Lectura comentada de un fragmento del texto "Interpretar la psicosis día a día" de E. Laurent

Comentario de texto realizado en el espacio de seminario teórico sobre la interpretación lacaniana, a cargo de Vicente Palomera, en el curso 2009-10

  • Publicado en NODVS XXXI, abril de 2010

Resum

A raíz de una proposición de Eric Laurent sobre la intepretación se retoman dos enunciados que explican qué se entiende desde la orientación lacaniana cuando se habla de interpretación. Las concepciones que entran en juego son diversas: el sujeto resiste a la estandarización, la interpretación recae sobre el objeto y el goce y por último la dimensión creacionista y la formulación de que es el inconsciente quien interpreta.

Paraules clau

Goce, interperetación, texto, sujeto, traducción, analista, inconsciente puntuación, enunciación

A partir de citas precisas de Lacan de "La dirección de la cura" Laurent1 dirá, en lo tocante a la interpretación, que esta se ubica en una tensión entre, por un lado, la máxima libertad de acción del analista y, por otro, la obediencia a reglas estrictas. Siguiendo a Lacan, esto mismo podría formularse diciendo que el analista es totalmente libre en su táctica; menos libre en su estrategia, vinculada con la transferencia; y es en la política en donde su libertad se reduce al mínimo, ya que la política lo determina todo.

Estos dos polos se anudan para Laurent en una formulación: la interpretación es sin estándar, pero no sin principios. Y el principio es: no hay metalenguaje. Esta proposición apunta a indicar que no hay un nivel que sería el de un "lenguaje objeto" y otro "nivel de la interpretación" a aplicar sobre el "material". No hay un más allá del lenguaje. Sin embargo, esta parece ser la concepción más extendida en las orientaciones psicoanalíticas, por muy diversas que sean o parezcan. Para sustentar esta idea, el autor propone algunos ejemplos.

Es el caso de un autor como Wallerstein, que propone que todas las interpretaciones son metáforas abstractas de la teoría clínica común. Entonces, más allá de cómo estén formuladas, todas las interpretaciones remiten al mismo punto. Esta concepción supone que, más allá de los desarrollos teóricos diversos, existe un acuerdo común más o menos tácito entre todos los que se dedican a la clínica, que les permite en definitiva oír lo mismo a la hora de escuchar un paciente.

Otro autor que se cita en este trabajo es Etchegoyen, psicoanalista argentino, fue presidente de la IPA y ha escrito un grueso volumen sobre "Teoría de la técnica de la interpretación". Formado en la orientación kleiniana, Etchegoyen sostiene que una interpretación verdadera remite a un real, es decir, para que sea verdadera, es necesario que una interpretación de cuenta de una realidad psíquica que existe en ese momento en el inconsciente del paciente. Según él, no se trata ni de la profundidad ni de la eficacia de las interpretaciones, sino si remiten realmente a algo, a un estado de la mente (a state of mind). Así, según él, la interpretación es isomórfica con lo que pasa en la mente de quien la recibe. En un momento dado, la interpretación tiene una significación aislable y apunta a una correspondencia asegurada.

Nótese como en ambos autores hay la convicción de que existe un punto de correspondencia. Ya sea, un punto de acuerdo más o menos formulado entre los diferentes clínicos, en el caso de Wallerstein. Ya sea una correspondencia entre la interpretación y la mente, como vemos en el caso de Etchegoyen. Estas teorías hacen existir la correspondencia, la verdad, el acuerdo.

Este hecho plantea algunos problemas. Al suponer una teoría de la verdad afirmada en la correspondencia entre yo inconsciente y realidad, habría un lugar donde se adecuarían sin resto la pulsión y el significante, contradiciendo el carácter acéfalo de la pulsión. Otra dificultad que aparece en estas concepciones tiene que ver con que se basan en una topología de adentro/afuera, a diferencia de la extimidad que enlaza al sujeto y al Otro. Entonces, partiendo de esta topología, la función de la interpretación es restituir, haciendo coincidir el adentro y el afuera. En definitiva, reencontrar una coincidencia que ya está ahí, supuesta. La noción de extimidad, pienso que da cuenta de mejor manera de la complejidad de las relaciones que hay entre el sujeto y el Otro, no reduciéndolas a una cuestión de dentro-fuera.

La crítica positivista lógica de la interpretación como metáfora

Laurent, en este apartado, trabajará a partir de una viñeta que servirá como texto para poner en juego las diferentes concepciones de la interpretación.

