Sobre la introducción del caso Juanito (1909)

Apuntes para una lectura del caso Hans de Freud, trabajado en el seminario práctico de la Sección Clínica, noviembre de 2002

  • Publicado en NODVS VI, maig de 2003

Paraules clau

condiciones para la construcción de la fobia, teorías sexuales infantiles, construcción edípica, el niño en la práctica analítica

El caso Hans es uno de los cinco historiales clínicos de Freud. Podemos considerar el caso Hans como el primer paso en la dirección de incluir al niño en la práctica analítica, aunque por la vía de mediación de un adulto, el padre del niño. Un segundo tiempo de esta posibilidad está determinado por el trabajo de Klein y A. Freud, y un tercero por la obra de Winnicot y la de Lacan que da al niño entidad de sujeto en la clínica.

Freud en el momento del trabajo con Hans, ha explorado las formaciones del inconsciente en sus obras sobre el sueño, la psicopatología de la vida cotidiana y el chiste, se han publicado los Tres Ensayos, y por otra parte el trabajo con las histéricas da lugar a descubrir la sexualidad infantil en las fantasías de los adultos.

Podemos decir que la hipótesis fuerte de Tres Ensayos es que la neurosis es el negativo de la perversión, y que esta fórmula conecta con la sexualidad infantil, definible como perverso polimorfa. Freud en esta introducción al caso Juanito aporta elementos que van corroborando esta hipótesis.

Señalo tres ejes a trabajar desde la lectura de esta introducción, y un resumen cronológico de las observaciones y construcciones de Juanito referidas a Freud por su padre, en las que podemos ir viendo las condiciones previas a la construcción de la fobia.

LOS TRES EJES:

1/ La posición subjetiva del niño en relación al deseo:

La dimensión perverso-polimorfa de la sexualidad infantil.
La curiosidad sexual y la construcción de teorías sexuales infantiles.
La construcción Edípica: la premisa universal del falo y el complejo de castración.

2/ El niño como efecto del discurso parental.

La posición seductora de la madre de Juanito, su elaboración de la falta fálica y el lugar que la ciencia tiene para ella.
La posición difusa del padre respecto a su deseo.

3/ La dimensión imaginaria de la transferencia del padre de Juanito con Freud.

RESUMEN CRONOLÓGICO:

Juanito, de los tres a los tres años y medio.

1/ Muestra un interés muy activo por el “hace- pipí”, recogiendo información de la realidad para construir su teoría sexual infantil: pregunta a su madre y a su padre para saber si ellos también tienen ese elemento, y observa a los animales “Por este mismo tiempo entró una vez en un establo en ocasión en que estaban ordeñando a una vaca, y observó: Mira, mamá. De la cosita de la vaca sale leche”.
O en los leones del zoo.

2/ La madre miente al niño cuando le dice que ella también tiene una cosita, lo que indica sobre la elaboración de esta mujer sobre la cuestión de la falta fálica: Manifestaba por entonces, con diversas ocurrencias y preguntas, vivo interés por una cierta parte de su cuerpo a la que llamaba «la cosita de hacer pipí». Así, una vez dirigió a su madre la pregunta siguiente: ”.
Juanito: -Oye, mamá, ¿tienes tú también una cosita de hacer pipí?
Mamá: -Naturalmente. ¿Por qué me lo preguntas?
Juanito: -No sé.

Freud califica al niño de investigador cuando se refiere a la curiosidad sexual del niño, a sus construcciones teóricas: La indudable curiosidad sexual de Juanito hace de él un pequeño investigador permitiéndole descubrimientos conceptuales exactos.

De los tres años y medio a los cuatro años:

1/ Aparece la masturbación y la amenaza de castración: teniendo tres años y medio le sorprendió su madre con la mano en el pene, le amenazó: «Si haces eso llamaré al doctor A… para que te corte la cosita, y entonces, ¿con qué vas a hacer pipí?»
Juanito: -Con el «popó».

2/ Nace Hanna, la hermana de Hans; Juanito se muestra luego muy celoso de la nueva hermanita y cuando alguien la alaba en su presencia, objeta en el acto con acento de burla: «Pero no tiene dientes». Cuando la vio por primera vez, le sorprendió mucho que no pudiese hablar y se figuró que era porque no tenía dientes. Durante los primeros días pasó, naturalmente, muy a segundo término. De pronto, cayó enfermo de anginas. En la fiebre se le oía decir: «No quiero ninguna hermanita».

El nacimiento de una hermana presentifica la falta en la madre, ella muestra algo de su deseo apuntando a un lugar que no es Hans. Después del parto, ante la palangana con agua sanguinolenta dice: de mi cosita no sale sangre; parece que el niño sabe más de lo que a simple vista parece. Juanito hace un reclamo – el catarro de garganta-, pero parece mostrarse más irónico que traumatizado por la llegada de Hanna.

2/ Observa los genitales de la hermanita y expresa la fantasía del crecimiento del hace- pipí.

