"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de marzo de 2010

Reseña de la presentación de Jean-Louis Gault de los capítulos XIII, XIV y XV del Seminario 11 de Jacques Lacan, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis en el SCFB de marzo de 2010

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Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2009-2010
Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis
Jacques Lacan

Pulsión surrealista

Jean-Louis Gault partió de la referencia al texto freudiano "Pulsiones y destinos de pulsión" para esquematizar el capítulo XIII según los cuatro términos de la pulsión, el XIV por el circuito de la pulsión y el XV según la oposición entre amor y pulsión. En ellos se trata del cuarto concepto fundamental, la pulsión, que Freud sitúa entre lo orgánico y lo psíquico o el cuerpo. Para Lacan el empuje, Drang, ni tiene que ver con una exigencia vital porque no está ligada al cuerpo como totalidad, como con el hambre y la sed, ni se trata de la satisfacción del instinto. Si muchos analistas conservaron la afirmación freudiana de que las pulsiones son nuestros mitos, para Lacan se trata de una ficción, siguiendo a Bentham, una convención necesaria, donde el empuje supone una fuerza constante, opuesta a la biológica, la cual tiene un ritmo.

La meta, Ziel, es la satisfacción para la cual la sublimación plantearía un discordancia: en la pulsión sexual se alcanza la satisfacción con la inhibición respecto a la meta. Esta reflexión permite a Lacan introducir el campo del goce: la satisfacción no se liga a un objeto particular ni a la necesidad, está ligada a un cuarto elemento: la fuente. Aquí es donde Lacan añade al texto de Freud sobre la zona erógena la característica de la fuente corporal que se presenta con estructura de borde: la boca para la pulsión oral, la oreja para la pulsión invocante.

Lacan propone un cuadro surrealista para describir el montaje de la pulsión porque se trata de que ella es acéfala. El instinto no tiene sujeto pero se ordena según un fin que es el de la supervivencia. La satisfacción, en cambio, más bien al contrario, puede perdurar hasta la muerte del sujeto.

El campo del deseo se abriría a partir de la desexualización de la pulsión en dos vertientes: la del asco -reducción del partenaire sexual a una realidad de carne frente al órgano masculino-, y la de la invidia - ante un sujeto que alcanza la satisfacción absoluta con el objeto encontrado -. En ambos casos está lejos de lo erótico, situándose del lado del deseo, mientras que lo pulsional es la representación de lo sexual a nivel del inconsciente.

A la pregunta por la síntesis de las pulsiones parciales descritas en Tres ensayos de teoría sexual Lacan responde que no encontramos la polaridad sexual como unidad, ni tampoco en función del desarrollo; a nivel pulsional todos los sujetos, tanto el niño como el adulto, están en la misma situación debido a la constancia antedicha. A la pregunta de si el amor es el resultado de la evolución de las pulsiones parciales responde que se trata de campos diferentes. La pulsión toma la forma de las pulsiones parciales cuando la sexualidad pasa por los "desfiladeros del significante". El andamiaje significante tiene carácter sincrónico y la interpretación, considerada aquí equivalente al deseo, hace surgir el significado. Sin embargo, la pulsión no se interpreta porque está situada entre lo sincrónico del significante y la interpretación.

El circuito que describe el empuje entre el ver, a la ida, y el ser visto, a la vuelta - que se diferencia en inglés entre aim y goal donde la primera señala el trayecto además del fin - le permite a Lacan diferenciar entre la satisfacción pulsional y el autoerotismo. Éste se mantiene en el límite del cuerpo mientras que la otra necesita del cuerpo del Otro. El circuito pulsional dibuja un vacío que alcanza a la falta y en este recorrido se obtiene la satisfacción pulsional. Los ejemplos: el objeto que satisface la pulsión escópica pero que no se puede ver, en el silencio de la palabra hay una falta dirigida al Otro y ese silencio es el objeto que satisface la pulsión oral.

Si para Freud hay una oposición entre actividad-pasividad, ésta desaparece situándose en el recorrido del circuito, porque el acoplamiento sadomasoquista es un circuito único para Lacan, sin reciprocidad, a la vez que la pasividad exige un esfuerzo ya que está en el inicio. El cuerpo como aparejo, que incluye la sexualidad, tiene la topología de las hiancias que estructuran el inconsciente. En el primer tiempo se trata de la pulsión sin sujeto y en el segundo de la posición del sujeto, neurótico o perverso. Si Freud inscribe el sadismo al inicio, para Lacan éste representa la negación del masoquismo. Lacan discrepa sobre las referencias gramaticales de Freud - voyeur/exhibicionista, ver/ser visto - porque si la pulsión pasa a través del lenguaje, la gramática del contenido pulsional obedece a otra ley. Lacan introduce la voz media, además de la activa y la pasiva: el "hacerse" ver, oír, chupar, cagar; forma gramatical que puede rendir cuenta de ese circuito.

Freud había publicado Introducción al narcisismo, que Lacan considera la introducción de la pulsión, con la distinción entre campo narcicista y campo pulsional. En el primero hay reciprocidad, la de amar/ser amado, mientras que en el segundo se trata de una pura actividad a través de la propia pulsión del sujeto. Si no hay esta distinción radical no estamos en el campo de la neurosis.

Rosalba Zaidel
Marzo de 2010

Rosalba Zaidel

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