Liegen Lassen

Referencia presentada para la sesión del 14 de abril de 2018 del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona, impartida por Graciela Brodsky.

  • Publicado en NODVS LII, juny de 2018

Resum

El siguiente trabajo es una referencia al término Liegen lassen. Para trabajarlo se tomaron principalmente cuatro referencias: los Sucesos memorables de un enfermo de los nervios; el texto freudiano Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente; el Seminario 3 Las psicosis de Jacques Lacan; y el escrito De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis.

Paraules clau

Liegen lassen, dejar caer, dejar tirado, Schreber, Dios.

 

El liegen lassen es un término alemán que pertenece a la lengua fundamental de Schreber. Está traducido en su obra como dejar tirado o dejar plantado, y es lo que va a nombrar su experiencia subjetiva con relación a Dios.

 Término que aparece traducido en la obra de Freud como “dejar yacer”[1]. Pero Lacan da cuenta que: “la traducción de ese liegen lassen como dejar tirado no es mala ya que tiene sonoridades sentimentales femeninas, en contraste con el dejar yacer en donde aparece mucho menos marcado y es más amplio [2].

 El delirio del presidente Schreber se organiza alrededor de una serie de modificaciones que ha sufrido el orden del universo, por las cuales, él es el principal afectado. Por causa de una alteración de dicho orden se entabló su vinculación constante con Dios, esta alteración era atribuida por Schreber a un acontecimiento que cabe calificar como asesinato de alma.

A raíz del asesinato del alma, Dios siente el poder de atracción de los nervios de Schreber, e intenta por todos los medios alejarse de él, dejándolo tirado, bien volviéndolo imbécil, bien mediante la eviración.

 En sus palabras dirá que: “siempre fue determinante la idea de dejarme tirado, de abandonarme. Se creía que podrían alcanzar este objetivo mediante la emasculación y la entrega de mi cuerpo como si fuera el de una prostituta, o también mediante el asesinato o, más tarde, mediante la destrucción de mi mente (convirtiéndome en idiota)” [3].

 Se sentía en peligro de darle a entender a Dios que el embrutecimiento ya se había apoderado de él, lo cual hubiera autorizado la retirada de la conexión de los nervios divinos que actuaban sobre su persona; en esa retirada consiste la terrible amenaza de que Dios lo deje caer.   

Es así que, se le imponía estar continuamente pensando, coacción continua del pensamiento al que era forzado, puesto que cuando finalmente consigue no pensar en nada, tan pronto como la actividad de su pensamiento queda suspendida se ponía en marcha el proceso de retirada de los rayos divinos de su cuerpo y entonces se sucedían cuatro fenómenos, del orden del lenguaje, casi instantáneamente.

 Con respecto a la relación de Schreber con Dios, Lacan va a postular que “la relación global del sujeto con el conjunto de los fenómenos de los que es presa consiste en esta relación esencialmente ambivalente: cualquiera sea el carácter doloroso, pesado, inoportuno, insoportable de esos fenómenos, el mantenimiento de su relación con ellos constituye una necesidad cuya ruptura le sería absolutamente intolerable. Cuando ella se encarna, vale decir cada vez que pierde contacto con ese Dios –con quien está en relación en un doble plano, el de la audición y otro más misterioso, el de su presencia, vinculado a lo que llama la beatitud de la pareja-, cada vez que se interrumpe la relación, que se produce el retiro de la presencia divina, estallan toda suerte de fenómenos internos de desgarramiento, de dolor, diversamente intolerables” [4].

 Como se ha dicho, este personaje con el que tiene que ver Schreber en una doble relación, de diálogo y a su vez erótica, distintas y sin embargo nunca disyuntas, se caracteriza también por lo siguiente: nunca entiende nada de lo que es propiamente humano.

 A lo largo de todo el delirio Schreberiano, la amenaza de ese dejar plantado retorna, por lo que es un término correlativo al desencadenamiento de la psicosis y su ulterior reconstrucción delirante.

 De manera que es preciso reparar en los efectos de la separación de aquél que está en el lugar del Otro. Se trata, entonces, de una serie de fenómenos que se presentan como una desvitalización del sujeto, como un abandono -para decirlo con los términos del propio Schreber, el sentimiento real de un liegen lassen, del ser dejado caer que desvitaliza al sujeto. 

Con respecto a ello Lacan dirá que: “si por un instante el Otro lo abandona, lo deja caer, se produce una verdadera descomposición. Esta descomposición del significante se produce alrededor de un punto de llamado constituido por la falta, la desaparición, la ausencia de determinado significante en tanto que, en un momento dado, fue llamado en cuanto tal” [5].

