"Punto Vivo"  del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona  de Mayo 2013

Seminario del Campo Freudiano 2011-2012

  • Publicado en NODVS , de

Resum

Punto vivo que resume la presentación de Xavier Esqué sobre la Sexuación y la Sexualidad en el contexto del trabajo de ese año sobre el texto Posición del Inconciente de Jacques Lacan.

Paraules clau

Sexualidad y Sexuación, lo masculino y lo femenino

Sexualidad y sexuación

 

Xavier Esqué recordó la envergadura del "obstáculo" (p. 829), por la medida en el tiempo transcurrido que se necesitó desde el Escrito "Función y campo de la palabra..." de 1953, para enfrentar el problema de ubicar la pulsión, que había sido aparcado por la prevalencia del deseo y de lo simbólico. Es una necesidad lógica, una elaboración con el goce y ese primer Escrito, "el inconsciente estructurado por el significante". Al introducir la pulsión entramos en el campo de la satisfacción, del goce y de lo real, con una nueva concepción que influye en la sexualidad y determina una concepción fundamental del inconsciente en la orientación lacaniana. Si Freud introdujo una nueva concepción de la sexualidad en el mundo, Lacan agregó la lógica de la sexuación que va del orden de la identificación al de la elección, de la relación de los sexos a la suplencia de la relación que no hay entre los sexos.

Dividió su comentario en tres apartados.

Primera parte, La sexualidad freudiana: aunque los griegos ya ligaron la histeria a la sexualidad, Freud se opuso mostrando ya en 1886 que también afecta a los hombres, en su Conferencia a la Sociedad Médica de Berlín. Los psicoanalistas no poseen un saber especial sobre el sexo ni el psicoanálisis tiene nada que ver con la sexología; en la relación íntima del sujeto con su sexualidad el saber no le alcanza y no tiene asegurada, según los ideales de cada época, una sexualidad normal. El psicoanálisis desnaturaliza la concepción que se tiene de la sexualidad (p. 824).

 Para Freud la sexualidad es reprimida por lo que tiene de enigmática: en relación al sexo hay un agujero en el saber; no hay programa sobre la relación entre los sexos que esté inscrito en el libro de la Naturaleza. Freud introduce un concepto de  sexualidad mucho más amplio que el de su época y en la actualidad continúa siendo subversivo. En "Tres ensayos..." la sexualidad irrumpe en la pubertad y se realiza en la edad adulta, el objeto de la sexualidad no se da de antemano, no tiene nada que ver con el instinto. La concepción del niño inocente queda descartada ya que su sexualidad se determina en los primeros años. La relación que un sujeto mantiene con sus objetos sexuales es lábil, cualquier objeto puede llegar a funcionar como objeto sexual, contrariando toda norma estética y moral presente en la cultura. De su práctica clínica Freud es llevado a estudiar las perversiones, pone en cuestión la existencia de una norma para medir las desviaciones supuestas, introduciendo el concepto de pulsión, antípoda del instinto, que Lacan se dedicó a criticar, calificando la traducción de deshonesta. La pulsión, a diferencia del instinto, no tiene un objeto determinado a priori, y en la sexualidad va más allá de la genitalidad, fuera de la reproducción, con el único fin de la satisfacción. P.ej.: reconocerá como actividad sexual el chupeteo del niño, por la satisfacción que extrae. Lejos de estar programada de entrada atraviesa una serie de fases o estadios. Freud interroga la satisfacción en su deriva libidinal de la sublimación: pese a que no alcanza la meta es una satisfacción sin represión, dejando el tema abierto.

