"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de mayo de 2008

Reseña de la presentación de Guy Briole de la lección XXIII del Seminario X, La angustia, en el S.C.F. de Barcelona de mayo de 2008

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Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2007-2008
La angustia
Jacques Lacan

El superyó del obsesivo

Guy Briole tomó el capítulo XXIII a partir de la reformulación del cuadro de la angustia, pero para atender a "los oráculos de lamentos del obsesivo, los encantos de la impotencia y el enigma de la inhibición". En esta reformulación el deseo viene al lugar de la inhibición, pero no sin la hiancia que lo hace circular.

La emoción, supone movimiento, la ida y vuelta alrededor del objeto, pero la e-moción en su etimología supone el fuera-de, lo que hacer perder fuerza, y recuerda al Otro que el sujeto está fuera de sí. La turbación, en su relación con el deseo se sitúa en el no saber y el no poder. En este Seminario hay una relación anterior a la castración que determina la separación entre objeto y deseo. Una pieza suelta que marcará siempre esta relación: el objeto a, como anterior a la ley del padre, del Edipo, y la angustia como vía para acceder a dicho objeto.

Lacan afirma que el sujeto no es causa de sí mismo, sino causado en el lugar del Otro. El resto de esta operación es una separación que se reúne en el fantasma, con el deseo como efecto y el síntoma como resultado. Sin embargo, si no hay diferencia entre causa y efecto, ningún gap, la función de la causa se desvanece, el deseo requiere de esta hiancia. Ahora, en lugar de la turbación encontramos el objeto a, con la angustia que implica su presencia. El hombre de los lobos, enfrentado a una situación traumática cede el objeto cesible. La primera angustia es la de vaciamiento, la angustia del destete: el niño y el seno separados y pegados sobre la madre. El objeto transicional de Winnicot es para Lacan el suplente del sujeto.

El objeto anal le da al deseo su estructura fundamental con el deseo de retener. La inhibición, defensa, acción para oponerse a un deseo que se sustituye en otro. La referencia a Inhibición, síntoma y angustia señala dos vertientes de la inhibición: 1) la del neurótico, donde el deseo está impedido: "quiero pero no sé lo que se opone"; y la del depresivo, donde el deseo está ausente: "eso ya no tiene interés para mí". La inhibición se alía al goce para no enfrentarse al síntoma. Es así que para que haya acto es necesario un franqueamiento, que separa al sujeto del Otro, dado que ello hace surgir al deseo en el lugar de la demanda en el Otro. Acto dirigido contra la defensa que el obsesivo ilustra con el deslizamiento de un deseo a otro deseo, el de retener, centrado en el objeto anal, el cual está reprimido en relación con el deseo sexual. Donde el falo es esperado como sexual se revela como falla porque está llamado a funcionar como elemento de potencia pero bajo una forma enmascarada. El objeto predilecto es el objeto anal porque en él se trata de lo que se pide, la demanda en el Otro, y a nivel genital la función del objeto a como causa del deseo es -φ, frente al deseo genital hay otro deseo que lo hace retornar al objeto anal.

La oblatividad está en el fantasma del obsesivo en el que el acto sexual sería un don, desplazamiento del objeto anal, que supone los movimientos sobre otros objetos como acting-out porque el obsesivo no puede dudar. En el acting-out siempre hay un hecho que tiene su causa en otro lugar. Desplazamiento del lugar en el que no se puede sostener el obsesivo: el deseo fálico. Así el don es la transposición en la imagen, amor idealizado dirigido a otro. El obsesivo es él mismo objeto amable, para el Otro, exigencia de que se ame una determinada imagen suya, sosteniendo así su deseo como imposible.

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de mayo de 2008

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