 Cabe destacar que antes del desencadenamiento Schreber se sostenía en la identificación imaginaria a los ideales maternos. El momento de eclosión de su psicosis implica el fin del mundo, se trata de la muerte del sujeto, esto se produce según Lacan porque hay una regresión tópica al estadio del espejo.

Regresión del sujeto, tópica, al estadio del espejo, por cuanto la relación con el otro especular se reduce allí a su filo mortal.

 Por consiguiente, en el momento de desencadenamiento el delirio lo retoma a través de ese liegen lassen, que es la expresión de la caída de sus identificaciones y de la concomitante discontinuidad que se produce en el curso de su existencia.

 Llegados a este punto se entiende bien la orientación que da Freud cuando dice: “las dos piezas principales del delirio de Schreber, es el vínculo privilegiado con Dios y la mudanza en mujer” [6].

 Y en relación a la mudanza en mujer, aparece entonces “a falta de ser el falo que le falta a la madre, le queda la solución de ser la mujer que le falta a los hombres [7]; pero para aceptar ser la mujer que falta a los hombres tendría antes que sufrir la eviración.

Sin embargo, se rebeló frente a esto, tuvo un momento de indignación, porque implica desde la posición de él como prostituta respecto a los hombres, ser objeto de todo tipo de manipulaciones, todo lo que llama aquí erotización respecto a los demás.

 Es así como Schreber lo describe: “se concertó un complot contra mí que consistía en que una vez reconocido o dado por supuesto el carácter incurable de mi enfermedad nerviosa, se me entregaría en manos de un hombre y mi cuerpo, transformándolo en un cuerpo femenino, sería entregado a los abusos sexuales de la mencionada persona y luego, simplemente, se le dejaría tirado, es decir, se le abandonaría a la descomposición. No se tenían, al parecer ideas claras de la suerte que corría aquel individuo al que se le dejaba tirado (…).” [8]

 Entonces justo al comienzo, forma parte de las negras intenciones de los violadores perseguidores, y es lo que a cualquier precio debe evitarse dado que es una solución precaria.

 En el lugar de la simbolización primordial se encuentra el liegen lassen, el dejar caer del creador, es decir la forclusión del Nombre del Padre.

En cambio, ser la mujer de Dios si facilitó los elementos significantes suficientes que dan cuenta de una solución lógica al problema que es la forclusión del significante del Nombre del Padre, a partir de la cual podrá reconstruir el mundo.

 Acorde con lo dicho, Silvia Elena Tendlarz dirá que: “después del liegen lassen, Schreber logra armar un montaje diferente a partir de los tres registros que produce que en lo simbólico se vuelva el garante del orden del mundo del lado del Ideal, Ideal que no está ordenado por la ley, junto al goce transexualista con relación a su propia imagen” [9].

 

Notes

1 Freud, Sigmund. “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente (1911).” Obras Completas. vol. XII. Amorrortu, Buenos Aires, 2012, p. 19

2 Lacan, Jacques. El Seminario, libro 3, Las Psicosis. Paidós, Buenos Aires, 1984,

p. 183.

3 Schreber, Daniel Paul. Sucesos memorables de un enfermo de los nervios. Asociación Española de Neuropsiquiatría, Madrid, 2018, p. 89-90

4 Lacan, Jacques. El Seminario, libro 3, Las Psicosis. op.cit., p. 183

5 Ibid., p. 403

6 Freud, Sigmund. “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente (1911).” op.cit., p. 33

7 Lacan, Jacques. “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis.” Escritos 2. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008, p. 541

8 Schreber, Daniel Paul. Sucesos memorables de un enfermo de los nervios. op.cit., p. 63

9 Tendlarz, Silvia Elena. “Liegen Lassen”. Scilicet, Las Psicosis Ordinarias y las Otras bajo Transferencia, 2017, p. 238

Bibliografia

-Freud, S. (1910-11/1986). Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente. En Sigmund Freud: Obras Completas, vol. XII. Buenos Aires: Amorrortu.

-Lacan, J. (1955-56/1984). El Seminario, libro 3, Las psicosis. Buenos Aires: Paidós. 1990

-Lacan, J. (1957-58/2008). De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. En Escritos 2. Buenos Aires: Siglo XXI.

-Palomera, V. (1995). Intervención. V Seminario del texto De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, Cuadernos, 11, pp 9-39.

-Schreber, D. P. (1902/2018). Sucesos memorables de un enfermo de los nervios. Madrid: Asociación Española de Neuropsiquiatría.

-Tendlarz, S. E. (2017). Liegen Lassen. Scilicet, Las Psicosis Ordinarias y las Otras bajo Transferencia, Jacques-Alain Miller...(et al.); compilado por Enric Berenguer. Olivos: Grama ediciones.

Sofia Kolle Gabella

Liegen Lassen

NODVS LII, juny de 2018

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