevas propuestas del mercado y sus objetos. Esto no quiere decir que se deba dejar a los niños sin orientación a merced de un mercado que los puede alienar por el tipo de oferta que realiza centrada en el poder capturante de la imagen. Simplemente se trata de realizar la tarea educativa que de fondo siempre ha sido dar los recursos para hacer al sujeto actual a su época. También hay que recordar que las distintas modalidades de lectura no son excluyentes si bien hay que saber registrar los efectos de los cambios.

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La lectura toca el cuerpo. La letra escrita y leída agrega a la palabra el espacio, la mirada y la voz. La letra fija e incluye un vacío así el texto es un tejido, se teje la trama tela que sostiene al sujeto como es el texto el que lleva al escritor.

La relación de la letra con el cuerpo también se ha expresado en los castigos corporales. Como forma de escribir en él lo que se quiere grabar, basta recordar "la letra con sangre entra".

Podemos decir que cada soporte de lectura, que cada objeto, compromete el cuerpo de una manera diferente. La lectura memorística del texto sagrado en las madrazas implica el movimiento de balanceo. La lectura razonada en la linealidad del libro necesita no sólo la inmovilidad sino también los signos de puntuación que introducen una regulación de la voz, la mirada y la relación al Otro. Para que eso fuera posible introducía los cortes necesarios para la "actividad física". La lectura de la imagen y de los signos que acompañan los videojuegos es una lectura fragmentada tributaria de un tiempo muy rápido que da al cuerpo una tensa excitación .

La hiperactividad de hoy, lejos de ser medicada de forma estándar y no digo que no haya casos que no lo necesiten, responde a la aceleración de los tiempos cotidianos y al modo en que los soportes actuales capturan a los sujetos frente a la abstención de las funciones del adulto. Las horas de sueño que necesitan los niños no se cumplen, tienen una alimentación de capricho, no hay intervalo para la "actividad física" y una voracidad consumista que es en realidad la voracidad de un mercado que se los come con su publicidad.

Desde que se introducen las máquinas en el mundo los tiempos comienzan a acelerarse, ya Freud hablaba de la "nerviosidad moderna" 4 citando a autores de finales del XIX. Sin embargo no es lo mismo la aceleración moderna que la hipermoderna por los cambios que, como ya se ha señalado, introduce la revolución Internet. Así se puede ver como se pasa de "una cosa por vez" a "varias cosas a la vez", de la sucesión a la simultaneidad. Los niños de hoy lo saben: escuchar música, tener la pantalla abierta, enviar mensajes, hacer deberes…Es el sujeto el que confecciona su propio menú como en el zapping.

Ya no se trata del saber que hay que profundizar sino de un saber que se encuentra en la red, un saber que no necesita de la autoridad de la enunciación sino que lo alberga un buscador, se "googlea" como dicen los estudiantes de la universidad. Un saber que no exige de la memoria porque está siempre en la memoria del Otro y solo hay que conectarse y cuando no es necesario se desconecta. Un buscador que extrae de miles de fuentes, cosa que sería imposible para el mejor investigador, y lo hace al instante. Se trata de una pragmática operativa a ultranza sólo posible porque hay el dispositivo que lo permite.

Como ya se ha señalado, el soporte es producto de la tecnología dominante. El mercado, desde la antigüedad a nuestros días, ha determinado el tipo de lectura. Esto hoy es más visible porque es la misma tecnología la que orienta directamente nuestras vidas y hace que una parte importante del aprendizaje se realice sin el maestro. La hipermodernidad es la caída de ciertos ideales que daban la ilusión de que existía un garante que a mayor trabajo y renuncia pulsional daba más premios y oportunidades. La caída de la ilusión de un estado garante del bienestar, las regulaciones legales del mercado que muestra ahora toda su voracidad en eso que se llama capitalismo salvaje, la pérdida de las figuras a las que se les suponía una autoridad (capellán, maestro, médico…), la crisis de una sociedad patriarcal … ponen en primer plano, sin velos, la dominancia del objeto. Por supuesto que no se trata de plantear retornos nostálgicos que siempre son autoritarios sino de nuevas definiciones que sólo podrán surgir del análisis de la situación actual.

Por eso el problema no son los niños y jóvenes sino los adultos que van quedando cada vez fuera del proceso y entonces se desautorizan a sí mismos. Si se pierde la función mediadora del adulto entre el mercado y la exigencia pulsional del niño sólo queda la judicialización cada vez mayor de las infancias y las adolescencias de hoy.

Los efectos de este momento también se hacen sentir en la subjetividad, los adultos también estamos tocados por el zapping, por la lógica de la fragmentación que se expresa en "enchufes y desenchufes", dicho en otros términos, nos olvidamos de todo lo que no sea lo del momento porque hay una pérdida de antecedentes y consecuentes que es lo que pone en juego la cadena significante. Cómo afecta esto la relación con el inconsciente? Tal vez se funciona más en concordancia con su producto, el objeto y hay menos necesidad de otorgar grandes sentido, no se hacen ya grandes relatos.

Esto da gran importancia al síntoma porque es la forma que tiene cada sujeto de hacer con la marca y previene de las catástrofes subjetivas que pueden aparecer si se lo ataca, como sucede cada vez con más fuerza. No se trata de erradicar el síntoma sino de hacer el buen síntoma más operativo en tanto es la forma de hacer con el goce, de regularlo.

 

(*) Este texto toma como base las presentaciones de los dos últimos Stages del Grupo de Investigación sobre Psicoanálisis y Pedagogía y fue presentado en la Universidad de Deusto en la Conferencia organizada por el SCF de Bilbao. 14.10.05.

Notes

  1. Lacan,J. Seminario "El deseo y su interpretación" (inédito) 21.1.59. París
  2. Núñez,V. Conferencia en el VI Stage organizado por el Grupo de Investigación sobre Psicoanálisis y Pedagogía "Lo incalculable de la educación". Barcelona , 2002.
  3. Sijie, D. Balzac y la costurera china. Salamandra. 2001
  4. Freud, S. "La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna". En Obras Completas. Amorrortu. Buenos Aires. 1992. TVIII.
Hebe Tizio

Saber leer, aprender a leer

NODVS XVI, gener de 2006

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