En el Seminario 11, p. 173, para Lacan el problema del análisis está en saber qué se satisface; en referencia a "Pulsiones y destinos de pulsión", la describe como una fuerza constante, que no tiene día ni noche, porque no tiene nada de biológico -la biología está sometida a un ritmo-. Para Freud es un concepto límite entre lo psíquico y lo somático, no tiene nada que ver con la necesidad, el lactante no busca la leche sino el pecho y con ello su propia boca. Lejos de cualquier idea de equilibrio y adaptación propios de la necesidad, se juega en relación al gran Otro. Las zonas erógenas se invisten en un claro intercambio con el Otro, por eso no existe pulsión totalizadora -ésta responde a una mala interpretación de Freud. Es tan solo mediante el fantasma que el objeto de la pulsión parcial puede devenir objeto fantasmático total, pero imaginariamente. La discusión de Freud con Breuer en 1895 sobre el caso "Anna O.": para Freud la histeria es el resultado de una resistencia, defensa ante representaciones intolerables de contenido sexual. Lacan ejemplifica con esta discusión la entrada de Freud en el horizonte del inconsciente. La "puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente" se descubrió con Anna O.: Breuer estaba encantado con su tratamiento, Anna soltaba significantes sin nada de sexualidad, la cual entrará por Breuer y de la que hasta en su casa se dieron cuenta. Él decide finalizar y Anna produce un embarazo nervioso, el "falso baloncito", síntoma entendido como deseo del Otro, deseo de Breuer de embarazarla. ¿Por qué un sujeto debería reprimir lo sexual? porque hay una inadecuación estructural entre pulsión y objeto, careciéndose de un saber sobre la cuestión.

 El inconsciente existe porque el sujeto nada quiere saber de la relación sexual, que no existe, un saber sobre lo que es la relación sexual, sobre cuál es la relación adecuada entre un hombre y una mujer. Dar porcentajes es intentar dar una medida sobre la relación entre un hombre y una mujer. Miller entiende que el inconsciente no tiene mucha imaginación porque da tres respuestas: neurosis, psicosis y perversión.

Lo masculino y lo femenino no están en el punto de partida de la constitución del sujeto sino que son puntos de llegada con la fuerza causal del Edipo. Freud introduce el tema del falo, que no es el pene, es la premisa universal del pene: la delirante creencia de que los niños y las niñas tienen, que no hay diferencia sexual, y a los que no, ya les crecerá, que sólo existe un órgano y que éste es naturaleza masculina. Por eso el falo no se puede representar, se imagina, en todas las culturas, pero es un no representable, como la castración: es la confrontación con el falo, con la premisa universal del pene, con la diferencia sexual. El niño se sentirá amenazado, la niña lo envidia. Amenaza y envidia en el interior del complejo de castración. El hecho de tener un pene no asegura nada a su portador y en lo real no falta nada. La castración desde el psicoanálisis no se puede entender a partir de la anatomía, es la constitución de la falta en el sujeto hablante, para que haya falta es preciso que se establezcan premisas no cumplidas, cuestiones de derecho, no de hecho. Para el psicoanálisis no hay consecuencias de las diferencias anatómicas. Hay un referente común que es el falo, tanto para el hombre como para la mujer. Por eso la sexualidad está ligada a la represión, no por una cuestión de tradición ni de moral sexual. En esta época, continúa habiendo represión y por ello hay síntomas y el inconsciente sigue actuando.

Para Freud el niño era el gran investigador sexual que no quiere saber sobre nada de la causa de su investigación: la diferencia sexual. Una sola libido al servicio de la función sexual, tanto masculina como femenina, no hay simetría entre los sexos -todo lo cual fue combatido por Karen Horney y Helene Deutsch. Tema que se presenta al final del análisis en "Análisis terminable...": la secuela del complejo de castración en el inconsciente del hombre y de la mujer, el rechazo de la feminidad, envidia de pene en la mujer, rechazo de la actividad pasiva en el hombre. Se trata de un límite último del sentido, por eso es un modo de aludir a un real.

