"Punto vivo" del Seminario del Campo Freudiano de abril de 2014

Punto vivo del Seminario del Campo Freudiano del curso 2013-2014, impartido por Hebe Tizio el 5 de abril de 2014.

  • Publicado en NODVS , de

Hebe Tizio afirmó que las razones de la centralidad de este Escrito están en los fundamentos de la práctica, en la diferencia fundamental entre la causa material y la causa final, que es un problema ante el que se ven los practicantes del psicoanálisis. Además, al situarlo al final de sus Escritos, Lacan le otorga a este texto un efecto retroactivo: liberar la causa material de la causa final. Tomó para su comentario los cursos de J.-A. Miller: Causa y consentimiento, Sutilezas analíticas y El ultimísimo Lacan.

La preocupación de Lacan es elaborar una lógica sobre la causa, en la perspectiva materialista, según el psicoanálisis. Parte de la crítica a la causalidad orgánica, contra la organogénesis y la perspectiva metafísica de su época, criticando también la causas aristotélicas, porque la causa final está ya en la causa material, para desarrollarse, en un orden de los fines que tienden a realizarse.

En este sentido los psicoanalistas se confundieron porque hacer conciente lo inconsciente implica el desarrollo de algo que ya estaba allí, siendo la pregunta siguiente ¿quién lo puso? Lacan se apoya en Lévy-Strauss para precisar que el psicoanálisis es un discurso y el inconsciente no es un almacén. Si se renuncia a plantear la práctica en torno a las causas se cae en el oscurantismo y este texto está dirigido a los psicoanalistas porque es ese un riesgo siempre presente. La crítica señala los puntos para alumbrar nuestra ruta, porque siempre son posibles las derivas, ya que toda perspectiva centrada en los desarrollos es finalista: la "genitalidad" exigida por los postfreudianos es una teleología, implica un motor; en la religión: lo divino del juicio final; el marxismo en la historia: del comunismo primitivo al comunismo social; Piaget y sus etapas del conocimiento; se trata siempre de un final escrito por el Otro. La enseñanza de Lacan aportará cambios profundos pero al final de su enseñanza se planteará si el psicoanálisis sobrevivirá a la religión.

El primer movimiento de Lacan contesta a la causalidad orgánica mediante la fenomenología, poniendo en el centro lo que denomina "la insondable decisión del ser". Ya en su tesis doctoral afirma la tendencia autopunitiva como fenómeno de sentido y sin causa orgánica, luego desplaza la causalidad de la locura a esa "insondable decisión del ser" que otorga un sentido, poniendo la libertad del sujeto en primer plano, lo cual, para J.-A.Miller, resulta casi anti-causalista. Su mérito es que se trata de una verdad que no es previa, a desarrollar, sino que pone al agujero en juego.

Sobre el principio evolutivo por etapas: para Freud se trata de una causa biológica con accidentes, de lo reprimido como causa, el inconsciente como un saber que no se sabe, sobre el traumatismo de orden sexual. En el caso "Dora" hay un pasaje de la causalidad real a la causalidad fálica, causa eficiente en lo actual con un segundo tiempo fundamental. La cuestión del sentido remite a la lectura, en una relación del significante al significado distinta de la relación causa/efecto. El traumatismo, acontecimiento sin sentido, si continúa funcionando es porque adquirió un sentido.

Para Lacan hay hechos de historia, nacen con el acontecimiento: el hecho y el decir que crea la escena, "historización primaria" que dará el sentido a posteriori. Hay un corte con "La instancia de la letra", texto causalista, el sentido cede el lugar al significante como causa. El significado, función del significante, causa del significado, el sujeto está tomado por la causalidad significante, con el efecto retroactivo S1-S2. Entonces el traumatismo no es patógeno, es significante, con el síntoma como metáfora. El sentido, función variable, deshace el lazo sentido-libertad. El sujeto libre es aquí un sujeto determinado por la relación significante; el sentido no es libre, está dado por el Otro: de "la insondable decisión del ser" al sujeto como resultado de dos significantes, a "la insondable decisión del Otro", nos dice Miller.

En "Posición del inconsciente" (1964), con la perspectiva del Seminario 11: para Miller, ante "lo abrupto de lo real" no sería un acto gratuito para los psicoanalistas volver a abrir el problema de la causa. Lo ejemplos de tipologías causales: el padre ausente, la madre fálica, en un determinismo absoluto. Siguiendo a D. Hume: "la causa no contiene en sí, a título de consecuencia, el efecto." Regina Menéndez presentó "El tratado de la naturaleza humana" de D. Hume, texto básico para entender el trabajo posterior de Lacan. Según Hume la causa toma su consistencia, a diferencia de la ley, por la costumbre. El concepto freudiano que Lacan toma para la noción de causa es el efecto de retroacción: aquello que adquiere sentido en un segundo momento. La causa real, imposible de comprender, entre S1 y S2, la causa como a-lógica, opuesta a la determinación de la cadena significante, no se trata de causa final sino retroactiva.

