"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de junio de 2010

Reseña de la presentación de Vicente Palomera del Epílogo del Seminario 11 de Jacques Lacan, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis en el SCFB de junio de 2010

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Seminario del Campo Freudiano de Barcelona 2009-2010
Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis
Jacques Lacan

Epílogo que se convierte en apólogo

Vicente Palomera introdujo el "Epílogo" de este Seminario recordando que fue agregado en 1973, coincidiendo con la publicación del capítulo "La función de lo escrito" del Seminario Aún, en un momento en que J.Lacan cambia de axiomática, desarrollando un apólogo sobre la escritura y la letra, después de un viaje a Japón. Y aisló tres aspectos: la novedad que supuso la primera publicación de El Seminario de J. Lacan, la escritura como discurso y el apoyo en las lenguas orientales. Así lo remarca J.-A.Miller, en el texto de referencia Establecimiento del Seminario 11, indicando que el núcleo de este epílogo es que el inconsciente es lo que se lee y el analista se presta para que el paciente que sufre transforme ese sufrimiento en algo que se pueda leer. Ahora bien, sólo se vuelve legible si está escrito, lo que supone pasar por la puntuación. Asistimos al declive del peso del significante que da lugar a la letra.

La letra surge como efecto de discurso aunque ella esté presente antes de la obra escrita, vinculada al mercado, el intercambio social. Se trata de mostrar la relación entre discurso y escritura. Si para Freud el ello es lo que antes de venir al mundo nos significa, supone que el significante tiene efectos aunque no haya sentido. La experiencia analítica no se habrá iniciado hasta que no se haya establecido la no-relación entre significante y significado, que lo que se dice no esté gobernado por el sentido, ya que el ello que nos gobierna está sostenido por una especie de escritura: cuando se pone a hablar nos ponemos a leer con las formaciones del inconsciente.

La afirmación el inconsciente está estructurado como un lenguaje articuló lugares: la metáfora y la metonimia, el significante que toma el lugar de otro. En su segunda enseñanza Lacan sitúa cuatro lugares: agente, Otro, produccióm y verdad, adjudicando al lugar el efecto del discurso donde solo hay lugar para el vínculo social. La ciencia pone orden en esos lugares con una escritura que no da sentido, de la que la obra de J.Joyce está próxima y que el ordenador consagra con la escritura de fórmulas. Ahora bien, si para los científicos es una escritura de lo real, para Lacan el significante no es la realidad porque sólo toma sentido en un discurso, así como el ser es un significante que toma sentido en la filosofía.

Partiendo de: las plabras permanecen, los escritos vuelan, Lacan formula: los escritos duran, las palabras se las lleva el viento. Solo la inscripción del significante en los lugares del discurso puede darnos la medida de lo que se dice. J.-A.Miller en Le lien et le lieu: El lugar del Otro será desplazado para situar allí el vínculo y los efectos, porque éste es contingente mientras que el lugar es lo que dura.

El corte de 1973 llevará a Lacan a la escritura japonesa, con una inversión de la relación: ahora es el efecto de la letra sobre el significante, así como la práctica analítica en tanto escritura tiene efectos sobre el sujeto.

En tanto la lectura japonesa juega siempre con el equívoco de modo que sin la escritura no es posible entenderse, Lacan se pregunta cuál sería allí la práctica del psicoanálisis si la interpretación queda absorbida en el equívoco del lenguaje. Encuentra la caligrafía, el trazo, radicalmente distinto a la escritura silábica, que ofrece una singularidad y el modo en que se inscribe la palabra. Cada cifra es única y no se puede descomponer, resultando en un sistema de escritura cuyo carácter se distingue solo por la pronunciación, de modo que la escritura puede anular, romper la lengua. Es una omnipresencia de la escritura homóloga a las letras del inconsciente, indelebles, a la espera de ser descifradas, leídas. Su estatuto no es el del bloc maravilloso ni de la huella de Viernes y está lejos del Proyecto de psicología para neurólogos.

El apólogo es una manera de pensar una escritura sin trazo, con la letra en el litoral, el borde del vacío, separada de la significación. Para Lacan, lo sepamos o no, todos somos japoneses, trabajados por la estructura del significante ordenado por la letra, que permanece como detención en el campo del lenguaje.

Rosalba Zaidel
Junio de 2010

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de junio de 2010

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