"Punto Vivo" del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona de Febrero de 2013

Reseña de la presentación de Esthela Solano sobre el Escrito de Lacan, "La posición del inconsciente", en el SCFB de Febrero de 2013.

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Alienación y separación (II)

 

Esthela Solano propuso cernir el inconsciente en tanto concepto, a la luz del Seminario 11 (S.11), aunque haya una homonimia con otros fenómenos, pues Lacan lo distingue respecto a dichos fenómenos, al articularlo a la estructura del lenguaje, como causa del sujeto, en una nueva alianza con el sentido del descubrimiento freudiano.

En la p. 814: ¿efectos de lenguaje o de la palabra? Los primeros son la causa introducida en el sujeto. Así es como la palabra queda algo relegada hasta su última enseñanza, en que se restablece como lugar de satisfacción de un goce autista - l'apparole, que incluye el objeto a en la misma palabra.

Ahora estamos en la predominancia del efecto de lenguaje para ubicar la causa de la división del sujeto, causa que adviene por el significante ya que es éste el que introduce el lugar de la falta y la suposición del sujeto. En el S.11, cap. 15: las huellas en el desierto hacen suponer la existencia de un sujeto. Son signos porque, para quien los encuentra, cada uno de esos significantes se relacionan con los demás. El sujeto surge en el campo del Otro, cuando éste se convierte en lector de esas marcas. P. 814: el sujeto es representado por un significante para otro significante y no para otro sujeto, sin embargo, supone un otro que escucha. En la construcción estructural del sujeto, éste surge en el campo del Otro, del lado del que escucha la articulación significante, la cual produce un efecto que Lacan llama sujeto. En la situación psicoanalítica hay un efecto sujeto que, como marca del inconsciente depende del que escucha, si lo hace valer o no, que el campo del inconsciente es relativo al lugar del Otro. El psicoanalista es el agente operador del corte susceptible de hacer surgir en el analizante el efecto sujeto.

Para formalizar la articulación del inconsciente freudiano y de la pulsión se formula una nueva alianza entre el significante y el goce. Siguiendo el curso Los signos del goce de J.-A. Miller (1986-87) y "Los seis paradigmas del goce" (1998): El S.11 revisa las bases de "Función y campo de la palabra..." desarrollando las operaciones de alineación y separación con la teoría de conjuntos, en su afán de encontrar una articulación estrecha para formalizar la relación entre los simbólico y el goce. Se trata de una nueva orientación, ya no se trata del significante que mortifica el goce, sino que el propio significante tiene dos efectos: sentido y goce.

Recordando la teoría de conjuntos: la definición de conjunto es que reúne en su seno los objetos, que pueden ser diversos y heterogéneos, pero al estar incluidos en el conjunto se llaman elementos. Con las características de igualdad -cuando incluye los mismos elementos- y diferencia -si un elemento no pertenece a uno de los conjuntos. Un conjunto que no posee ningún elemento es un conjunto vacío y puede ser un sub-conjunto de otro conjunto. En P.I.: "la parte juega su partida sola" en la lógica de la separación.

Con una letra designo un lugar donde se inscriben los significantes y con ella creo la idea de un lugar de inscripción. Ámbito de conjuntos cerrados, con una serie finita de elementos, donde la línea del círculo señala lo que no se inscribe como no formando parte del conjunto.

Para las dos operaciones, alienación y separación, utiliza la teoría de conjuntos: "Reunión" e "Intersección" de dos conjuntos. Un elemento puede pertenecer a un conjunto, a otro o a los dos. En la intersección (Ù) solo se incluyen los elementos que coinciden, mientras que la reunión (Ù) incluye a todos los elementos de los dos conjuntos.

Con el losange (à) Lacan trata de insertar el eclipse del sujeto del inconsciente y la función de un borde pulsional del cuerpo. Operación de alienación, primera, que implica la eficacia del significante, pone en juego el S1 y S2 y el efecto de sujeto. Operación que reúne la diacronía, articulación de la cadena significante, y la sincronía, que es la productora de la metáfora del sujeto, donde se inscribe la cadena significante.

