Ferenczi, discípulo de Freud: atolladeros entre el cuerpo y la transferencia

Trabajo elaborado y presentado en el contexto del seminario de investigación impartido por Antoni Vicens sobre "El fin del análisis" durante el curso 2008-09

  • Publicado en NODVS XXXI, abril de 2010

Resum

Análisis terminable e interminable supone una dificultad fundamental en relación a la cura. Este texto aborda esta complejidad y destaca los aportes que Ferenczi  realizó en su época  y que Freud supo rescatar. Pero los autores avanzan un paso más señalando el carácter de "testimonio de fin" que tiene el diario del discípulo de Freud.

Paraules clau

Análisis,  fin de análisis, Sándor Ferenczi, trauma, cura, pase.

 

1) Introducción


Freud escribe "Análisis terminable e interminable" en 1937; de la lectura del texto se plantea el siguiente cuestionamiento: "¿Existe algo que pueda llamarse terminación natural de un análisis?"1.

En este punto Freud abre la reflexión sobre lo que marca como "una frase ambigua [el final de un análisis]"2. Desde la práctica, nos dice que sería cuando el psicoanalista y el paciente dejan de encontrarse para las sesiones de análisis.

Propone dos condiciones:. La primera, que el paciente no sufra de sus síntomas. La segunda, que el analista juzgue que se ha hecho consciente el material reprimido, que se han explicado cosas ininteligibles, se han conquistado las resistencias internas y "que no hay que temer una repetición de los procesos patológicos en cuestión"3.

Unos años antes, en 1923, para el 50 aniversario de Ferenczi, Freud presenta un breve escrito resumiendo la obra y su trayectoria. En dicho texto ubica la fecha de su encuentro como posterior a 1900, ya que fue la lectura de la Interpretación de los sueños lo que lleva a Ferenczi a viajar a Viena "A raíz de esta visita se anudó una larga y hasta ahora inconmovible amistad"4.

Freud reconoce los meritos y dice "Ferenczi, hijo intermedio entre una numerosa serie de hermanos, tuvo que luchar en su interior con un fuerte complejo fraterno; bajo la influencia del análisis, se convirtió en un intachable hermano mayor, un benévolo educador y promotor de jóvenes talentos"5. Llegando a decir de su obra "son en verdad la mejor introducción al psicoanálisis para quienes no están familiarizados con él"6.

En el texto que escribe Freud, "En memoria de Sandor Ferenczi", destaca los mismos puntos y agrega el gran empeño en evitar el sufrimiento a sus pacientes.

Como se desprende del diario y de sus notas, Ferenczi ponía el acento en la vivencia del paciente y la relación con el analista, su particular visión de la clínica, y hacia el final de su vida nos deja recorte de la relación con su maestro Freud.

En el texto "Análisis terminable e interminable" en referencia a las aportaciones de Sandor Ferenczi, Freud menciona un articuló leído en el Congreso de Psicoanálisis de Innsbruck en 1927 sobre la problemática de la terminación de los análisis "el análisis no es un proceso sin fin, sino que puede ser llevado a una natural terminación con suficiente habilidad y paciencia por parte del analista"7. Freud remarca la importancia que le brinda Ferenczi al papel del analista: abre el campo de la formación, y será fundamental en el devenir del Psicoanálisis.

 

2) Biografía sucinta de Sandor Ferenczi


Ferenczi nació en Budapest en 1873. Cursó estudios de medicina en Viena, y posteriormente se especializó en psiquiatría. Esto le permitió atender en el hospital de Saint Roch casos especialmente graves y desvalidos, mostrando así, desde muy pronto, una especial inclinación por el cuidado al prójimo más damnificado.

Su postura hacia el psicoanálisis era de distanciamiento en un principio, al no considerar que su proceder pudiera avalarse científicamente. Sin embargo conoce a Jung en 1907, quien lo introduce en el estudio que llevaba a cabo sobre asociación libre de palabras. Este trabajo le convence, y visita a Freud al año siguiente, trabando con él una intensa amistad.