Se trata de un ejemplo escuchado por Kohut en un control. Una analista "kleiniana sudamericana"2 "informa a su paciente que próximamente estará obligada a cancelar una sesión. Al otro día, la paciente permanece silenciosa y distante y no le responde a la analista cuando ésta la invita a hablar. La analista le dice entonces que el anuncio que ella ha hecho la sesión precedente la ha transformado de pecho bueno que era en pecho malo. Ella agrega que, después la paciente está consumida por la rabia, quiere destruir el pecho malo mordiéndolo, lo que provoca una inhibición oral que le impide hablar"3.

La interpretación de la analista es propia de la tradición kleiniana: liga la pulsión a su consecuencia, la inhibición. Desde la ego psycology, la interpretación no iría directamente al objeto, sino que ha de pasar por el conflicto edípico. En la perspectiva de Kohut, de las neurosis narcisísticas, la interpretación se centra en el self y se orienta a una restitución de la autoestima, dimensión que aparece en menos como resultado de una falla radical en el origen de la constitución subjetiva. Hay algo de lo estandarizado puesto en juego, a mi entender, en la forma en que se proponen las interpretaciones en estas perspectivas. Hay una cierta dimensión de camino marcado, ya recorrido: si a, entonces b.

Laurent dirá que es difícil enunciar proposiciones universales positivas o negativas sobre lo que hay que hacer. Y es difícil porque es el caso el que objeta la prescripción! Otra forma de decirlo: el sujeto resiste a la estandarización. En este punto, retoma la indicación de Lacan de que la interpretación solo debe recaer sobre el objeto y el modo de gozar.

La interpretación metafórica según Lacan no es un relativismo

En este punto, podemos ubicar una serie de subversiones que nos ayudan a pensar la cuestión de la interpretación.

La idea de adecuación entre la interpretación y lo que ocurre "realmente" en la cabeza lleva a una serie de problemas que están minuciosamente trabajados por Lacan en "La dirección de la cura". Para él, la interpretación no es una isomorfía, sino que "hace oír". No apunta a la adecuación, sino a la evocación. De ahí surge su dimensión creacionista.

No hay, en la interpretación lacaniana dos niveles: el material y la interpretación. El deseo, es su interpretación. Están en el mismo nivel. No se trata de un deseo inconsciente a nivel de un lenguaje objeto y la interpretación como el lenguaje que lo descifraría sobrevolándolo.

En el decir de Miller, la interpretación es una puntuación. La puntuación hace interpretación, tiene efecto interpretativo. La función del analista como editor del texto del analizante. No hay inconsciente sin puntuación. Se subvierte la idea de que el inconsciente está ya allí. No hay inconsciente sin aquel que lo haga aparecer.

Se mantiene la idea de interpretación como traducción, pero también retocada. No se trata de la traducción de un mensaje de una lengua a otra, sino de la traducción del sujeto en el texto, por la vía de la enunciación. Introducir al sujeto de la enunciación en los enunciados, tiene un efecto de traducción, y por ende, de interpretación.

El inconsciente interpreta, no el analista. La estructura de la interpretación no es la que parte de un material que el analista interpreta. No hay metalenguaje, es el mismo inconsciente el que pone de relieve la estructura del lugar del Otro, y esto tiene efecto de interpretación.

Recapitulando, estas subversiones, interesantes a modo de orientaciones: evocación en lugar de adecuación; mismo nivel para el deseo y la interpretación; el inconsciente no preexiste, es la interpretación la que lo hace existir; no se trata de traducción de una lengua a otra, sino del sujeto en su texto; la interpretación no es del analista, sino del inconsciente.

Pienso que son verdaderas orientaciones, porque de alguna forma ponen en acto algo de la dimensión de la interpretación: se resisten a ser usadas como prescripciones universales. Evocan algo, pero a la vez algo se mantiene en calidad de enigma.

Laura Lorenzón
Este comentario de texto fue realizado en el espacio de seminario teórico sobre la interpretación lacaniana, a cargo de Vicente Palomera, en el curso 09-10 de la tétrada de la Sección Clínica de Barcelona

Notes

  1. Laurent, E.; "Interpretar la psicosis día a día" en Blog-note del sinthoma, Editorial Tres Haches.
  2. Ídem.
  3. Ídem.
Laura Lorenzón

Lectura comentada de un fragmento del texto "Interpretar la psicosis día a día" de E. Laurent

NODVS XXXI, abril de 2010

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