Daniel Paul Schreber y cuatro connotaciones del orden del lenguaje.

Referencia presentada para la sesión del 17 de marzo de 2018 del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona, impartida por Antoni Vicens.

  • Publicado en NODVS LII, juny de 2018

Resum

Sucesos memorables de un enfermo de los nervios es la obra autobiográfica publicada en 1903 por Daniel Paul Schreber a partir de la cual describe minuciosamente sus vivencias y elaboraciones delirantes, cautivando así el interés de los más grandes estudiosos de la psicosis. La referencia se centra en el Capítulo XV del libro, donde Schreber describirá cuatro fenómenos relativos al lenguaje que serán retomados por Lacan en De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis en el marco de su formalización de la psicosis como un hecho de discurso. 

Paraules clau

Schreber, Sucesos memorables, Lacan, De una cuestión preliminar, pensar en nada, fenómenos del lenguaje

D. P. Schreber y los Sucesos Memorables de un Enfermo de los Nervios[1]

La obra Sucesos Memorables de Daniel Paul Schreber fue publicada en 1903, escrita inicialmente con el objeto de demostrar su plena capacidad de obrar, y posteriormente, el de “ofrecer su persona como objeto de investigación científica al juicio de especialistas”[2], cautivando el interés de los más grandes estudiosos de la psicosis.

 Schreber se definía a sí mismo como poseedor de un amor inquebrantable a la verdad y una capacidad de observación fuera de lo común, y en función de ello realizó en sus escritos una descripción minuciosa de las dos primeras crisis que ha experimentado a lo largo de su vida. La primera de ellas sobrevino tras las elecciones de Reichstag en1884, luego de no haber sido electo en la función a la que se proponía. Manifestó fundamentalmente ideas hipocondríacas y una gran labilidad emocional que lo llevaron a permanecer ingresado en la clínica del Dr. Flechsig hasta finales de 1885. Luego de su recuperación y habiendo reconocido la prestigiosa labor del Dr. Flechsig, Schreber vivió lo que describe como ocho años de plena felicidad con su mujer sólo empañados por la repetida frustración de la esperanza de tener hijos.

 A mediados de 1893 recibió la noticia de su nombramiento en la más alta función judicial de su país. Por entonces, comenzaron a alarmarlo una serie de sueños en los que recaía en la enfermedad y, fundamentalmente, una ocurrencia que se le presentaba contra todos sus principios morales: “debía resultar muy placentero ser una mujer cuando se entrega en el coito[3]

Días después comenzó a sentirse anímicamente agotado, a faltarle el sueño, y se hicieron presente los primeros fenómenos: una especie de crujido en la pared le desvelaba justo cuando estaba por conciliar el sueño. Se trataba para él de un milagro divino y sancionaba el inicio de una serie de estrategias para impedirle el descanso y frustrar así la curación de su enfermedad.

En pocos días su estado se agravó notablemente llegando a realizar un intento de suicidio, y tras consultar con el Dr. Flechsig fue ingresado nuevamente a fines 1893.

Unos meses transcurrieron luego de su segundo ingreso hasta tener la impresión de que el profesor Flechsig no abrigaba buenas intenciones respecto de su persona y desde entonces comenzó a oír voces incesantemente. Se inició, como lo llamó Lacan, el período más oscuro de su psicosis.[4]

Dada la evolución progresiva de su enfermedad, Flechsig decidió trasladarlo a un manicomio estatal en Sonnestein para enfermos crónicos. Fue allí mismo, y en respuesta a un dictamen de incapacitación que le fue decretado, que Schreber redactó sus Sucesos Memorables.

 

Acerca de la temática del delirio y los fenómenos descriptos en el Cap XV

El delirio de Schreber se estructura en torno a una serie de modificaciones que ha sufrido el orden del universo, y por las cuales él es el principal afectado.

Anteriormente, Dios no intervenía directamente en el destino de los individuos. Podía establecer con ellos una conexión a través de los nervios divinos de los que él estaba formado, pero dicho enlace no era un acontecimiento habitual. Correría el riesgo de no poder desligarse de las personas vivas por el poder de atracción que le presentaban, poniendo en peligro su propia existencia. Así, sólo mantenía según el orden cósmico un contacto con las almas humanas después de la muerte y ello no podía desarrollarse sin una purificación en la que las almas aprendían la lengua hablada por Dios, la lengua fundamental, un alemán arcaico dotado de eufemismos y resonancias por su nobleza y sencillez.

Pero a raíz de una alteración de este orden se inició la vinculación permanente de Schreber con Dios, alteración atribuida a un acontecimiento que cabe calificar de un asesinato de alma y que se habría registrado entre las primeras generaciones de las familias Schreber y Flechsig.