Ingresa así en 1908 en la Sociedad Psicoanalítica de Viena, y será el primer analista en analizarse ocasionalmente con Freud. El vínculo es tan estrecho que Freud deseará que Ferenczi sea su yerno, y se dirige a él con términos afectivos muy particulares: "Gran Visir" o "Paladín". Ferenczi opinará de Freud que es "el padre que no temerá apoyarse en su hijo", y le ofrece repetidas veces a Freud que se analice con él, con el consiguiente rechazo de éste.

Una intervención de Freud mediará en los conflictos amorosos de Ferenczi quien, después de ser durante años el amante de Gizella Palos, queda fascinado por la hija, a la que trata tras el suicidio del joven amante de ésta. Es así como se casa con Gizella en 1919.

Ferenczi aportará importantes ideas a la teoría psicoanalítica, como por ejemplo la de la contratransferencia, sugerida a Freud en 1908.

Desgraciadamente, a medida que pasaban los años, Ferenczi fue incurriendo en un comportamiento bizarro que le llevó a perder prestigio en la comunidad psicoanalítica, siendo incluso denostado por su ex - analizante Jones, quien sostenía que se trataba de un psicótico.

En los años anteriores a su muerte, Ferenczi se alineará con Rank adoptando la idea del trauma del nacimiento, y publicará su obra "Thalassa" (1924), donde se postulan el psiquismo y la biología en una perspectiva unificada.

Murió el 22 de mayo de 1933. Jones afirma que durante los últimos años Ferenczi había sufrido de delirios y otros síntomas psicóticos. Ferenczi falleció a consecuencia de una larga enfermedad, un síndrome neuro-anémico, que le iba a producir una mielitis ascendente y, de esta manera, iba a dar fin a su vida.

 

3) Temas de trabajo del Diario de Ferenczi


El Diario clínico (1932) en el que basamos nuestra presentación permite captar las intuiciones que guiaban a Ferenczi en el último tramo de su vida, la riqueza e innovación de sus conceptos, y quizás una cierta desubicación con respecto de la teoría freudiana. También hemos trabajado formulaciones anteriores de la obra de este genial autor, para tratar de situar el diario en la evolución de su pensamiento.

Hemos agrupado lo fundamental de las concepciones ferenczianas en tres apartados: a) El trauma; b) La innovación en la teoría y la técnica analíticas; c) La noción de análisis mutuo y la transferencia con Freud. Como veremos, los tres apartados están inter-relacionados, ya que en los tres se articulan las mismas problemáticas: la cuestión del cuerpo, la transferencia, y la idea de Ferenczi sobre el final de análisis.

 

a) El trauma

El trauma juega un papel fundamental en la obra de Sandor Ferenczi. Se trata quizás del punto central de su trabajo clínico, el que orienta la cura. No en vano, podemos extraer de su diario que la escena primaria es traumática en lo Real: el coito entre los padres es visto por el niño como sádico, pero porque es en realidad un acto violento. No es un efecto de interpretación, sino una constatación de la realidad.

El trauma queda fijado en muchos casos por el abuso sexual, que es vivido en el cuerpo. El displacer corporal intenso, si insiste, desaparece y se torna placer; a la vez, la víctima considera la mutilación corporal, desapareciendo la conciencia del cuerpo como propio. Surge así una sensación de haber superado el espacio y el tiempo, que se torna insensibilidad: ésta es una venganza frente al sadismo del agresor.

La sustancia cuerpo se torna psiquismo: hay lenguaje de los órganos. El análisis del shock pasa por la reconstrucción del mismo a partir de imágenes y palabras, lo que lleva a la compulsión de repetición mientras se ubica y construye. El analista debe por tanto construir activamente con el paciente la realidad del trauma, para poner freno a la repetición. Para ello, debe ser auténtico, desvelar al paciente sus sensaciones de malestar, y si se requiere fragmentos de su propio inconsciente.

