Referencia al artículo “Efecto de retorno sobre la psicosis ordinaria” de Jacques Alain Miller

Texto presentado en el Seminario del Campo Freudiano el 17 de febrero de 2018, a cargo de Miquel Bassols, sobre Las psicosis ordinarias y las otras hacia el XIº Congreso de la AMP.

  • Publicado en NODVS LI, març de 2018

Resum

Psicosis, neurosis, ordinaria, inclasificable.

Paraules clau

La clínica estructuralista lacaniana, el binario psicosis-neurosis, dejaba fuera algo inclasificable. La propuesta de Miller de psicosis ordinaria orientará a buscar esos signos discretos, aquello que Lacan llama “el desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida de un sujeto”.

Miller realiza la intervención “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”1 en París en el año 2008, diez años después de la puesta en marcha de un programa de investigación sobre las psicosis en el Instituto del Campo Freudiano francófono.

Fue en 1998, en la Conversación de Antibes2, cuando Miller introdujo por primera vez el término psicosis ordinaria, que más que una nueva clasificación, es un método de investigación.

Hasta ese momento la clínica estructuralista lacaniana se basaba en el binomio -o neurosis o psicosis-, siendo el encuentro con el Nombre del Padre lo que partía las aguas. Pero había casos que parecían estar entre las dos y cada vez en mayor número. Había algo en la clínica que no funcionaba, que no encajaba, algo inclasificable.

Introducir la psicosis ordinaria permitió introducir el tercero excluido por la posición binaria, uniéndolo del lado de la psicosis.

 

La clínica clásica. Entre neurosis y psicosis

Tal y como nos muestra en su texto “De una cuestión preliminar…”3 Lacan piensa la psicosis a partir de la neurosis. Para el Lacan clásico, como nos recuerda Miller, el principio de la vida psíquica tanto en el psicótico como en el neurótico es el imaginario “el estadío del espejo es la primera estructura del mundo primario del sujeto, lo que significa que es un mundo muy inestable (…) es un mundo de arenas movedizas (…) Es un mundo de locura”, dice Miller.

En un segundo tiempo aparece lo simbólico, que ordena el mundo imaginario. El lenguaje, el significante del Nombre del Padre, introduce un más (+) cuya consecuencia es un menos (-) de goce. Una extracción de goce mediante lo simbólico.

¿Y qué ocurre en la psicosis? Lacan construye la psicosis como la falta del Nombre del Padre, P0, la forclusión del significante del Nombre del Padre, de modo que no hay sustracción de goce sino un goce imaginario que está de más.

En el caso paradigmático de Schreber la psicosis extraordinaria se desencadena cuando es llamado a responder desde el lugar del Nombre del Padre que falta, como Presidente de la Corte Suprema.

Pero ¿qué ordenaba el mundo Schreberiano antes del desencadenamiento? Para Miller, a pesar de que en Schreber no hay Nombre del Padre como nombre propio, hay algo que funciona como si lo fuese, refiriéndose al Nombre del Padre como predicado. Dice “es un sustituto sustituido. (…) lo que llamamos el predicado del Nombre del Padre (…) es una especie de make believe del Nombre del Padre, un compensatory make believe”.

 

Una clínica de los signos discretos

Si bien la psicosis ordinaria no es una categoría de Lacan, para Miller es una categoría clínica lacaniana porque está extraída de “la última enseñanza de Lacan”.  

¿Y dónde situar la clínica de la psicosis ordinaria? En aquellos casos en los que no se ven los fenómenos de la psicosis extraordinaria, Miller nos orienta a buscar las huellas de la neurosis, su repetición y “si no se reconoce la estructura precisa de la neurosis del paciente (…) se debe intentar apostar que se trata de una psicosis disimulada, una psicosis velada” dice Miller.

Reconocer los pequeños indicios de la forclusión, las diferentes tonalidades, los signos discretos, aquello a lo que Lacan llama “un desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto”4.

“El desorden se sitúa en la forma en que se siente el mundo que nos rodea, en la forma en que se siente el cuerpo y en la forma de referirse a nuestras propias ideas. Pero ¿qué desorden es este, ya que los neuróticos también lo sienten?”.