3/ Primer sueño: Juanito quiere estar con la niña de trece años, totalmente solo con ella, reconociendo así la existencia de terceros: Juanito nos ofrece su primer relato de un sueño. «Hoy, mientras dormía, he creído que estaba en Gmunden con Maruja». «Maruja es una hija del dueño de nuestra residencia veraniega en Gmunden. Una niña de trece años que jugó con él varias veces.». Poco después, cuando su padre relata a su madre el sueño en presencia suya, observa Juanito, rectificándole: «No con Maruja, sino solo, completamente solo, con Maruja».

El objeto privilegiado deja de se exclusivamente la madre, aunque al referirse a las niñas de Gmunden, las hijas del casero, como “hijas” señala la presencia de una identificación materna. Esta identificación se dispara con el nacimiento de la hermanita, y los juegos con “sus hijas” son respuesta a las preguntas sobre el origen de los niños; podemos pensar el juego respuesta que apunta a un momento de constitución que determinará la posición subjetiva del niño, el armazón de la fantasmática ics. Hans no tiene muchos amigos, es un niño muy retenido por la madre (consideración a tener en cuenta en la configuración del deseante del fóbico).

4/ Un dibujo interesante: el padre le dibuja una jirafa y él automáticamente le agrega la cosita separada del cuerpo; como el añadido no le parece suficiente, dibuja la cosita de nuevo. Observa también el dibujo de un monito y comenta que el rabo es la cosita del mono.

5/ Continúa investigando sobre los genitales de las niñas y las muñecas, y hace consideraciones sobre la insuficiencia de su tamaño.

6/ Juego de ir al baño en la leñera: Juanito inventa un juego en el que la leñera se convierte en su baño para hacer pipí.

7/ Pregunta a los padres sobre si tienen o no tienen: “La curiosidad de Juanito recae especialmente sobre sus padres Juanito (a los tres años y nueve meses). -Papá, ¿tienes tú también una cosita?
Padre: -¡Naturalmente!
Juanito: -Pues no te la he visto nunca al desnudarte.
Otra vez contempla interesado cómo se desnuda su madre al acostarse. La madre le pregunta:
-¿Qué me miras?
Juanito: -Para ver si también tú tienes una cosita de hacer pipí.
-¡Naturalmente! ¿No lo sabías?
Juanito: -No. Pensaba que como eres tan mayor tendrías una cosita como un caballo.
Retendremos esta idea de Juanito, que adquiere luego extrema importancia”.

8/ También en ese momento se pregunta por esa posesión en los objetos inanimados como las locomotoras: Un día, a los tres años y nueve meses, ve desaguar la caldera de una locomotora y dice: «Mira, la locomotora está haciendo pipí. ¿Dónde tiene la cosita?». Y después de una pausa, añade pensativo: «Un perro y un caballo tienen una cosita; una mesa y un sillón, no». Ha descubierto, pues, una característica esencial para la distinción entre lo animado y lo inanimado.

El ansia de saber y la curiosidad sexual parecen ser inseparables. La amplia curiosidad sexual de Juanito muestra como la premisa universal del falo se manifiesta en todo objeto, sea humano, animal o inanimado.

Los cuatro años:

1/ Se siente fascinado por niñas mayores, las niñas de diez años que conoce en la pista de patinaje.

2/ Primer rasgo de homosexualidad expresado en la erotización que se produce en el juego con un niño: un niño de cinco años, primo de Juanito, viene a visitarlo. Juanito (cuatro años) le abraza cariñosamente una y otra vez y le dice una de ellas: «¡Cuánto te quiero!». Es éste el primer rasgo de homosexualidad que hallamos en Juanito. No será el último. Nuestro pequeño sujeto parece ser realmente un dechado de todas las maldades.

Predisposición perversa, o sea, amor por niños de ambos sexos en un niño intensamente libidinoso; Hans es un niño ávido de contactar con otros niños, pero al tiempo hay referencias seductoras de su parte hacia la madre, como veremos en el diálogo que mantiene con esta sobre su deseo de dormir con una adolescente.

Cuatro años y medio:

1/ Segunda visita a Gmunden: Hans está encantado con sus compañeros de juego, los hijos del casero; los toca y los besa sin distinción de sexos.

2/ Hans expresa el deseo de dormir con Maruja, la niña del sueño en la primera visita a Gmunden: «No puede ser», le contestaron. «Entonces que duerma con papá o con mamá». «Tampoco es posible. Maruja tiene que dormir en casa de sus papás», volvieron a objetarle. Y a continuación se desarrolló el diálogo siguiente entre Juanito y su madre:
Juanito: «Entonces me voy abajo a dormir con Maruja.»
La madre: «¿De verdad quieres dejar a mamá para dormir abajo?»
Juanito: «Mañana temprano volveré para tomar café y estar contigo.»
La madre: «Bueno. Pues si de verdad quieres irte de mamá y papá coge tu ropa y vete. Adiós».

En esta escena se observa la posición exogámica de Hans y también la seducción de su madre que lo retiene a su lado.

