Nota sobre un caso de fobia a las gallinas en el Seminario XVI

Presentado en el Seminario de Investigación “Nominaciones de lo Real. La angustia en la clínica de la psicosis y la neurosis” impartido por Vicente Palomera en el curso 2018-19.

  • Publicado en NODVS LIV, abril de 2019

Resum

Esta nota explora, en el contexto del Seminario 16, el surgimiento del objeto a en el viraje de lo simbólico a lo imaginario en un caso de fobia. Esta misma tratada como placa giratoria que comúnmente deviene en los dos grandes órdenes de la neurosis.

Paraules clau

Fobia, angustia, objeto a, relación anaclítica, relación narcisista.

En 1969, durante el seminario XVI, Lacan vuelve sobre el caso Jaunito a partir de un caso de fobia descrito por H. Deutsch1 para demostrar la importancia del viraje de lo simbólico a lo imaginario en el surgimiento del objeto a.

El caso se trata de un hombre que acude a análisis por demanda de la familia a causa de su homosexualidad manifiesta (el texto es de 1930). Las coordenadas de la aparición del síntoma son las siguientes: a los 7 años se encontraba jugando con su hermano, 10 años mayor, en la granja donde se había criado. Estando de cuclillas de repente el hermano saltó detrás suyo agarrándolo con fuerza de la cintura e inmovilizándolo a la par que exclama “yo soy el gallo y tú la gallina”. El sujeto, con rabia y lágrimas en los ojos ante el ataque contesta “¡yo no quiero ser una gallina!”. A partir de este momento el niño produce una fobia a las gallinas, algo muy molesto para alguien que vive en una granja. En el texto se aclara que la fobia se atenuaba en la ausencia del hermano. Tiempo después la fobia desapareció pero perdiendo a su vez todo interés por el sexo femenino convirtiéndose en un homosexual manifiesto.

A los 20 años se dirige a H. Deutsch por, como ya comenté, la insistencia de su familia ante su homosexualidad que no escondía (el hermano del ataque también se manifestó como homosexual antes que él, de hecho H. Deutsch escribe que es cuando el sujeto se entera de este extremo cuando manifiesta su homosexualidad). H. Deutsch señala que “las gallinas habían desempeñado un papel importante en sus fantasmas, mucho antes de que tuviera lugar la experiencia traumática con el hermano”. Su madre se ocupaba del corral de gallinas, actividad a la que acudía junto con este niño, que era el menor de los hermanos, y en la cual ambos disfrutaban (Deutsch aclara que era el niño querido de la madre, siempre agarrado de los cordeles del delantal de ella). Mostraban alegría con cada huevo puesto y había un interés en cómo su madre se aseguraba, con un palpamiento de la cloaca de la gallina, si ya estaba lista para poner y cómo hacerlo correctamente. Juego que se reproducía en el momento del baño del niño pidiendo éste a la madre que le palpara en el perineo tal como si fuera una gallina para ver si iba a poner.

Lacan escribe en la página 279 del seminario 162 “¿cómo no reconocer que allí mismo él se designa como aspirando a proveer el objeto que constituía sin duda para la madre, por razones que por otro lado no se profundizan pero que son manifiestas, el motivo de un interés completamente particular? El primer tiempo, continúa Lacan, es muy evidente –dado que te interesan los huevos es preciso que yo te los ponga.

Comenta Vicente Palomera en su artículo “Una nota sobre la matriz de la fobia”3, lo que el caso muestra es que el ataque del hermano mayor había hecho saber al sujeto –por medio del significante gallina- lo que él era antes sin saberlo, y revela con claridad que una cosa es ser representación de un objeto y, otra muy distinta, es ser entregado como objeto. De otro modo, muestra la diferencia entre “representar de gallina” (en el paraíso infantil con la madre) y “ser gallina” (en la escena traumática con el hermano).

Destaca Palomera que Lacan precisa que estos dos momentos hay que analizarlos desde los dos tipos freudianos de relación a la demanda del Otro (Lacan, en el seminario XVI, habla del amor en Freud con una cierta distancia del mismo a este término): la anaclítica y la narcisista.