Segunda parte, Lacan con Freud: Pasados los años '30 de controversia sobre la fase fálica, Lacan retoma el tema con el "retorno a Freud" sobre la insuficiencia el Edipo para la problemática femenina. En 1958, "La significación del falo", "Ideas directiva para un congreso sobre la sexualidad femenina", Seminarios 4 y 5, la problemática del deseo en la relación madre-niño; tanto  la niña como el varón deben confrontarse con la madre que, en tanto mujer, está en falta. El falo siempre como tercero entre el niño y la satisfacción de la madre. La castración es la inscripción del sujeto de alguna manera con el significante fálico, que no es un órgano o una fantasía. La dependencia de esta articulación con las identificaciones edípicas (Seminario 5, p. 170) presenta la asunción sexual del sujeto como resultado de la identificación con el padre para el varón y la elección del objeto paterno para la niña. Para "Juanito" la identificación con los emblemas de lo masculino es imaginaria porque su posición sexual inconsciente es femenina, identificación con el deseo materno, deseo de falo, Juanito se identifica con el falo. Sin castración no hay asunción sexual, como nos enseña la psicosis. La castración produce disimetría, impide pensar el objeto de forma armoniosa y uniforme. La función normativa de la castración es el factor simbólico que permite al sujeto su posición sexuada. El fracaso perpetuo que muestra la experiencia cotidiana, (Seminario 5, p. 172) el Edipo normal, normaliza y desnormaliza, porque produce efectos neurotizantes. Desarreglo esencial de la sexualidad humana, (PI p. 828) la vacilación del sujeto respecto a su ser masculino o femenino, no es una bisexualidad biológica, sino que para Freud no hay nada que represente la bipolaridad sexual más que la actividad-pasividad. Freud insiste en ese par, porque deja abierta la sexualidad en la mujer. Lacan critica corrientes psicoanalíticas que aspiran a alcanzar el amor genital (PI p. 829), debates sobre el inconsciente freudiano, critica a los analistas americanos que han hecho del Edipo una hazana hermenéutica. Lacan deconstruye Edipo/castración, para considerar la castración un modo elemental del lenguaje, con la introducción del objeto a, ampliación del Edipo, nueva estructura de la falta que ya no será significante (Seminario 10), el cuerpo está comprometido, con el corte y la separación de un resto. La articulación entre el falo y el objeto a: el falo, significante de todo aquello que se desea, el objeto a, la causa de ese deseo.

En la primera enseñanza de Lacan el vínculo esencial es del inconsciente con el significante y la significación, la consecuencia es que el inconsciente viene a ser equivalente a lo reprimido. Lazo directo entre inconsciente e interpretación (Seminario 11 p. 183) y la sexualidad que viene a interferir: la hiancia entre lo reprimido significante y la interpretación es la sexualidad. La "puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente" es puesta en acto del objeto a, porque en este intervalo viene la pulsión. La sexualidad, como mantenimiento de las especies, implica pérdida constitutiva, la libra de carne que se pierde por la introducción del significante en el cuerpo (PI p. 828): la existencia debido a la división reproductiva sexuada implica pérdida, falta real, que remite a la muerte. Lazo fundamental de la sexualidad con la muerte, por eso el sujeto busca esa parte de sí mismo para siempre perdida, goce Uno, autoerótico. Introducción del mito de la laminilla.

La sexualidad está presente en la transferencia, se manifiesta como amor pero Lacan señala que el amor no es el punto culminante de la sexuación en el inconsciente, le opone el texto de "Pulsiones y sus destinos". La sexualidad que entra en juego únicamente en forma de pulsiones parciales significa que en el inconsciente no hay relación con el otro sexo, que más adelante será planteado como "no hay relación sexual". Semblantes de lo masculino y lo femenino que quedan del lado del Otro (PI p. 828). Desde allí viene lo que hay que hacer como hombre y como mujer, ostentación viril o mascarada femenina, pero son semblantes. El psicoanálisis no es una mántica, un simple y puro desciframiento de significantes en base a universales. Algunos psicoanalistas derraparon con estos símbolos de un estricto desciframiento de significantes. Es la prueba de que el inconsciente concebido bajo la interferencia de la sexualidad no es lo mismo que el de "Función y campo...", no es únicamente entendida desde el lapsus, el acto fallido, el inconsciente intérprete, el inconsciente transferencial, el que amamos pero que se hace interminable. Lacan da ahora cuenta del cierre del inconsciente en su articulación con la pulsión, a partir del significante, con los esquemas de alienación y separación, por un funcionamiento pulsátil del inconsciente.