No en vano, Ferenczi deja entender en su diario que él mismo fue forzado en su infancia, y sostiene que comunicarlo a los pacientes que han sufrido de abuso tiene efectos positivos en la cura. Queda en evidencia la lógica especular de la intervención, en la que los lugares de analista y analizante quedan confundidos, como veremos en el análisis mutuo.

Para Ferenczi, el final de un análisis produce una resignación frente al trauma, que constituye la esencia del ser del paciente. Es posible así una reunificación de lo reprimido.

 

b) Innovación en la teoría y la práctica psicoanalíticas

Como podemos leer en la biografía anterior, Ferenczi acuña el concepto de contratransferencia, un concepto que Freud sostendrá con convicción y que será fundamental en la práctica psicoanalítica posterior. Contrariamente a otros muchos analistas, argumenta que las resistencias no están siempre del lado del paciente, sino a veces del lado del analista: entran aquí en juego los propios conflictos personales del terapeuta, que le pueden llevar a actuar de forma nociva, sádica o seductora con el paciente.

Hacer un análisis propio le permitiría al analista no interferir de forma patológica en el análisis de su paciente; Ferenczi predica con el ejemplo, siendo el primer analista en analizarse con Freud, como decíamos anteriormente.

La idea del análisis mutuo que veremos en el punto siguiente tiene su sede en el concepto de análisis didáctico, que Freud propone por primera vez en 1910, como forma de controlar la contratransferencia; es una exigencia para todo analista a partir de 1922, gracias a la insistencia del psiquiatra húngaro8.

Es a partir de 1924 cuando Ferenczi deja entrever un peculiar alejamiento con la obra de Freud, estableciendo su teoría sobre la genitalidad, en la que biología y psicología son equivalentes: la filogenia se reproduce en la ontogenia. Todo ser vivo tiende al retorno al seno materno puesto que ahí la ruptura entre ego y entorno no existía. Es una noción presente en Thalassa, y también compartida por O. Rank. En este artículo, Ferenczi aboga por una mutua alimentación entre las ciencias naturales, como la biología, y el psicoanálisis. También en su forma de entender la clínica había casi una superposición de lo psíquico y lo biológico, como queda patente en el punto anterior. El mismo Ferenczi lo constata en su propio ser: "Pareciera subsistir una cierta fuerza de mi organización psicológica, de modo que en lugar de caer enfermo psíquicamente, no puedo destruirme o ser destruido sino en las profundidades orgánicas"9.

La idea que subyace es que hay unidad: en el sueño, el yo y el entorno no están escindidos. En el útero, tampoco. En el análisis mutuo, se alcanza la unidad cuando hay reciprocidad. La noción de unidad reaparece, finalmente, en una cierta perspectiva mística de la locura10.

Esta época también viene marcada por innovaciones en su técnica analítica. El más pronunciado es el que refiere a la técnica activa: su objetivo es implicar más al paciente en la cura, exigiendo de él que siga ciertas indicaciones. Esta técnica tendría un especial valor en los momentos en que el análisis se encontraba en un impasse, y según Ferenczi ayudaba al paciente a salir del mismo.

La técnica se componía de dos movimientos: en el primero, se dan órdenes al paciente; la más común de ellas que comunique todo lo que sepa sobre su síntoma, o que hable de todo lo que siente por el analista. Eso permitía la irrupción de la moción pulsional reprimida, o la escenificación de cierta situación asociada a la misma, lo cual desembocaba una satisfacción consciente y placentera en el lugar de sesión.

En el segundo, era necesario prohibir la continuidad de esta satisfacción, para permitir que se enlazaran en el trabajo analítico aquellas asociaciones que se hallaban estancadas. Así, se obtiene un refuerzo del yo del paciente que es capaz de tolerar e incorporar algo que antes producía síntoma.

