"Punto Vivo"  del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona de Noviembre 2012

Reseña de la presentación de Marco Focchi sobre el Escrito de Lacan, "La posición del inconsciente", en el SCFB de Noviembre 2012.

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Paraules clau

Posición del Inconciente, cogito cartesiano, sujeto del inconciente, conciencia, Kant. 

Marco Focchi recordó que este texto proviene del pedido de Henri Ey a J. Lacan, en 1964, de poner por escrito su ponencia en el Congreso de Bonnevall de 1960. Así que lo redactó cuando impartía el Seminario 11, momento bien distinto al de aquél del congreso porque es el de su excomunión por la IPA, cambio de dirección y segundo momento de su enseñanza. El fondo de este texto refleja algo nuevo para Lacan: la relación del psicoanálisis y la ciencia pues ya no está seguro de la pertenencia del psicoanálisis al discurso científico. "Posición" también remite a un concepto espacial, tiene un sentido positivo, localizado en el espacio, la res extensa de Descartes. Lacan lo utiliza de otra manera, en relación con otros elementos: la conciencia, el instinto, el lenguaje, la pulsión. Significa tomar partido también, es una manera de tomar posición respecto a la psicología, tema de actualidad, y a la filosofía, así como a sus propios alumnos (Laplanche y Pontalis). Aquí se redefine continuamente el inconsciente en relación a esas disciplinas, campos conceptuales, que convoca para tratar estos temas.

 En la primera parte: la posición del inconsciente y la conciencia, critica a la psicología; segunda parte: el inconsciente en relación al instinto, que no es el Trieb de Freud; tercera parte: el lenguaje como condición del inconsciente, respondiendo a sus alumnos disidentes que dicen que el inconsciente es la condición del lenguaje; cuarta parte: apertura y cierre del inconsciente, hiancia causal, otra forma de ver la causa empírica pues se trata de una pulsación, temporalidad retroactiva (Nachträglichkeit freudiana); quinta parte: alienación y separación; sexta parte: el inconsciente articulado con la pulsión, con el mito de la laminilla.

Lacan parte de: ¿que cosa es el inconsciente? ¿qué no es el inconsciente? No es el reverso de la conciencia. El concepto de inconsciente tiene que ir más allá de las transparencias fenoménicas pues se trata de contrastarlas, tal como en el s. XVII con Galileo, la perspectiva científica se impone contrastando la evidencia. El real de la ciencia aparece cuando cae la evidencia fenoménica y es el punto de vista de Lacan al distanciarse de Freud, cuando éste justifica la existencia del inconsciente a partir de las lagunas de la conciencia.

Critica a la psicología porque hace de la conciencia su objeto de estudio, mientras que él pone el inconsciente en posición positiva, situado como lo que es, no un dato como con la ciencia, sino a partir de lo que constituye al sujeto por el lenguaje. Este punto de partida permite ver los desplazamientos que hace en el mismo escrito. Busca un punto consolidado, algo seguro, pero con el tema del sujeto a partir de Descartes. Lo utiliza para contrastar los fenómenos de conciencia, de los cuales habla la psicología para constituir un objeto unitario, idea clásica de la filosofía, con la conciencia que hace de síntesis. Lacan enumera los fenómenos (p.810) Atención a los términos: campo sensorial, la atención, la dialéctica del juicio, la ensoñación. Es una lista bien precisa: son tres más uno, porque esos términos son los de Hegel en los pasajes dialécticos de la Fenomenología del espíritu: primer tiempo, que Hegel llama "certidumbre sensible", campo sensorial; segundo tiempo: la percepción, la atención, que transforma el campo sensorial; tercer tiempo: para unificar el objeto sería preciso buscar la sustancia, así que es necesario pasar al intelecto, la dialéctica del juicio. Lacan da a entender que extrae sus bases de Hegel, criticando la idea de unificación. Tres tiempos más uno: Lacan adjunta la ensoñación común, que no está en Hegel, y que es de la época post-joyceana, agregando a la función de la conciencia el flujo, porque no es posible la síntesis de esos tres tiempos. El sujeto tampoco se funda en fenómenos de una variedad no congruente. La ley del corazón que se transforma en el delirio de presunción. La psicología, ocupándose del bien, no hace sino crear ideales, adaptando al sujeto.

La referencia a Betty Friedan muestra el uso del psicoanálisis para cumplir con esos ideales: "mujer femenina que incluye los deseos de la carne", desviación, mala utilización de los conceptos psicoanalíticos para constituir una imagen femenina funcional con la época en la que aparecían los electrodomésticos por primera vez. Lacan cita este libro porque muestra a la psicología construyendo ideales que se subordinan a las ideas del gobierno. En ese tiempo el psicoanálisis era la garantía científica para esos ideales y ahora no es necesario porque tienen otras fuentes, como la neurología. Para Lacan, el error de la psicología es construir un objeto unitario con cosas diversas no unificables.

 Él toma la vía de articular el inconsciente con el sujeto por el momento privilegiado del cogito, que no se puede extender a los fenómenos de la conciencia, que es fundar el sujeto sin compartir nada con la conciencia. Lacan toma ese cogito porque marca una ruptura con la intuición de la conciencia fenoménica. La certeza ya no viene de la evidencia que rompe con las apariencias, no surge de la apariencia sensible.

