La noción de verdad en el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein

Referencia presentada para la sesión del 15 de diciembre de 2018 del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona, impartida por Patrick Monribot. 

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Resum

Breve exposición de las proposiciones del Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein comentadas por Lacan del apartado 2 del capítulo IV “Verdad, hermana del goce” del Seminario 17.

Paraules clau

Tractatus, verdad, lenguaje, proposición elemental, implicación

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Tomo como punto de partida la última frase en el apartado 2 del capítulo IV “Verdad, hermana de goce” del Seminario 17 donde Lacan se refiere a la “ferocidad psicótica” de Wittgenstein, “ante la cual la bien conocida navaja de Ockam, que anuncia que no debemos admitir ninguna noción lógica que no sea necesaria, no es nada”1. Esta navaja es un principio metodológico según el cual la explicación más simple y suficiente es la más probable, pero no necesariamente la verdadera. Wittgenstein quiso ir más lejos que lo que propugna este principio porque no solo buscó la explicación más simple y suficiente, sino también la verdadera. En el prólogo dice: “La verdad de los pensamientos aquí comunicados me parece intocable y definitiva”2.

El Tractatus se compone de proposiciones numeradas para que el pensamiento sea reducido a la forma más sencilla y esquemática. Cada número tiene decimales que indican su grado de importancia. Con ello Wittgenstein delimita la forma de expresión del pensar, trazando un límite a lo que se puede decir con el lenguaje. Se propone examinar qué se puede decir con sentido, y qué no. Si se dijera algo por fuera del límite, sería absurdo. Por ejemplo, una frase como “lo bello es bueno”, de gran recorrido en la historia de la filosofía, sería algo absurdo, un sinsentido. Más aún, los problemas de la filosofía han brotado siempre de incomprensiones de los hablantes sobre lo que podemos decir. La labor de Wittgenstein es de limpieza: hay que ordenar y elucidar qué se puede decir con sentido, antes de ponerse a decir nada sobre el mundo. Como dice Lacan sobre el Tractatus: “no hay más verdad que la que se inscribe en alguna proposición… sea lo que sea lo que proponga, puede decirse que es verdadero y se puede sostener como tal”3

Según Lacan, la estructura del Tractatus no es solo lógica (inferencias de razonamientos), sino también gramatical (organización del lenguaje en cuanto a reglas).

Wittgenstein coloca al inicio del libro los pilares de las proposiciones elementales, que son los Sachverhalten básicos en que se combinan las cosas. Estos pueden ser o no ser el caso. Los que son el caso son los Tatsachen. Y “El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas” (1.1)4. El mundo está compuesto de hechos, no de cosas. Como dice Lacan: “La estructura gramatical, eso es el mundo”5. Después Wittgenstein introduce la noción de Bild, según la cual “nos hacemos figuras de los hechos” (2.1)6. La figura es un intermediario a la base de la relación isomórfica que hay entre el lenguaje, el pensamiento y el mundo. Al final del proceso de exposición sale una proposición compuesta, formada por todas las proposiciones elementales, y ella comprende la totalidad de los hechos que constituyen el mundo.

Es importante señalar que Wittgenstein no pone casi ejemplos, porque lo que pretende es darnos el procedimiento que nos permite decidir qué podemos decir con sentido y qué no. No quiere hablar de cómo es el mundo, sino más bien exponer que el mundo es dentro de los límites del sentido. A continuación pondremos sin embargo algunos ejemplos para clarificar los términos en alemán y las distintas traducciones que se han realizado de éstos:

 

Sachverhalt: hecho atómico, estado de cosas o hecho simple.

Ejemplo de lo que no es un hecho simple: “El presidente de los Estados Unidos es múltiplo de 7”

No es un hecho simple porque es algo absurdo y no forma parte del espacio lógico.

 

Tatsache: hecho. Un hecho simple que es el caso o que se da.

Ejemplo: “El presidente de los Estados Unidos es un hombre”

 

Cuando un hecho simple es posible, pero no es el caso o no se da, entonces no hay hecho.

Ejemplo: “El presidente de los Estados Unidos es una mujer”

Es posible, forma parte del espacio lógico, pero no es el caso. No es un hecho, aunque es un hecho simple.

 

Welt: la totalidad de los hechos simples que son el caso; o la totalidad de los hechos.

Bild: figura o retrato que garantiza que pensamiento, lenguaje y mundo comparten la estructura7.

 

¿Qué ocurre al final del Tractatus? Aquí Wittgenstein se encuentra con una paradoja: ha cuidado tanto la expresión y esclarecido tan bien las reglas, se ha limitado tanto para no decir ningún sinsentido y absurdo… que al final solo puede decir algo tautológico. O sea, una afirmación obvia y estúpida: “Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce al final como absurdas” (6.54)8. Es decir, al final Wittgenstein sostiene que a pesar de que todas las proposiciones del libro son verdaderas, son también sinsentidos. ¿Pero cómo es posible que lo absurdo transmita algo verdadero? El conjunto es absurdo porque básicamente lo que acaba diciendo es, como resume Lacan: “sea lo que sea lo que enuncies, será o verdadero o falso”9. Este enunciado que acabamos de escribir entre comillas es algo verdadero, pero anula el sentido, que precisamente es lo que Wittgenstein estaba buscando al principio del Tractatus.  

Wittgenstein tuvo muchos problemas para encontrar un editor para el libro. Su transparencia y claridad no lograron que los mismísimos Frege y Russell lo comprendieran10. Estaba desesperado y contempló quitarse la vida varias veces11.

