"Punto vivo" del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona de diciembre de 2010

Reseña de la presentación de Enric Berenguer de los capítulos V, VI y VII del Seminario 3 de Jacques Lacan, La Psicosis en el SCFB de diciembre de 2010

  • Publicado en NODVS XXXIII, març de 2011

Las Psicosis
Jacques Lacan

De la increencia a la certeza

 

Enric Berenguer situó los capítulos V, VI y VII en esta primera parte del Seminario en la que J.Lacan, dentro de la lectura de los casos de Freud, esta vez el texto de D.P.Schreber, busca encontrar una especificidad del mecanismo psicótico. Para ello persigue encontrar una lógica interna dentro de la obra de Freud porque no advierte allí un elemento diferencial del fenómeno psicótico respecto al mecanismo de la represión en la neurosis. Entonces, si en el “Manuscrito K” se aludía al ese componente, éste no era elevado a la categoría de concepto, mientras que, propósito del fenómeno alucinatorio en el caso del “Hombre de los lobos”, Lacan se preguntaba en el Seminario I cuál sería la diferencia entre el mecanismo de la Verwerfung, lo rechazado en el original, y el mecanismo de la represión.

Engaño y creencia están en juego desde el principio como específicos de la psicosis; Freud afirma que en el paranoico podemos encontrar el carácter de increencia en el Otro pero el paranoico sí que cree en sus síntomas como algo que le concierne -lo cual es una inversión respecto a la neurosis, donde se cree en el Otro pero no se quiere dar importancia a los síntomas-. Para Schreber el recurso a Dios es una posible garantía ante lo que se ha revelado como escándalo que vulnera las leyes del universo, sin embargo, Dios acaba formando parte del problema en esa extraña perversión, así llamada por Freud.

Lacan descubre que Schreber no se aleja del discurso filosófico sobre la garantía última, concepto que en este momento de su enseñanza es interna al orden simbólico, clave de bóveda cuya falta daría lugar a la psicosis. Plantea un recorrido en el pensamiento filosófico para distinguir creencia de certeza: la garantía puramente simbólica, es la vía de Aristóteles, la garantía según cierta versión de lo real como retorno de los astros en un movimiento perfecto, o bien, en la tradición judeocristiana, la cuestión de lo real como tal, la ley como tal. Lacan se pregunta por qué cuando falla la garantía simbólica para Schreber, se descompone la consistencia del universo.

Así se ve en la referencia a la frase: “Sería bello ser una mujer durante el coito”, donde acaba en la creencia, por el elemento de certeza, sin dementir la increencia fundamental en tanto ha habido un asesinato del alma. Se trata de una certeza inherente al engima, a diferencia del neurótico que trata de hacer equivaler certidumbre y significación. El cambio de posición del delirante respecto a la increencia inicial se debe a la irrupción de goce que supone el fenómeno elemental. Si al principio está seguro pero le parece increíble, al final restaura un sistema de creencias en base a una concepción que le permite reconciliarse con el escándalo. Aunque se parece a las nupcias con Dios de los místicos, Lacan toma el esquema L para oponerle la experiencia de San Juan de la Cruz, donde el sujeto se relaciona con el Otro de la verdad y se hace responsable de su goce y del goce del Otro, mientras que Schreber se inscribe en el régimen imaginario: sitúa la responsabilidad de su goce en el Otro y acepta un destino unido a un Otro gozador. No hay sentimiento de culpa y sí una relación con Dios que es inauténtica porque construye un Dios a su imagen y semejanza, un partenaire hecho a la ligera.

La Verneinung, en el comentario al texto de Jean Hypolite sobre la denegación, le hará distinguir el retorno de lo reprimido respecto del fenómeno psicótico, que le servirá más tarde para plantear la forclusión en un trabajo progresivo sobre su constitución: 1) rechazo fundamental que no sería equivalente a la represión, 2) forclusión y 3) forclusión del Nombre del Padre. A partir del texto freudiano “La negación”, si para negar algo, primero ello tiene que haber sido introducido a partir de un juicio de existencia, Lacan se explica que lo que retorna como algo no reprimido aparece en lo real porque nunca fue integrado en lo simbólico. La increencia psicótica apunta a una emergencia en lo real no soportada por el significante.

Toda Bejahung se asienta en un fondo de negación expulsiva pero hará falta que Lacan delimite más tarde los campos del goce y del significante. Así planteará “la muerte de la cosa” relacionando la negación con el juicio de existencia situando de este modo el “reencuentro del objeto” radicalmente perdido. En la psicosis hay una inversión: el goce de la cosa misma permanece porque no existe esa inclusión de un significante vinculado con la ley, la Verwerfung no afecta a la cosa como experiencia de goce sino al significante –el cual permitiría “matar” a la cosa misma”-, por eso aquella sigue presente y retorna en lo real. Es lo que le hace decir a Lacan: “el psicótico lleva el objeto en el bolsillo”.

Rosalba Zaidel

 "Punto vivo" del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona de diciembre de 2010

NODVS XXXIII, març de 2011

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