En la reducción al mínimo, hacen falta al menos dos para producir un efecto de representación. S1 articulado a S2 produce un efecto de significación productor de un efecto de sujeto. Al mismo tiempo, el sujeto se reduce a no ser más que un significante, el cual se verifica en el mismo movimiento al ser llamado a funcionar en el propio sujeto. P.819: el significante se inscribe en el lugar del Otro, en un primer tiempo, eso habla de un sujeto que aún no tiene la palabra, incluso no nacido, pero al precio de coagularlo, convertirlo en un significante.

A partir de la respuesta del Otro, producido como un vacío de significación, la insignia que es correlativa de la desaparición del sujeto, el S1 se reduce a indicar el lugar, el de un círculo que no se cierra necesariamente y que encierra el conjunto vacío. Es el trazo mismo del conjunto que cuenta como uno lo que incluye el vacío, fading del sujeto correlativo a su desaparición. La palpitación: en un caso el conjunto del sujeto queda vacío. El sujeto, producido de un lado por el significante, aparece del otro lado como afánisis, desaparición. Por un lado, hay una creación del sujeto por ser separación misma, con un sentido que en el movimiento significante incluye el fuera de sentido del Uno solo, que al mismo tiempo petrifica al sujeto y lo hace desaparecer. El S2, solo, se vuelve otro S1 que se repite, es decir, no vale amputado del S1.

En la separación se articula la respuesta de goce al efecto de desaparición del sujeto. La falta de significante es la escritura del conjunto vacío. En el conjunto de S/ , no se inscribe la cadena significante, aquí el conjunto del sujeto vale como un conjunto vacío. No se trata de carencia sino de falta. El conjunto vacío implica que faltan todos los elementos. Hay una intersección en el conjunto de la falta del sujeto y la falta del conjunto del Otro. Dos intersecciones de conjuntos vacíos. El sujeto apunta a la falta en el Otro. Separare - separar - se-parere - engendrarse.

La referencia a "La instancia de la letra" en cuanto a la lógica de la metonimia: en su fórmula se evidencia que entre S1 y S2 hay un (-) que implica que la barra entre significante y significado se mantiene, por ello se reenvía incesantemente la significación. Es el punto donde se juega la separación, en ese intervalo entre dos significantes el sujeto hace la experiencia de la pregunta a lo que el Otro le dice: ¿qué quieres decir? -Che vuoi? en el Seminario 5-. Hace surgir el punto de falla, del lenguaje, porque no hay lo verdadero de lo verdadero, no hay Otro del Otro. La (x), lo enigmático en el deseo del Otro, envía a su propia falla en la significación que es el fundamento de la metonimia.

La pulsión se introduce, según lo explica J.-A. Miller, con la intersección de la falta del sujeto y la falta del Otro. Si la pulsión es una positividad ¿cuál es el menos que se introduce como más? En ese lugar del vacío viene a inscribirse un objeto. Primero una ficción, el mito de la laminilla, de la libido freudiana, un objeto perdido. Una falla en el sujeto viviente, una función, un órgano, que el sujeto perdió. Implica una pérdida natural. Eso que se pierde del viviente, al deber pasar para su reproducción por el ciclo de reproducción sexual, es sometido a la muerte individual. Los objetos a, figuras representativas que se inscriben en ese vacío, implica que por la vía de la pulsión el sujeto busca el objeto que sustituya esa pérdida de vida. Doble pérdida: como efecto del significante y por estar sometido a la reproducción sexual. El sujeto, al operar con su pérdida, interroga el deseo del Otro: ¿qué soy para ti? ¿puedes perderme? La respuesta en el grafo del deseo es la fórmula del fantasma.

En esta dialéctica Lacan hace del objeto a un representante sustitutivo de una pérdida natural. La perspectiva que se abre en la enseñanza de Lacan a partir de la formulación de la alienación y la separación, va a producir la escritura del discurso del amo como discurso del inconsciente. El sujeto elidido bajo la barra en el lugar de la verdad, escritura que incluye la alienación y la separación, pero el objeto a se inscribe como producto de la pura entropía significante.

S1 vale como marca de goce, conmemoración, agente de una pérdida de goce que no es una pérdida natural, sino consecuencia de la introducción de la lógica significante.

El analizante opera con su propia pérdida en el curso del análisis y es posible que analizándose el sujeto pueda aislar algo del ser de objeto en el deseo del Otro, de la insignia como S1 que sostiene la identificación fundamental.  

Rosalba Zaidel

"Punto Vivo" del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona de Febrero de 2013

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