Tercera parte, Sexuación: La identificación no alcanza para dar cuenta de lo que ocurre en el campo de la sexuación. El falo es significante privilegiado pero insolvente para realizar una distribución convincente entre los sexos. Si hablamos de asunción del sexo implica que el sujeto podría no asumirlo, rechazarlo. Más allá de su anatomía, se trata de la elección forzada con la que Lacan aborda la sexuación. Insondable decisión del ser, el sujeto puede decidir rechazar la impostura paterna. El sujeto acepta o no inscribirse en la función fálica, y la modalidad de esa inscripción (Seminario 20, pp. 88, 97). No se trata de determinación sino de elección; somos siempre responsables, también de nuestra posición sexuada. No hay sexuación sin el significante fálico pero hay diferentes maneras de inscripción respecto a este significante fálico. La sexuación comporta la asunción del sexo propio y también la afectación del otro sexo. Sin en este momento de su enseñanza la relación gira alrededor del ser y el tener, en 1972, con "El atolondradicho" habla de la función que suple la relación sexual. Es el paso que va de la relación al "no hay relación" que es lo que abre la última enseñanza de Lacan, con sus fórmulas proposicionales de la sexuación. En el Seminario 18, no existe el universal de "todas las mujeres". "La (tachado) mujer no existe" introduce a considerar si la feminidad tiene la esencia del no-todo. Para los hombres lo que rige es el universal, todo hombre existe gracias al padre primordial que se sitúa como excepción y puede armar un escenario posible para los hombres. Por eso Lacan decía que las mujeres tienen una relación más directa con lo real.

Las fórmulas de la sexuación: del lado del hombre impera el todo y el Uno, del lado de la mujer impera el no-todo y el Otro sexo. Éste lo es también en tanto femenino para la misma mujer. Condiciones estructurales de goce de cada sexo a partir del cual se establecen las condiciones con el partenaire-síntoma. "Existe Uno que no", funda el universal y lo delimita, es el padre real. Para la mujer no hay ninguna que no, no está por fuera de la castración pero no está toda en ella, no hay excepción pero no para todas. No hay límite, imposibilidad de formar una clase o conjunto, por eso las mujeres existen una por una. Lacan inventa la barra encima de lo universal, signo que no existe en la lógica proposicional, porque respecto a la mujer no sirven ni los signos establecidos de la lógica matemática. El hombre que está del lado del todo no se satisface solo del goce fálico y busca su complemento en el cuerpo del otro, su partenaire, el objeto a, el fantasma, lado fetichista en el hombre en la relación con la mujer. La mujer en relación con el falo desde el semblante del ser o del tener y el goce suplementario, el goce femenino que no está en la logica fálica y la convierte en partenaire del lado erotomaníaco, goce inaprensible. Para el psicoanálisis no es ideal a conseguir: Lacan dice que se lo puede experimentar pero no se puede decir nada de él, con el ejemplo de San Juan de la Cruz. Más allá de su sexo biológico, cada ser hablante puede inscribirse en un lado u otro de estas fórmulas. El analista está del lado del no-todo, afinidad con la posición femenina no significa que tenga que feiminizarse, pero hay una afinidad porque está en la lógica del no-todo, si no, analizaría a partir del fantasma y se espera que lo haya atravesado.

El analista se hace objeto causa del analizante. Miller plantea en "Un real para el siglo XXI" para el próximo Congreso AMP: captar los callejones sin salida de la sexualidad en una trama lógico matemática, es tentativa heroica de hacer del psicoanálisis ciencia de lo real, como lo es la lógica, pero supone encarcelar el goce en la función fálica, simbolización de lo real. Los seres vivientes no están repartidos tan nítidamente, sino que hay un desorden en la sexuación.

Rosalba Zaidel

"Punto Vivo"  del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona  de Mayo 2013

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