"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de marzo de 2011

Reseña de la presentación de Montserrat Puig de los capítulos XIV, XV y XVI del Seminario 3 de Jacques Lacan, Las Psicosis, en el SCFB en marzo de 2011

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El significante en su radicalidad

Montserrat Puig señaló que en los capítulos XIV, XV y XVI J.Lacan pone de relieve la tensión entre el significante y el orden de la significación. Diferenciando el signo, que es leído de forma unívoca porque el objeto está pegado al objeto, la huella, donde el objeto falta pero está determinado, y el significante, a la vez signo pero no de un objeto sino de la falta de otro significante a la que remite.

Para cernir la estructura del lenguaje parte de la teoría de conjuntos en matemáticas, donde unas coordenadas determinadas dan valor a los elementos de dicha estructura. Se trata del empuje de Lacan para despejar de manera radical cuál es el significante, que no sea usado para significar nada, con el ideal de la Física: fórmulas que no pongan en juego la significación, aunque el psicoanálisis esté definido por un campo distinto al de ese ideal. Éste no borra la significación porque hay una ineludible, que antes era Dios y ahora es el Uno del entorno. La Física coloca este Uno como lo real del mundo sin ver que estos datos son creados por la estrucura significante.

Lacan subvierte la distinción entre lo subjetivo, que supondría las ilusiones y la distorsión, y lo objetivo, que sería lo real porque sitúa lo subjetivo del lado de lo real. Esto distingue lo real de la ciencia, la naturaleza, de lo real del psicoanálisis, lo subjetivo en tanto creación de lo que es real y que no trata de la particularidad de cada uno. La ciencia ha extrapolado a las nuerociencias las funciones del sistema hormonal en términos de comunicación, tratándose de un lenguaje donde falta el sistema significante representado por el sujeto dividido, es decir, falta que el receptor tome constancia del mensaje. Lo que constituye a un individuo como sujeto es que diga: eso es un signo de algo, un significante.

Lacan entiende el complejo de Edipo como una estructura que no depende del drama edípico porque introduce el funcionamiento del significante en tanto tal. En su interlocución con Katan a propósito de Schreber, barre las significaciones en relación a un Edipo invertido porque no da sentido a un desarrollo biológico, sino que allí se pone en juego el aparato significante. En este Seminario, que va de lo imaginario a lo simbólico, Lacan desmonta un lugar común: buscar siempre una significación oculta de la relación del sujeto con el objeto. Las significaciones están en juego pero se trata de no perderse en ellas elidiendo el orden causal implicado. El psicoanálisis llega más lejos en la lectura de las significaciones para leer el significante en su estatuto. El Edipo es una estructura humanizante, sistema significante que crea un real donde se introduce el sujeto, el cual puede hacer uso de esos objetos imaginarios en una dimensión simbólica.

El elemento esencial del Edipo es el padre, el cual dentro de un campo de oposiciones no tiene otro elemento que se le oponga. Son significantes primordiales, matriz de lo que más adelante denominará signficante amo (S1) que ordena el campo de los significantes y sus significaciones. En la psicosis hay un significante en menos, el fallo en la relación edípica que llama núcleo irreductible. Lo rechazado en lo simbólico que reaparece en lo real, dice Lacan, ya está en Freud: lo rechazado en lo interior aparece en el exterior. En la neurosis también falta en el aparato significante la representación de la existencia y el sexo pero no se pone en riesgo al sistema, mientras que en la psicosis surge el síntoma de la perplejidad radical ante la pregunta: ¿qué es?. Así se ve en el texto de referencia sobre “El sueño de la inyección de Irma”, la diferencia entre el soñante y el psicótico: al traspasar el discurso insensato de los sujetos inmiscuidos, el sinsentido, aparece el significante puro; el fantasma en la neurosis permite mantener la significación en suspenso para manejar los significantes. La certeza delirante está en la intención de un sujeto y la entrada en la psicosis se produce porque es el Otro el que toma la iniciativa; los sujetos interpuestos adquieren rango de doble, rebajando al gran Otro al estatuto de sujeto (pájaros parlantes, hombres hechos a la ligera, con discurso sin valor). Ante la fragmentación imaginaria que se produce en la relación intersubjetiva, donde hay un sujeto que puede hacer uso del significante para significar, el sujeto toma la respuesta a su cargo con el desencadenamiento psicótico para restituir ese mundo imaginario.

El padre como significante primordial no es el padre genitor, se trata del padre en tanto posee el derecho a la madre, en su relación con el objeto de goce (que más tarde estará en la per-version). La causalidad en la psicosis se basa en que algo en la fenomenología del padre determinado impediría al hijo pasar por esta experiencia simbólica (lo unilateral, lo monstruoso), quedando atrapado en el orden imaginario, la alienación especular deshumanizante, aunque le da al sujeto un punto de enganche del tipo del reino animal. Desposesión del significante que el sujeto suple con diversos personajes de forma conformista, como también sucede con el hombre contemporáneo.

La función paterna descrita aquí como normal, neurótica y psicótica es un primer esbozo de anudamiento, donde el padre es el cuarto elemento que hace nudo.

 

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del seminario del Campo Freudiano de Barcelona de marzo de 2011

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