Alejandro Kojève, "La dialéctica del amo y el esclavo en Hegel."

Referencia presentada en el Seminario del Campo Freudiano el 17 de Noviembre del 2018, impartido por Vilma Coccoz.

  • Publicado en NODVS , de

Resum

 “La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel” contiene los cursos dictados por Alexandre Kojève sobre la fenomenología del espíritu en la escuela de Altos Estudios de Paris. A partir de su lectura,intentare dar cuenta de la importancia que Hegel otorgo a la "Dialectica del amo y el esclavo" para dar cuenta del proceso de devenir un Yo de  deseo . Algo de esto toma Lacan en su Seminario XVII en el momento de dar cuenta de los cuatro discursos, especialmente en el discurso del Amo y de la Histerica. Por último, encontrareis una aproximación en relación al acceso a la verdad y al saber en Hegel, por un lado, y por otro, en Lacan.

Paraules clau

Hegel, presocráticos, dialéctica, saber, verdad, Uno.

“La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel” contiene los cursos dictados por Alexandre Kojève sobre la fenomenología del espíritu en la escuela de Altos Estudios de Paris. Estos cursos tuvieron lugar entre 1933 y 1939 y asistieron varios intelectuales de la época, entre ellos Lacan, quien se sirve de estos en algunas ocasiones en el transcurso de su enseñanza.

Antes de desarrollar la dialéctica hegeliana, creo importante exponer algo del pensamiento de algunos presocráticos de los que Hegel parte en su elaboración de algunas ideas.

  Los presocráticos centraban sus preocupaciones, principalmente, en la naturaleza del cosmos y la constitución de una realidad única. Entre ellos encontramos a Heráclito, Parménides y Empédocles. Tienen en común la idea  de una unidad alcanzada, una identidad real a la cual siempre se regresa. Cito:

“…todos afirman necesariamente la Unión, puesto que si todas las formas variadas por obra del odio (Empédocles) u opuestas por obra de la Armonía (Heráclito), provienen de lo Uno y a lo uno han de volver, son por ello irreales, pues son para dejar de ser. En cambio, es la identidad real que subsiste bajo esas formas variadas u opuestas o aparentes respectivamente, a la cual han de volver, o por lo cual son sustentadas” 1

Habría, de esta manera, para ellos una especie de origen divino de las cosas, a partir del cual se accedería a la verdad. Empédocles creía que esta unión y posterior desintegración serian efecto de la presencia de dos fuerzas externas: el Amor y el Odio.

“El Uno y lo múltiple son dos etapas que alternan cíclicamente, marcadas por el predominio del Odio y el Amor.”2

Retomare esta cuestión desde Hegel, pero antes me gustaría recordar que para Lacan lo ontológico se pone en juego a partir de la introducción del lenguaje, del Uno.

 ¿Qué es una Dialéctica?

Una dialéctica puede ser definida como una técnica que tiene como fin alcanzar la verdad de un enunciado o estado, partiendo de la exposición de argumentos contradictorios y/o la efectuación de actos, también contradictorios. En ella ocurren movimientos dialecticos a partir de los cuales es posible alcanzar nuevos efectos de verdad o inversiones de significación.3

 Para Hegel, la dialéctica guiará la construcción de su Fenomenología del Espíritu a partir de la cual pretenderá dar cuenta del acceso al saber absoluto. Esta fenomenología tendría tres tiempos característicos, Tesis- Antítesis y Síntesis, lo cual posibilitaría, por medio de un proceso evolutivo y de superación, alcanzar la verdad. 

 Este proceso explicara, entre otras cosas, cómo es posible devenir finalmente en Yo del Deseo, lo cual diferencia del Yo Animal. Kojève lo enuncia de la siguiente manera:

 “Su permanencia en la existencia significará entonces para ese Yo: “no ser lo que es (en tanto que ser estático y dado, en tanto que ser natural, en tanto que carácter innato) y, ser (es decir, devenir) lo que no es”. Ese yo será así su propia obra: será (en lo porvenir) lo que él ha devenido por la negación (en el presente) de aquello que ha sido (en el pasado), pues esta negación se efectúa en vista de lo que devendrá.”4

Por lo tanto, para Hegel, sería necesaria una contradicción interna del Yo para poder devenir y de esta manera transcender a lo largo de su existencia. Y solo por mediación de la acción se producirá el pasaje del Deseo animal al Deseo Humano.

“El Deseo torna al Hombre in-quieto…”5, nos dice Hegel. La vida humana no puede pensarse solamente como la incorporación y/o contemplación, sino que debe ser pensada a partir de la acción, la cual implicaría necesariamente un riesgo.

Todo esto va a ser ejemplificado a partir de la lucha a muerte entre el Amo y el Esclavo, la cual no es más que la puesta en actos de un deseo de reconocimiento en el que una de las dos partes implicadas está dispuesta a sacrificar su vida en pos de ser reconocido. Quien ocupa este lugar, es el Amo, pero para poder posicionarse como tal es condición necesaria que el otro participante no muera. Si muere no hay reconocimiento, y tampoco Deseo Humano ya que, recordemos que, para Hegel, el Deseo Humano “se realiza en tanto que acción negadora de lo dado” y por lo tanto tiene su punto de partida sobre otro deseo. Por ello, es que en necesaria la presencia del Esclavo, en tanto da lugar al Amo no solo de ser reconocido, sino de constituir su propio deseo a partir de la acción negatriz.