 

2

Siguiendo a Lacan, la verdad que Wittgenstein está buscando tiene como condición lo que está expresado en la proposición 4.212. Aquí se halla el núcleo de esa navaja de Ockam afilada hasta dar con la expresión más simple y verdadera: “La proposición más simple, la proposición elemental, afirma la existencia de un hecho atómico”13.

El mundo del Tractatus, como decíamos, es el mundo de los hechos, no de las cosas. Éstas son inaccesibles. La estructura del lenguaje no es determinable al margen del mundo; es en sí misma la estructura del mundo. Pero para garantizar el darse efectivo no podemos apelar a las cosas, porque ellas siempre forman parte de los hechos simples.

Lo que Lacan dice contra Wittgenstein es que incluso en la proposición más elemental, como podría ser “es de día”, hacerla verdadera depende de la enunciación, y ésta no es nunca un hecho. Podría añadirle “es verdad”, pero – esto sí que lo dice Wittgenstein – esto es superfluo. Ahora bien, puede ser que yo diga “es de día” siendo esto verdad, pero al mismo tiempo que sea una falacia porque persigo que la persona que me escucha crea que está adivinando mis intenciones. Se puede fingir decir la verdad. Lo verdadero, dice Lacan, “no es interno a la proposición, en ella sólo se anuncia el hecho”14.

Wittgenstein aísla lo fáctico de “es de día”. Por un lado, eso le permite hacer algo que también hace Lacan, a saber, reconocer que no hay metalenguaje. O como dice Wittgenstein, “la lógica tiene que hacerse cargo de sí misma”15. No hay teoría del lenguaje, sino elucidaciones concernientes a él.

Pero, por otro lado, cuando Wittgenstein aísla lo fáctico de la proposición elemental presupone que eso conlleva una descripción fáctica verdadera. Lacan llama tal acto una tontería16. Ésta consiste en pensar que la verdad es un hecho, y que siempre por hablar hay pretensión de descripción verdadera. Lacan critica el núcleo de Wittgenstein: que la verdad pueda aislarse como atributo de una proposición del saber.

Lacan cuestiona también la forma en que Wittgenstein, en línea con los presupuestos básicos de la lógica proposicional, hace suyo un aspecto de la implicación según la cual hay que rechazar que de lo verdadero se siga lo falso. Pues cuando se rechaza esto, se entiende que lo verdadero siempre se remonta a un primer verdadero. Esta idea, dice Lacan, está totalmente desmentida por la vida misma17.

La salida del impasse se produjo, siete años después de haber acabado el Tractatus, y habiendo guardado durante este tiempo silencio filosófico. La pudo hacer precisamente en relación al núcleo central señalado por Lacan. Su idea de las proposiciones elementales – dijo Wittgenstein a unos amigos – era errónea, y también la concomitante visión de la implicación lógica18.

Pero lo que es constante en el primer y segundo Wittgenstein es la idea de que la filosofía consiste no en elaborar una teoría, sino en hacer y clarificar las cosas. Este pensamiento le daba paz: “Mi padre fue un hombre de negocios, y yo soy un hombre de negocios: Quiero que mi filosofía sea como un negocio, hacer cosas, arreglar las cosas”19.

Notes

1. Lacan, J. (1969-1970/2002). El Seminario, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, p. 65.

2. Wittgenstein, L. (1957/1973). Tractatus lógico-philosophicus. Madrid: Alianza Editorial, p. 33.

3. Lacan, J. El seminario, libro 17Op. cit. p. 62.

4. Wittgenstein, L. (1957/1973). TractatusOp. cit. p. 35.

5. Lacan, J. El seminario, libro 17Op. cit. p. 62.

6. Wittgenstein, L. (1957/1973). TractatusOp. cit. p. 43.

7. La traducción de Sachverhalt por “hecho atómico” es de Enrique Tierno Galván, Op. cit. Una traducción posterior (2003/2017) en Alianza Editorial realizada por Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera opta por “estado de cosas”. Un intérprete todavía posterior prefiere “hecho simple”: Tomasini Bassols, A. (2011/2017). Explicando el Tractatus. Una introducción a la primera filosofía de Wittgenstein. México: Herder. Por su parte, Bild es traducido como “figura” (Tierno Galván, Muñoz y Reguera) o como “retrato” (Tomasini Bassols).

8. Wittgenstein, L. (1957/1973). TractatusOp. cit. p. 203.

9. Lacan, J. El seminario, libro 17Op. cit. p. 63.

10. Monk, R. (1991). Ludwig Wittgenstein. The Duty of Genius. Harmondsworth: Penguin Books, pp. 163-166.

11. Ibid., p. 169-191.

12. Lacan, J. El seminario, libro 17. Op. cit. p. 63.

13. Wittgenstein, L. (1957/1973). TractatusOp. cit. p. 97. En la traducción de Muñoz y Reguera: “La proposición más sencilla, la proposición elemental, afirma el darse efectivo de un estado de cosas”, p. 89.

14. Lacan, J. El seminario, libro 17. Op. cit. p. 64.

15. Wittgenstein, L. (1986). Diario Filosófico (1914-1916). Entrada del 22.8.14. Barcelona: Planeta-Agostini, p. 11.

16. Lacan, J. El seminario, libro 17Op. cit. p. 64.

17. Ibid. p. 65.

18. Monk, R. (1991). Ludwig WittgensteinOp. cit. p. 284: “En sus conversaciones con Schlick y Waismann durante las vacaciones de Navidad [de 1929], Wittgenstein apuntó algunos de los modos en que su punto de vista había cambiado desde que escribió el Tractatus. Les explicó su convicción de que la explicación del Tractatus de la proposición elemental era errónea, y tuvo que ser abandonada – y, con ella, también su noción previa de la inferencia lógica”.

19. Ibid. p. 297.

Sonia Arribas

La noción de verdad en el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein

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