"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de octubre de 2006

Reseña de las presentaciones de Estela Paskvan y Shula Eldar del seminario La angustia en el S.C.F. de Barcelona de octubre de 2006

  • Publicado en NODVS , de

Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2006-2007
La angustia
Jacques Lacan

De la señal a la causa

Estela Paskvan destacó que de todos los afectos, a Lacan, como a Freud, le importan la angustia y la culpabilidad y que J.A.Miller señala a este Seminario como imprescindible, pero de hilo conductor impreciso, con la emergencia de significación retenida, en una metonimia que mantiene en vilo.

A partir del aforismo de Lacan: "La angustia no es sin objeto", se revisa el estatuto del objeto, que era inespecífico en la angustia para la literatura psicoanalítica, mediante dos movimientos de este Seminario: en la primera parte el objeto con su fenomenología precede a la angustia, en la segunda el objeto es producido por la angustia como resto libidinal y causa del deseo.

En esta operación el sujeto se escribe como un cociente, con un resto, el objeto a, que es garantía de la alteridad del Otro, porque supone que allí no hay solamente significantes.

El esquema óptico, donde los objetos se presentaban modelados por la imagen especular, con el yo y los objetos en el mismo eje imaginario, ha sido aquí simplificado. La razón es que hay un resto libidinal que no pasa por la imagen especular, el cual permite que haya una falta. Es la falta que no es simbolizada en la imagen y que no es la angustia de castración explicada según el Edipo, sino según la topología del cross-cup. Se trata de la topología del corte que atraviesa este Seminario y que distinguirá a la clínica lacaniana hasta la actualidad.

La Unheimlichkeit, lo siniestro, contiene la palabra que en alemán significa "casa, hogar" (heim). Allí está el objeto angustiante, lo extraño en lo más próximo, la falta no constituida que aparece bajo la forma del doble en el espejo. Sin embargo, en la escena de la angustia sí que aparece siempre el marco, porque la angustia está enmarcada en relación al fantasma, es el cuadro que cubre la ventana, el sueño del Hombre de los lobos. Jean Bobon muestra lo no especularizable que estabiliza el campo visual porque el Otro que no todo lo ve, es el - estructural.

 

Shula Eldar enfatizó el anudamiento entre este Seminario y el VII donde, aislada la cosa fuera de lo simbolizado y con un estatuto unitario, la vuelve a pensar en relación al significante y lo excluido. Aquí vuelve a surgir el objeto a como pieza separada, múltiple, mediador entre la cosa y el Otro.

El tapón de lo especular es forzado por la sustancia del goce, que es el objeto y con lo que el sujeto sólo se relaciona en los momentos de fading. Es aquí donde surge la angustia como señal, en correlación con el objeto que atraviesa la barrera, es una certeza en relación a una falta y no una representación.

Lo que Freud deja sin respuesta es retomado por Lacan mediante un cambio de coordenadas, apoyándose en la anatomía. La angustia es ahora señal de lo real y constitutiva del fantasma, dentro de un marco que impide la multiplicación al infinito del objeto.

Objetalidad, distinta de la objetividad, en la función del objeto a, que no se modela sobre la imagen y ocupa su lugar en el fantasma como plus-de-gozar. Se trata del goce del cuerpo autoerótico y a la vez agalma que proviene del Otro. No es un metaobjeto sino la función generalizada de la castración, que aparece bajo la forma de la separación, donde el objeto a señala al órgano libidinal perdido. Toda vez que la función del objeto es invocada, él es la sombra, punto ciego del objeto del conocimiento. La parte comprometida en la dialéctica significante, inerte, objeto de una oscura intimidad, su lugar no puede ser ocupado por los objetos sometidos a beneficios y pérdidas. Es la libra de carne que Shylok reclama.

En la última parte del Seminario, las cinco formas del objeto a tienen como eje la separación y muestran al deseo y el goce en registros distintos, la ambigüedad entre el objeto a autoerótico y el relacionado con el deseo del Otro. Objetos oral, anal, fálico, mirada y voz, son ordenados por Lacan en cinco niveles, según la gama de las relaciones de objeto.

Tomando la campana del grafo del deseo Lacan sitúa el objeto a invisible, por un lado, y a su alrededor, las sustancias episódicas, objetalidades y objetividades, en niveles que no son los de la linealidad del desarrollo libidinal de K. Abraham sino que se presentarán como cortes. En una gama que alude a tonalidades, las diferentes modalidades de satisfacción del cuerpo, que se ordenan según la angustia que dicha gama genera y que plantea una correlación entre el objeto y la angustia, el deseo y la falta.

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de octubre de 2006

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