Dada la elevada voluptuosidad de su alma y por la multiplicidad de almas de las que estaba constituido este Dios, el número de lugares a partir de los cuales se establecía conexión nerviosa con Schreber fue aumentando dando lugar a un intenso influjo de  rayos divinos. Este influjo adquirió desde el inicio la forma de un diálogo interior permanente, una “cháchara insulsa[5] de voces que con el correr del tiempo se convirtió en una repetición monótona de sonidos y frases gramaticales defectuosas, cuyo único objetivo era el de la coacción a pensar. Es decir, forzar al hombre a pensar sin descanso restringiéndole su derecho natural a pensar en nada

Tanto en el Seminario III[6] como en su escrito De una cuestión preliminar[7], y orientado por su formalización en curso de la psicosis como un hecho de discurso, Lacan se interesa por una serie de fenómenos que se hacían presentes cuando Schreber lograba finalmente pensar en nada. Se trata de cuatro connotaciones del orden del lenguaje que acompañaban la retirada de los rayos divinos de su cuerpo:

  1. La manifestación en su persona del milagro del aullido por el que Dios ponía en movimiento los músculos de su aparato respiratorio de tal modo que se veía obligado a lanzar aullidos. El mismo Lacan describe este grito como “el borde más extremo, más reducido, de la participación motora de la boca en la palabra”.[8] Una función vocal absolutamente a-significante a pesar de contener en sí todos los significantes pensables.
  2. Las llamadas de auxilio realizadas por los nervios divinos que en la acción de retirada de Dios se desprendían accidentalmente de la masa total. Se trata, como nos explica Lacan en el Seminario III, de un fenómeno distinto del alarido por implicar ya el pedido de ayuda una significación, por elemental que sea.[9]   
  3. Todo tipo de ruidos a su alrededor que se le imponían como producidos intencionalmente para él y que eran nombrados como perturbaciones con el fin de poner en marcha la retirada de los rayos. Palabras pronunciadas en su proximidad, pasos, un silbido de locomotora y otro tipo de sonidos que registraba como ruidos reales pero le estaban especialmente dirigidos componían “toda una gama de fenómenos que se caracterizan por un estallido de la significación”[10].
  4. Finalmente, las creaciones milagrosas relativas a especies volantes, fundamentalmente la de los pájaros cantores. Dios se reservaba algunas almas de los hombres fallecidos para enviarlas cargadas con virus de cadáveres cuando se produjera la atracción provocada por la voluptuosidad de Schreber, de manera tal que se retardara la atracción ejercida sobre los auténticos rayos divinos, protegiéndose. Estas almas se le aparecían bajo la forma de aves creadas mediante una acción milagrosa que descargaban el virus canturreando frases que se les había inculcado, pero sin comprender el sentido de las palabras. Sin embargo, sí tenían una sensibilidad natural para la consonancia de los sonidos.

De manera tal que Schreber emitía palabras consonantes a las aprendidas por las aves provocando en ellas un efecto de sorpresa tal que olvidaban el resto de frases que quedaban por cantar. No era necesario que su homofonía fuera perfecta: semejanzas como “Santiago” y “Carthago”, “Chinesentum” y “Jesum Christum”, “Abendrot” y “Atemnot” bastaban para generar una confusión originada por una cualidad puramente formal del significante.

Con el paso de los años fue necesario que estas aves administrasen su veneno de la mejor manera posible de manera tal que el tempo con que pronunciaban las frases fue haciéndose cada vez más lento, hasta llegar a parecer un simple silbido.

 

Todos estos fenómenos se repitieron para Schreber cientos de veces al día, si bien se iban presentando bajo una modalidad cada vez más mitigada al tiempo que avanzaba en sus Sucesos Memorables e iba aceptando la idea de la emasculación como un hecho inherente al orden cósmico y única solución posible a sus conflictos con Dios.

En 1902 Schreber salió del manicomio de Sonnestein habiendo alcanzado una relativa estabilización. Fue entonces cuando se trasladó a vivir a Dresde y publicó sus Sucesos Memorables.

Cinco años después, sufrió una tercera descompensación que provocó su último ingreso en una clínica de Dösen. Allí murió el 14 de abril de 1911, el mismo año en que Freud publicó el ensayo sobre las memorias de Schreber que sería el puntapié inicial de un extenso recorrido de elaboraciones psicoanalíticas acerca de la psicosis.

 



[1]    Schreber, D. P. (1902) “Sucesos memorables de un enfermo de los nervios”. Ed. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Madrid. (2003)

[2]    Schreber, D.P., “Sucesos memorables de un enfermo de los nervios” p. 264

[3]    Schreber, D.P., “Sucesos memorables de un enfermo de los nervios” p. 50

[4]    Lacan, J.  El Seminario. Libro 3. “Las Psicosis” p 156

[5]    Schreber, D.P., “Sucesos memorables de un enfermo de los nervios” p. 139

[6]    Lacan, J. (1955-56) El Seminario. Libro 3. “Las Psicosis”. Ed. Paidós, Bs. As. 1990

[7]    Lacan, J. (1958) “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”. Escritos 2, Editorial Siglo XXI, Bs. As. 1985

[8]    Lacan, J.  El Seminario. Libro 3. “Las Psicosis” p. 201

[9]    Ibíd. p., 201

[10]  Ibíd., p.201

Bibliografia

Lacan, J. (1955-56) El Seminario. Libro 3. “Las Psicosis”. Ed. Paidós, Bs. As. 1990

Lacan, J. (1958) “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”. Escritos 2, Editorial Siglo XXI, Bs. As. 1985

Palomera, Vicente (2014) “Pioneros de la Psicosis”. Ed. Gredos. Madrid

Schreber, D. P. (1902) “Sucesos memorables de un enfermo de los nervios”. Ed. Asociación Española de Neuropsiquiatría. Madrid. (2003)

Vicens Antoni (2014) “Política de Schreber”. Revista Freudiana, revista de psicoanálisis de la ELP-Catalunya, nº 72.

María Guardarucci

Daniel Paul Schreber y cuatro connotaciones del orden del lenguaje.

NODVS LII, juny de 2018

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