Si completamos el matema del discurso del amo, (S1 Þ S2  Þ $ Þ a), se va produciendo allí el objeto a, es la causalidad que no puede pasar al significante y se deposita, dependiendo del efecto retroactivo del significante, que viene al lugar del significado, producto de las operaciones de alienación y separación que en la experiencia deviene su producto. Hume libera el vínculo de causalidad de la necesidad, pues la relación causa-efecto sólo es constatable al nivel de la experiencia, donde a una cierta causa le sigue un efecto de determinación. En Freud como en Hume la causa permanece exterior, real, fuera de sentido, sólo toma sentido en la dimensión subjetiva.

En Freud el sujeto tiene un margen para la elección, de doble cualidad: 1) el significante que tiene como efecto el sujeto, 2) la determinación del lado del objeto. El deseo es el deseo del Otro pero el goce es propio. Margen de libertad après-coup: suponemos al sujeto responsable, lo cual no es culpabilizarlo sino que a partir del "no sé por qué me pasa esto", se hace cargo de las consecuencias de algo de lo que no sabe cómo opera pero entiende que le concierne.

Lacan insiste en que no hay progreso en su crítica a la idea de desarrollo, se opone al desarrollo/historia en favor del desarrollo/estructura, que implica la diferencia sincronía/diacronía (p. 854). Así se entiende el párrafo elegido, el signo biológico separado del falo, "la historia a contratiempo del desarrollo", causa material que barra la idea de desarrollo. Esta oposición critica la historia como una construcción que implica un orden, dado por la interpretación, y el objeto a aporta el espesor de la historia  en una cierta duración. La perspectiva ingenua del tiempo como lineal no es la del psicoanálisis sino que se trata de pensar en dos tiempos respecto al sujeto-supuesto-saber, en una temporalidad retroactiva, de lo  posible a lo necesario con efecto de significación; la necesidad parece ir en línea opuesta al efecto retroactivo con la ilusión de que "eso ya estaba allí". Las marcas no son un discurso, el sujeto-supuesto-saber crea esa ilusión, la idea de destino, del "ya estaba escrito", "si Dios lo quiere", el Otro es el que determina.

El sujeto-supuesto-saber es motor y a la vez es un problema para los analistas, al creer que se está haciendo conciente lo inconsciente en la cura por simbolización, una creación necesaria para el trabajo. Pero ¿cómo se ubica la práctica? Miller afirma que cada momento presente en la sesión analítica está duplicado por el sujeto-supuesto-saber, con el sentido de haber estado escrito antes, toda palabra como escritura de antes, el "presente histórico" de los historiadores; es el inconsciente transferencial. Lacan afirma en el Seminario XXI, el 20.11.73, que si el inconsciente es racional es porque puede ser construido en su historia. Los hechos necesitan de una carga para transformarse en acontecimientos para el sujeto, para que algo se construya ha de tocar el goce del sujeto. La causa material, fuera de la causa final, sustituye el sujeto-proyecto por el objeto-causa. El inconsciente transferencial crea un margen de libertad y hace al analizante tomar a su cargo ese goce, la libertad para aprender a hacer con eso de otra manera. En "La carta robada" el orden simbólico es causa de sí, determinismo total. Ahora, al lugar del origen va el mito, la causa está en una continuidad pero como un agujero. En este texto el sentido se sitúa en el corte entre significante y significado, lo que permite al lenguaje ser tomado materialmente, mientras que la causa final tiende a la significación, el significante separado de significación corta el finalismo del ideal.

Al final el significante tendrá carácter formal, sujeto del inconsciente que embraga sólo el cuerpo, el significante toma su materialidad de la materia sonora cuando produce sentido y del cuerpo cuando produce goce. Lo central es efecto de la lengua sobre el cuerpo, afecto sobre el cuerpo que se fragmenta y produce el plus de goce. El elemento que funda el fuera de sentido es el Uno en el seno de lo mismo, la última enseñanza tematiza sobre la materia. Lo simbólico queda del lado de la mentira, de un lado el sentido y la materia del lado de lo real.

Lacan va a plantear como conclusión: el psicoanálisis tiene su base material, la cual sigue siendo el significante pero tomado desde otro lugar para operar, con otra dimensión en juego. Por eso el psicoanálisis no es una ciencia -delirio, estafa- porque no puede acceder a lo real y se ve exacerbada la causa como a-lógica, fuera de lo simbólico, con lo real sin ley. Es difícil salirse de una perspectiva psicoterapéutica que plantea que hay un progreso en desaprender lo mal aprendido, con el sujeto como víctima del Otro, en una terapia liberadora. ¿Qué trabajo hay que hacer? Lacan plantea que avanza sobre su no querer saber; la causa final es tan seductora que hace que Lacan siempre plantee que se verá si el psicoanálisis puede triunfar sobre la religión. Lo que "estaba escrito" ¿quién lo escribió si no es el Otro? Revelar lo que no estaba escrito se opone al sentido religioso y lo más importante de un análisis es que al sujeto se le revela algo que no estaba escrito, que ya no va en el sentido de un Otro, sino de algo que no acababa de escribirse, que no había leído bien, en un final del análisis cuyo destino gira en torno de la transferencia, del amor. 

Rosalba Zaidel

"Punto vivo" del Seminario del Campo Freudiano de abril de 2014

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