Es en este mismo año de 1924 cuando, junto con Otto Rank, propone una mayor aplicación de la técnica activa, y que uno de sus usos comunes sea fijar con el paciente de antemano una fecha para el fin del tratamiento.

Pero con gran celeridad, tan solo un año después, en 1925, Ferenczi argumenta sobre las limitaciones de la técnica activa, y se inclina por la perspectiva contraria: es el paciente el que debe determinar cuándo ser activo, no condicionado en ningún modo por el analista. Esto le llevará desarrollar más adelante otro tipo de técnica, la de relajación, ubicada en el polo opuesto.

La relajación del paciente es una técnica especialmente útil para casos graves, sostendrá. Está relacionado con la cuestión del trauma sexual infantil. Simplemente implica facilitar la comunicación con el paciente a partir de la creación de un clima de mayor confianza con el analista.

Pero tampoco queda convencido por este segundo procedimiento, y finalmente, retomando su convicción en lo que refiere a la contratransferencia, y decepcionado por la postura de Freud para con él, elabora la práctica del análisis mutuo, que le guiará durante los últimos años de su práctica.

 

c) El análisis mutuo y la transferencia con Freud

Respecto a la finalización del análisis, Ferenczi presenta un artículo en el Congreso de Innsbruck de 1927 en el que afirma que no sólo es posible sino también deseable que ésta se produzca "por agotamiento", sin intervención activa del analista o del analizante. Esto permitiría poner un punto final "a la situación infantil de frustración que está en la base de la formación de síntomas".

Sobre el análisis didáctico señalará un punto crucial: no se puede admitir "diferencia alguna entre un análisis terapéutico y un análisis didáctico". Esta indicación será retomada por Lacan, que extraerá de la misma una consecuencia pertinente: si no hay distinción entre un análisis terapéutico y un análisis didáctico, esta distinción puede borrarse pues todo sujeto entra en análisis con el mismo estatuto de analizante. Esto exigirá resituar la emergencia del analista como el producto final de un análisis, y no a partir de una decisión previa que no forzosamente implica un deseo auténtico.

Ferenczi solicita además del analista que lleve su análisis hasta el nivel de profundidad que requiere su labor; esto supone para él orientarlo más allá de los fines terapéuticos, hasta la aprehensión por parte del sujeto de las debilidades más recónditas de su carácter. Es decir, un análisis plenamente acabado.

En su diario, Ferenczi se enfrenta directamente a Freud, escribiendo en su Diario intimo sobre él: "juega solamente el rol de dios castrador, no quiere saber nada del momento traumático de su propia castración en la infancia; es el único que no debe ser analizado"11. En esta cita queda clara su posición: enfrentado de forma violenta al maestro. Esta caída del padre lo lleva a cuestionar la teoría, y podemos entrever incluso un matiz delirante en torno a la figura de Freud. Es muy interesante leer las anotaciones del 3.06.1932, que reproducimos aquí:

¡Nada de análisis didáctico especial!

  1. Los analistas deberían estar mejor analizados que los pacientes y no peor
  2. Actualmente, están peor analizados.
          a. Límite de tiempo
          b. Nada de relajación (según lo que dicen los pacientes).
  3. Serían necesarios 6 u 8 años, imposible en la práctica. Pero debería ser corregido por un análisis complementario continuo. Pero incluso así, no completamente satisfactorio.
  4. Un grupo especial de personas verdaderamente analizadas -que tienen la ambición de saber más que los pacientes analizados.
  5. Análisis mutuo: ¡Solo a falta de algo mejor! Sería mejor un análisis auténtico con alguien extraño, sin ninguna obligación.
  6. El mejor analista es un paciente curado. Todo alumno debe: primero ser enfermado, luego curado e instruido.
  7. Cuestionamiento de los análisis de control, últimos recursos: reconocimientos y confesión de las propias dificultades y debilidades. ¡Control severo por los pacientes! No defenderse.