Miller propone localizar esos signos discretos del desorden en relación con una triple externalidad: una externalidad social, una externalidad corporal y una externalidad subjetiva.

Respecto a la social, ¿cuál es la identificación del sujeto con una función social, con una profesión? Miller propone dos vertientes, una identificación social positiva y otra negativa. Respecto a la negativa, la considera el más claro indicio “cuando se observa un desamparo misterioso, una impotencia en relación con esta función. Cuando el sujeto no se ajusta, no en el sentido de la rebelión histérica o de la manera autónoma del obsesivo, sino cuando existe una especie de foso que constituye de forma misteriosa una barrera invisible. (…) una desunión, una desconexión.”

En los casos de las identificaciones sociales positivas, se muestra un demasiado pegado a la posición social, en los que el trabajo se ha convertido en el Nombre del Padre. Lacan dice “el Nombre del Padre es el hecho de ser nombrado, de ser asignado a una función que faltaba, de ser nombrado para.” Es en estos casos que ante la pérdida del trabajo se desencadena la psicosis; mostrando el valor simbólico de la profesión, aquello que nombraba al paciente ordenando su mundo.

En la externalidad corporal, haciendo referencia a una cita de Lacan “no somos un cuerpo sino que tenemos un cuerpo”, Miller se dirige al cuerpo como Otro para el sujeto. A diferencia de la histeria “en la que el cuerpo hace lo que quiere” tal y como puede ocurrir con una parte del cuerpo masculino que no siempre responde “en la psicosis ordinaria hay que tener algo más, un desajuste. El desorden más íntimo es esta brecha en la que el cuerpo se deshace y donde el sujeto es inducido a inventarse vínculos artificiales para apropiarse de nuevo de su cuerpo (…). Necesita una abrazadera para aguantar con su cuerpo”.

Nos recuerda los tatuajes y los piercings como una moda claramente inspirada en la psicosis y nos advierte que son criterio de psicosis ordinaria cuando funcionan como Nombre del Padre, como una manera de atarse él mismo a su cuerpo, de poner límite al goce a diferencia de la histeria donde este goce está limitado por la castración, por su propia neurosis.

En último lugar, para hablar del Otro subjetivo Miller se dirige a “la experiencia del vacío, de la vacuidad, de lo vago en el psicótico ordinario. Podemos encontrarlo en diferentes casos de neurosis, pero en la psicosis ordinaria se busca un indicio del vacío o de lo vago de una naturaleza no dialéctica. Existe una fijeza especial de este indicio.”

También invita a buscar la fijación de la identificación al objeto a como desecho, en la que no se trata de una identificación de orden simbólico, sino real, puesto que no hay metáfora y es el sujeto el que va a materializar la posición de desecho en su persona.

Y las identificaciones que se construyen con un batiburrillo, como un desorden en la juntura más íntima de la externalidad subjetiva.

Para concluir, Miller reflexiona acerca de las consecuencias de la psicosis ordinaria en la clínica, que por un lado ayuda a clarificar el concepto de neurosis y, por otro lado, apunta a la “forclusión generalizada”, a lo que Lacan indica con el sintagma “Todo el mundo está loco. Todo el mundo delira a su manera”.

Por eso, la psicosis ordinaria es un retorno a Lacan, a los treinta años de su enseñanza, a buscar más allá de la neurosis o psicosis lo que anuda lo real, simbólico e imaginario de cada uno de los sujetos, lo que le sirve de “enganche”2 al Otro, la locura que ayuda a vivir.

Notes

1. J. A. Miller. Efecto retorno sobres las psicosis ordinarias. Freudiana 58, 2010.

2. J. A. Miller. La psicosis ordinaria. Paidós 2003.

3. J. Lacan, “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957-1958), Escritos 2, Ed. Siglo XXI, p513-564.

4. ibid. P540.

5. Vicente Palomera. "Las psicosis ordinarias: sus orígenes, su presente y su futuro". Editorial Universidad de Granada. 2010. p28.

Paula Díaz Fernández

Referencia al artículo “Efecto de retorno sobre la psicosis ordinaria” de Jacques Alain Miller

NODVS LI, març de 2018

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