"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de febrero de 2010

Reseña de la presentación de Lucía d'Angelo de los capítulos X, XI y XII del Seminario 11 de Jacques Lacan, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis en el SCFB de febrero de 2010

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Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2009-2010
Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis
Jacques Lacan

Acto e inconsciente

Lucía D'Angelo colocó el paradigma desarrollado en los capítulos X, XI y XII en relación directa con su testimonio de pase (1997): el objeto mirada y su relación con el arte, la incidencia de la mirada y las coordenadas subjetivas; recordando que sólo una vez atravesada su propia experiencia subjetiva llegó a descubrir el objeto de la anamorfosis en el cuadro de Holbein.

Destacando los trabajos de J.A.Miller (Seminario Internacional del C.F., Caracas) y E.Laurent (Entre transferencia y repetición), desveló el secreto subyacente en este Seminario: si bien se trata de cuatro conceptos anteriores a la segunda tópica de Freud y entrecruzados de modo de producir oposiciones inéditas -mediante las cuales Lacan se desanuda de la concepción freudiana del inconsciente-, todos ellos se ordenan en un concepto único: lo real, es decir, la experiencia de lo real en la cura analítica.

Del cruce entre inconsciente y repetición surge el elemento temporal que Lacan llama "la pulsación temporal del inconsciente" (desarrollado por J.A.Miller en el cuarto paradigma del goce). De la experiencia freudiana sobre las formaciones del inconsciente extrae al síntoma, el cual se distingue de ellas porque no es evanescente como el lapsus, el acto fallido y los sueños, sino que insiste y perdura.

En función de la experiencia de lo real en la cura analítica, la "atención flotante" del analista está del mismo lado del "diga todo lo que se le ocurra", donde dicha atención está dirigida al detalle, lo que se puede escapar, momentos que permiten atrapar el cierre y la apertura del inconsciente así como la exploración de Freud sobre ese cierre. Para ello, el analista debe esclarecer su posición respecto a la pulsación temporal del inconsciente. Este privilegio que Lacan da al inconsciente-hallazgo respecto a lo que se repite marcó el sino de las discusiones en el movimiento psicoanalítico después de Freud. Lacan va más allá de su propia captación de la experiencia bajo el modo de una dialéctica hegeliana: los cuatro conceptos se referirán a partir de ahora a la experiencia vivida sobre lo que no es posible asimilar, lo real.

La transferencia aquí es tratada en relación a la verdad y no al saber -por eso no debe confundirse con el sujeto-supuesto-saber-, operando también un desanudamiento respecto a las "teorías de la técnica" así como el "análisis de las resistencias" en los post-freudianos. Si para Freud la transferencia era una resistencia (1915-1920), para Lacan es la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente. Ante el tratamiento de la transferencia como poder del analista, Lacan responde que sería más bien la alianza de la transferencia con el yo la que cierra aún más la puerta del inconsciente. En cambio, el desarrollo del concepto y la praxis, que no de la técnica, supone que el inconsciente como concepto es inseparable de la presencia del analista. A tener en cuenta que durante el período de este Seminario Lacan escribe Posición del inconsciente.

La relación inédita de transferencia y pulsión introduce el objeto a, cerrando la tradición -desde Melanie Klein- que vinculaba la transferencia con el fantasma y generando una crisis conceptual en el movimiento psicoanalítico. La invención y formalización del objeto a subvirtiendo el discurso analítico, parte de la noción de resto fecundo, en contraposición al resto entendido como escoria, extinguido, que permite a Lacan hacer una crítica a la psicología.

Si para Freud la transferencia es el medio por el cual se cierra el inconsciente, la exploración selectiva, el análisis trascendental de la causa, partiendo del texto freudiano Recuerdo, repetición y elaboración, permite a Lacan diferenciar la función de la transferencia donde es el Otro la causa: en el encuentro con el analista, su presencia es correlativa del inconsciente. Es así que por primera vez Lacan sincroniza acto e inconsciente, criticando que el recurso de la "técnica" a la "parte sana" es, precisamente, aquello que cierra el inconsciente, lo cual supuso para él una divergencia irreductible.

Ante la crisis por esa divergencia, Lacan introduce la transferencia en función de la problemática de la relación del sujeto con el significante, que le lleva a recomponer un orden en función de la verdad. El inconsciente freudiano es inseparable de un sujeto a partir de una certeza y el sujeto de la certeza supone un correlato: el Otro. Para el psicoanálisis no se trata de que el Otro no engañe sino de que no sea engañado. Si el amor de transferencia implica persuadir al Otro de que tiene algo que lo complementa, se trata de reubicar ese engaño según lo que causa la transferencia, poniendo el acento en la verdad, operación con la que culmina, a partir de este Seminario, el llamado "retorno a Freud".

Rosalba Zaidel
Febrero de 2010

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de febrero de 2010

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