Habría una última vuelta en esta dialéctica. El Amo es reconocido, pero no reconoce a quien lo reconoce. El esclavo, en cambio, si lo puede hacer. Es reconocido como esclavo por el Amo, a partir del fruto de su trabajo (transformador de la naturaleza) y reconoce al Amo como tal. Es en ese doble reconocimiento, en el fruto del trabajo y la transformación de la naturaleza por medio de este, donde Hegel ubica el “verdadero” Hombre.

Ahora bien, si tomamos esta cuestión y la extrapolamos al Seminario XVII, en el discurso del Amo, el S1 como agente, comanda.  Por lo tanto, y como portador del saber, pero con un “deseo prevenido por el esclavo”, pone a trabajar a este último, quien colma sus necesidades. Tal como encontramos en Hegel, el Amo goza del objeto cosificado y solo se sirve de el para destruirlo consumiéndolo. Por otro lado, en el discurso de la histérica la cuestión es diferente ya que, en el lugar del Agente encontramos al sujeto dividido quien se dirige al Amo, al analista, por ejemplo, y lo pone a trabajar. “…La histérica fabrica, como puede, un hombre- un hombre que está animado por el deseo de saber”6

Saber, verdad y absoluto.

Entonces, en la dialéctica encontramos que se produce la contradicción entre dos términos, y esa contradicción es fruto del intento por descubrir la verdad.

 Además, nos encontramos con que, para alcanzar el estado de Hombre, es necesario lograr una totalidad. Entiendo, siguiendo la lectura del texto, que esta totalidad se corresponde con una Universalidad. Totalidad en tanto:

“El hombre no es ni negación pura, ni posición pura, sino una totalidad”.7

La verdad, sigue el mismo hilo conductor en tanto sería el estado final en donde “la verdad realmente verdadera”8 seria aquella que se puede alcanzar a partir de la universalización del para todos.

Entonces, la verdad y el Hombre serian estados que denotarían cierta perfección, sin contradicciones. Hay una absoluto que reina y por ende un final posible que daría lugar a una cierta homogenización.

 El saber absoluto al que se accedería se lograría por medio de una construcción, lo cual implica a la dialéctica misma. Este saber/valor absoluto, producto de la síntesis de lo Particular y lo Universal, es lo que Hegel también denomino Individualidad.

Alcanzar la individualidad seria entonces la síntesis de los pasajes dialecticos que el Hombre atraviesa a lo largo de su evolución, para finalmente llegar a la satisfacción definitiva.

Para concluir, en el Seminario XVII Lacan nos dice lo siguiente:

“…todo lo que, a nosotros, analistas, nos interesa como saber se origina en el rasgo unario.”9

Por lo que, y retomando uno de los puntos trabajados en la sesión anterior del Seminario, el saber en el discurso analítico no sería equivalente a verdad, ni a la acumulación de significantes en una lengua dada. Y la verdad, “…únicamente es accesible a un medio decir, que no puede decirse por completo…” 10

Notes

1. Textos Presocráticos. Heráclito-Parménides- Empédocles. Edicomunicación, S.A., 1999, p. 104

2. Textos Presocráticos. Heráclito-Parménides- Empédocles. Edicomunicación, S.A., 1999, p.103

3. Jaques-Alain Miller. “Usos lacanianos de la Ontologia” Revista Freudiana 77-78, p 29.

4. Alexandre Kojeve. La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel, Buenos Aires, La Pléyade, 1982.

5. Alexandre Kojeve. La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel, Buenos Aires, La Pléyade, 1982.

6. Lacan, Jacques. El Seminario, libro XVII, El reverso del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1984, p. 34

7. Alexandre Kojève. La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel, Buenos Aires, La Pléyade, 1982.

8. Alexandre Kojève. La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel, Buenos Aires, La Pléyade, 1982.

9. Lacan, Jacques. El Seminario, libro XVII, El reverso del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1984, p.49

10. Lacan, Jacques. El Seminario, libro XVII, El reverso del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1984, p.54.

Bibliografia

Alexandre Kojève. La dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel, Buenos Aires, La Pléyade, 1982.

Lacan, Jacques. El Seminario, libro XVII, El reverso del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1984

Miller, Jaques-Alain . “Usos lacanianos de la Ontologia” Revista Freudiana 77-78

Textos Presocráticos. Heráclito-Parménides- Empédocles. Edicomunicación, S.A., 1999

Trinidad Valente

Alejandro Kojève, "La dialéctica del amo y el esclavo en Hegel."

NODVS , de

Comparteix

  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Facebook
Si continua navegant rebrà aquestes cookies. Conegui la nostra política al respecte.   
Utilitzem cookies +