Descartes: pensador que separa la verdad de la certeza, siendo la verdad una prueba de Dios, concierne a la lógica -la cual Lacan define como la ciencia de lo real, al final de su enseñanza-. La gran conquista de Descartes es apuntar a algo existente y captarlo gracias al pensamiento, sin la necesidad pasar por el circuito de la verdad. Pero el pensamiento se hace para captar sólo lo posible y no lo existente, de modo que plantea el problema de que el pensamiento no dispone de medios para distinguir lo posible de lo real.

Kant: el pensamiento puede captar el concepto pero es preciso averiguar lo existente. Es necesario un pasaje para averiguar si lo posible es también existente porque el pensamiento se funda sobre principios: identidad, (a = a), no contradicción, el tercio excluido. El pensamiento es más amplio pues podemos construir conceptos que son coherentes pero no existentes. Si queremos saber que lo que es posible existe tenemos que pasar por el circuito de la verificación, que es el carácter hipotético del pensamiento, puede ser verdadero o falso, según su correspondencia de lo que pensamos o decimos con  su existencia. Descartes es el primero en hallar un paso para hacer salir al pensamiento de su carácter hipotético, igualando el yo que piensa al yo pensado. Aquí el principio de identidad es aplicado en ese momento privilegiado, porque el yo pensado y el yo pensante coinciden. Así, la realidad de la existencia del yo pensado tiene un carácter categórico, pues al cortar el circuito de la verdad ya no es necesario verificar la existencia, conduciendo al pensamiento, de esta manera, de lo posible a lo real.

Lacan invierte el cogito cartesiano con el "pienso donde no soy", separando el objeto de la enunciación del objeto del enunciado: cogito ergo sum no es lineal, es cogito: ergo sum, soy el que piensa, entonces soy. Lacan introduce una división subjetiva y articula el cogito cartesiano con el wo es war soll ich werden freudiano. Cogito, como sujeto, tengo que advenir donde yo era ¿Qué es eso que era? lo real, donde aún no era. Partimos del momento privilegiado en que lo posible y lo existente coinciden para encontrar que el pensamiento no llega hasta que el ser desaparece. Todo se invierte, el sujeto deja escapar el ser, derribando así la columna de la construcción cartesiana que buscaba en el pensamiento el punto de amarre del ser.

Tenemos que considerar el desplazamiento que aparece en el Seminario 11 y aquí también: Lacan retoma el inconsciente estructurado como un lenguaje pero pone el acento sobre una discontinuidad, el inconsciente se constituye como el lugar donde surge una falta (p.816) Esta falta o carencia no es la que postula en los años cincuenta, la casilla vacía, concepción del final del análisis de los sesenta, reconocimiento por parte del sujeto de su carencia, su castración, lugar desde el que se ordena. Aquí no es una carencia con un lugar definitivo sino que es algo que concierne a un tiempo, algo que se abre y se cierra: una pulsación. Inconsciente temporalizado, desplazamiento que tiene en cuenta el tiempo y la lógica. El tiempo lógico, del que  habló en 1945, desarrollo antiguo que toma un sentido distinto: no es la lógica del reconocimiento sino la del inconsciente dinámico.

La diferencia es que para Descartes hay un vacío privilegiado donde el pensamiento se amarra al ser, es ontológico. Para Lacan es un pasaje que se abre sobre algo que se escapa. El momento privilegiado de Lacan es temporal. Esta manera de tomar el cogito lo aleja de la conciencia como agregado de elementos heterogéneos. Por eso no puede ser identificado con la autoconciencia hegeliana. El único momento en que podemos ver una conciencia es en la captura imaginaria, ya no delante de un objeto sino delante de otra conciencia. Separa así la constitución del sujeto para buscar la función de la conciencia en el plano imaginario. Por eso podemos hablar del sujeto del inconsciente, cuando siempre se ha tratado del sujeto de una conciencia. En este Escrito sitúa dónde se constituye el sujeto, que es un lugar diferenciado respecto al lugar donde se constituye la conciencia.

La noción del homúnculo deriva de la dualidad cartesiana. Interpretación que conduce al infinito: si en mí hay un homúnculo, en él hay otro, y allí otro... La psicología moderna no es la de la época de Betty Friedan pero tiene algo similar al tema del homúnculo, al buscar en los neurocientíficos y sus maquinarias un poder de síntesis que sustituya al homúnculo: Damasio dice que Descartes se engañó pero, al buscar el self en el encéfalo, encuentra el homúnculo de la misma dualidad cartesiana; el filósofo Gilbert Reylz, con The ghost in the machine; los psicólogos cognitivistas critican al homúnculo poniendo en su lugar algoritmos que se activan con algo similar al homúnculo. Daniel Dennet, con El teatro de Descartes, los critica porque no hay director, hay múltiples percepciones y entrecruzamientos que crean la ilusión de percepciones en la distancia. Joseph Ledoux, The synaptic self, también quiere reducir el fenómeno de la conciencia como derivación de las conexiones sinápticas del cerebro. Gerald Edelman reconoce una función al inconsciente, con su teoría compleja de mapas  neuronales; su idea es que estos mapas se relacionan con la percepción en un intercambio de informaciones, sin fijación estática, en una construcción que se modifica de continuo, una redundante cantidad de solicitaciones son seleccionadas por darwinismo cerebral sin jerarquía y que no necesita una función algorítmica. Pero todos ellos necesitan de una función de síntesis, una versión moderna de lo que Lacan criticaba ya en 1964, de la psicología, con la conciencia como función unitaria.

Rosalba Zaidel

"Punto Vivo"  del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona de Noviembre 2012

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