3/ Hans le pide a su madre que le toque los genitales: “Esta mañana, como todas, la madre baña a Juanito (cuatro años y tres meses), lo seca luego y le pone polvos. Cuando le está poniendo polvos por la región genital con gran cuidado de no rozarle siquiera el pene con la mano, dice Juanito: ¿Por qué no me coges la cosita?”
La madre: «Porque sería una porquería.»
Juanito: « ¿Qué es eso? ¿Una porquería? ¿Por qué?»
La madre: «Porque no se debe hacer.»
Juanito (riendo): «Pero es muy divertido».

Podríamos pensar que la libido en relación al goce y a la angustia está del lado de la fijación a su madre, mientras que con su padre mantiene un buen vínculo especular; no existe miedo al padre, es un padre presente y cariñoso, pero ausente desde su deseo, un padre no eficaz en el sentido de la instauración de la ley.

4/ El segundo sueño: “Es su primer sueño incomprensible por la acción de la deformación onírica. Pero el ingenio de su padre supo interpretarlo. El sueño de Juanito (cuatro años y tres meses): Hoy me dice Juanito al levantarse: «Oye lo que he pensado esta noche: Uno dice: ¿Quién quiere venir conmigo? Luego dice otro: Yo. Después tiene que ponerle a hacer pipí».

«Subsiguientes preguntas demostraron que este sueño carece de todo carácter visual, perteneciendo al tipo auditivo puro. Juanito y sus amiguitas, las niñas de nuestro casero, Olga (siete años) y Berta (cinco años) han aprendido estos días a jugar a las prendas. (A.: ¿De quién es esta prenda que tengo en la mano? B.: Mía. Y luego se determina entre los demás lo que B. ha de hacer para rescatarla). El sueño incita este juego de prendas, sólo que Juanito desea que aquél a quien la prenda pertenece no sea condenado como habitualmente a dar o recibir un beso o una bofetada, sino a hacer pipí, o más exactamente, a que alguien le ponga a hacer pipí.»

«Hago que me relate otra vez el sueño. Lo cuenta con las mismas palabras, sustituyendo tan sólo la frase: «Luego dice otro…», por: «Luego dice ella…» Esta «ella» es claramente una de sus compañeras de juego, Olga o Berta. Así, pues, la traducción del sueño sería como sigue: juego a las prendas con las niñas. Pregunto: ¿Quién quiere venir conmigo? Ella (Olga o Berta) responde: Yo. Luego tiene que ponerme a hacer pipí. (Ayudarle, desabrochándolo, etcétera, cosa que le es indudablemente grata).»

«Es indudable que el acto de ponerle a hacer pipí, en el cual otra persona le desabrocha el pantalón y le saca el pene, constituye para Juanito un placer. En sus paseos es el padre quien suele prestarle tales auxilios, circunstancia que da ocasión a una fijación de inclinaciones homosexuales sobre el mismo.»
«Como ya se ha indicado, hace dos días, cuando su madre le ponía polvos en la región genital, le preguntó:
« ¿Por qué no me coges la cosita?» Ayer, cuando Juanito quiso orinar me dijo, por primera vez, que le llevase detrás de la casa para que nadie pudiera verle y añadió: «El año pasado Berta y Olga miraban mientras yo hacía pipí». A mi juicio, esto quiere decir que el año pasado le era agradable aquella contemplación por parte de las niñas y que ahora ya no lo es. El placer exhibicionista ha sucumbido ya a la represión. La represión del deseo de que Berta y Olga le contemplen mientras hace pipí (o le pongan a hacer pipí) encierra la explicación de su emergencia en el sueño, en el cual ha sabido proporcionarse un ingenioso disfraz con el juego de prendas. A partir de este día observa repetidamente que no quiere ser visto en el acto de orinar.»

Juanito no asocia a los restos diurnos; el deseo en juego es que lo toquen, que le hagan hacer pipí, como castigo en el juego de las prendas, en el que la que cobra el castigo es una niña. Hay un comentario en el que Hans revela pudor en el acto de ser mirado al orinar: su placer exhibicionista sucumbe a la represión.

“Con respecto a esto me limitaré a observar que también este sueño se conforma por completo a una de las reglas integradas en mi «Interpretación de los sueños», esto es, a la de que las frases emergentes en un sueño proceden de frases oídas o dichas por el propio sujeto en los días inmediatamente anteriores.

5/ Reconocimiento de la diferencia sexual anatómica:” Todavía otra observación anotada por el padre poco después del regreso de la familia a Viena: Juanito (cuatro años y medio) presencia de nuevo el baño de su hermanita y se echa a reír. Le preguntan: «¿De qué te ríes?»
Juanito: «De la cosita de Hanna.»
-« ¿Por qué?»
-«Porque es muy bonita.»
«La respuesta no es sincera. La cosita de su hermana le parecía realmente cómica y risible. Es la primera vez que reconoce la diferencia entre los genitales masculinos y los femeninos, en lugar de negarla.»

Montserrat Rodríguez Garzo

Sobre la introducción del caso Juanito (1909)

NODVS VI, maig de 2003

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