Primero, la relación anaclítica; relación del sujeto y su cuerpo –real- con lo simbólico, en su dependencia al Otro. El sujeto había tomado el lugar de la madre, su interés particular como dice Lacan, en la crianza de las gallinas y en recoger los huevos, encontrando su lugar en y para el goce del Otro: lugar de “gallina” en este caso, una gallina especial, la que no está en el corral, una “gallina de lujo” dice Lacan. Presto, al igual que las gallinas, en poner sus huevos, fecales en este caso, en las esquinas de su casa. Relata Deutsch que sorprendiéndose al ver que esto no agradaba a la madre.

Tiempo de perversión polimorfa del niño en su relación al Otro. Apuntando Palomera que anaclitismo y perversión son lo mismo: “el niño se apoya en el goce de la madre, completando al Otro materno, ocultando lo que en el Otro es del orden de la falta”. Lacan lo expresa de esta manera en la página 275; “Hacer volver al Otro, es decir del campo de donde parten, estos efectos a en lo imaginario, es la perversión”, poco después continúa “Devolver a a ese del que proviene, el Otro, es la esencia de la perversión”. Inscribiéndose así en lo simbólico el “uno” de la primera marca: “una gallina”. En este registro el sujeto puede actuar pero sin saber muy bien respecto a qué rasgo. No sabe a título de qué.  Escribe Lacan en la página 274 que este “uno” que aparece por conteo tiene como efecto en lo imaginario la aparición del objeto a. Define entonces el objeto a como efectos en el campo de lo imaginario de lo que pasa en el campo del Otro, que es el campo del arreglo, el del orden, el campo del sueño de la unidad. Siendo, dice Lacan, que los efectos a en lo imaginario es porque la misma estructura del campo del Otro está implicada. El propio campo del Otro es en forma de a. Este en-forma se inscribe en una topología donde el objeto a se hace presente en este campo agujereándolo.

Segundo, la relación narcisista. Esta es a los 7 años y remite al amor propio del niño frente al espejo y en la confrontación con los otros. Es el amor en el eje narcisista. Se agrega a la relación primera anaclítica el “odioamoramiento” respecto a la imagen del semejante. El yo se constituye a partir de la imagen del otro en su dimensión imaginaria. Lo real del organismo corporal se desdobla en una imagen especular. Así la relación con el hermano mayor, más fuerte que él, es de competitividad

Hay una novedad, comenta Palomera en su texto, en este momento de la enseñanza de Lacan al hablar de este caso y es que lo imaginario es el único lugar donde se puede revelar lo simbólico al sujeto (como contado en el campo del Otro, desde el campo del Otro).

Tanto él como el hermano mayor habían visto muchas veces como un gallo saltaba desde atrás sobre una gallina (también escribe H. Deutsch que el sujeto había visto esta maniobra del gallo sobre la gallina, identificándose con la gallina). El hermano imita este movimiento nominándolo como la gallina pero ya no como la gallina especial de la madre, sino como una gallina en referencia al gallo. Lo cual, aunque pudiera haber sido un juego más entre hermanos, tiene efectos de revelación sobre él, sobre lo que él era desde hace tiempo pero que no sabía y que ahora sabe.

Es en esta relación imaginaria y dual (su hermano y él) donde aparece el efecto de lo simbólico (no en la relación anaclítica con la madre, sino en la relación imaginaria con el hermano. Aparece el efecto en y sobre lo imaginario del sujeto). Se produce una conjunción entre el eje especular “niño-gallina” (i(a)) y lo que lo sostiene: el lugar del huevo, el objeto a, como plus de goce de la madre. “Dado que te interesan los huevos es preciso que yo te los ponga”. Alrededor del huevo, interés de la madre (interés porque falta y hay que hacerlos llegar), se hace él mismo gallina adornando las esquinas de su casa con hermosos huevos fecales. La construcción que realiza de sí mismo como gallina especial, apoyado en el real del cuerpo (en las sensaciones placenteras en el baño con la madre), se sostiene en el goce del otro materno.