 

Unos días más tarde, volverá sobre Freud, en las notas de 12-06-1932: El médico que odia a sus pacientes: Freud: "canalla", "sólo buenos para hacer dinero y estudiar". (Es verdad, pero debe ser confesado a los pacientes. Ellos sienten de todas maneras y hacen resistencias) (En el momento que es confesado, la confianza aumenta)"12. Estos escritos dirigidos al que fuera su maestro se van repitiendo, la transferencia se apoya en la figura de Freud y en sus ideas. Intenta darse una respuesta final, cerrar el proceso de su análisis. El reproche es frente a la negativa de Freud de consentirlo. En efecto, Freud no entra en el reto, gestiona los aportes, trabaja el resto, cuestiona en definitiva el final del análisis en las dificultades que presenta.

 

4) Conclusiones


En Análisis terminable e interminable Freud sitúa una dificultad fundamental respecto a la realidad de la cura, y que podemos reformular hoy así: hay siempre un resto sintomático. En efecto, el problema del fin del análisis no tiene una solución empírica, demostrable, objetiva: requiere de un acto.

Jacques Lacan propuso marcar el fin de análisis con un testimonio, y una evaluación del mismo: el procedimiento del pase permitiría no tanto autorizar al analista verdadero, sino dar cuenta de aquello que un analista es, en su radical singularidad, y por tanto en tanto es irreductible a una etiqueta. Cada pasante está llamado a decir algo nuevo sobre lo que es un análisis y sobre el deseo del analista.

La lectura del diario de Ferenczi nos lleva a admitir que tiene la valentía de ser un verdadero testimonio. No un testimonio del pase, pero sí un testimonio de su práctica, de sus dificultades, podemos incluso intuir que de su delirio. En él se entrevé la genialidad de un autor cuya convicción llevaba a reformular cuantiosas veces su teoría, pero también una posición de analista muy particular, en la que el paciente juega el rol de complemento especular. Hay momentos en que, leyendo la descripción de los casos, uno duda sobre cual es el lugar de analizante, y cual el de analista.

No en vano así fue desde muy pronto, en la relación transferencial que unía a Ferenczi con su padre teórico, Sigmund Freud: el primero, analizante del segundo, soñaba con ser también el analista de su analista.

Notes

  1. Freud, Sigmund. Obras completas, Biblioteca Nueva, pág. 3340.
  2. op. cit. pág. 3341
  3. op. cit. pág. 3341
  4. Freud, Sigmund. Obras completas, Amorrortu , XIX, pág. 287
  5. Pág. 288
  6. Pág. 288
  7. Freud, Sigmund. Obras completas, Biblioteca Nueva, XIX, pág. 3360
  8. Ver el diccionario Laplanche-Pontalis, en la entrada de "Ferenczi, Sandor".
  9. Ferenczi, Sándor, Diario clínico, Conjetural, 1998, p. 22.
  10. como se puede leer en el Diario clínico, final de la página 69.
  11. Ferenczi, S: Diario clínico, pág. 261.
  12. Ferenczi, S.: Diario clínico, pág. 172.

Bibliografia

  • Freud, Sigmund, "Análisis terminable e interminable", Obras Completas, Biblioteca Nueva, 1937.
  • Freud, Sigmund, "Dr. Sándor Ferenczi (en su 50º cumpleaños)", Obras Completas, vol. XIX, 1990.
  • Ferenczi, Sandor, "Thalassa", Obras Completas, en http://www.psicoanalisis.org.
  • Ferenczi, Sandor, Diario clínico, Conjetural, 1988.
  • Laplanche, J.; Pontalis, J.B., Diccionario de Psicoanálisis, Labor, 1971.
  • http://psiconet.org/ferenczi
Héctor García de Frutos, Margarita Noriega García

Ferenczi, discípulo de Freud: atolladeros entre el cuerpo y la transferencia

NODVS XXXI, abril de 2010

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