Esta conjunción de i(a) con el a, comenta Palomera, se le hace insoportable por lo que grita con rabia “¡una gallina no!”. Él ya no puede serlo más. Se produce una inversión de la situación: el poder sin saber se convierte en un saber sin poder (frase en consonancia con el título del capítulo del seminario XVI donde se comenta este caso: Saber Poder, y en el cual Lacan diserta sobre la disyunción, precisamente, entre el saber y el poder ). La angustia surge justo aquí, cuando sabe lo que ha sido y ya no puede serlo más (a raíz de la escena traumática con el hermano) y, correlativamente, el no saber ahora cómo hacer con el deseo de la madre (el campo del Otro aparece agujereado). Lacan, al principio del capítulo, apunta al no sin, del aforismo la angustia no es sin objeto, pero precisamente este no sin no designa el objeto sino que solo revela que él no falta (no falta el deseo de la madre por un objeto, pero yo no sé cuál es). Por otro lado, Palomera, comenta que lo que plantea el caso es ¿cómo es posible que la realización de una pulsión –que es aquello a partir de lo cual se busca placer- pueda causar displacer? Siendo este un problema que este ejemplo clínico aclara: no es lo mismo “hacerse gallina” que “ser gallina”. Hay una diferencia entre entregar algo de uno mismo como alimento (el huevo, goce del otro) a ser uno mismo ese alimento (la gallina para el gallo, y aquí dice Lacan está interesado el narcisismo, hay implicada una rivalidad, una relación de poder con el hermano).

Como Juanito, antes estaba encerrado en el goce de la madre, estaba encerrado en la interrogación de su deseo. Palomera escribe que frente a este vacío insoportable de la pregunta sin respuesta (que antes manejaba siendo la gallina especial), produce una zoofobia. La gallina se convierte en un significante devorador tal como escribe Lacan en la página 280: “siempre que se produzca el pasaje al campo del Otro, el significante se presenta como lo que es respecto al narcisismo, a saber, como devorador”. Revelándose la verdadera función de la fobia, continúa Lacan, que es sustituir el objeto de la angustia (el vacío insoportable de la no respuesta a la pregunta por el deseo de la madre) por un significante que atemoriza, porque respecto del enigma de la angustia la relación señalada como peligrosa es tranquilizadora. Es más confortable el miedo (que es a algo concreto) que la angustia de la nada, de la no respuesta.

Pero, apunta Palomera, lo más importante para nosotros, es el hecho de que a partir del hermano (en el campo narcisista), surge una cuestión, la de saber como faltar a la madre. El objeto a –es decir lo que puede faltar en el campo del Otro- se revela como la encrucijada del sujeto en el campo del narcisismo, encrucijada que no puede encontrar, en el campo del Otro, otra solución que la de la fobia (en la respuesta al “¿cómo faltarle? Y, por tanto, al “¿puede perderme?). Es así que Lacan en este seminario no plantea la fobia como una entidad clínica, sino más bien como una placa giratoria. “Ella vira muy frecuentemente hacia los dos grandes órdenes de la neurosis, también realiza la unión con la estructura de la perversión, nos ilustra en suma sobre todo tipo de consecuencias que tiene...”.

Da la sensación que, en definitiva, es mejor que el objeto a permanezca como lo que es, un agujero en el en-forma que es el campo del Otro. Ahora bien, como comenta Palomera, el análisis restituye el campo del Otro, permitiéndole agujerear al Otro, horadar ese agujero que cierne la falta en el Otro del objeto a. El fin del análisis, continúa Vicente, es reducir la estructura del gran Otro a lo que no es sino un “en-forma”, puesta en forma del objeto a, agujereándolo por su caída misma. El analista contribuye a ello con su presencia de ahí el título de Lacan “De un Otro al otro”.

Notes

1. Deutsch, Helene. “Un caso de fobia a las gallinas”, en Cuadernos de Psicoanálisis nº 7, Barcelona, 1994. Traducción a cargo de J. González, M. Marín y F. Rueda.

2. Lacan, Jaques. “El Seminario: De un Otro al otro” Paidós, Buenos Aires, 2016.

3. Palomera, Vicente. “Una nota sobre la matriz de la fobia” Acentos, nº 16, p. 57.

Bernardo Fernández Negrín

Nota sobre un caso de fobia a las gallinas en el Seminario XVI

NODVS LIV, abril de 2019

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