La fobia y la angustia en el caso Juanito. 

Ensayo presentado para la obtención del Certificado de Estudios Clínicos, de la Sección Clínica de Barcelona, Curso 2021 - 2022. Tutorizado por Alicia Calderón De La Barca.

  • Publicado en NODVS LXVII, juny de 2023

Resum

En el siguiente ensayo se trata de dar cuenta de la relación de la fobia con la angustia, tomando como ejemplo el caso Juanito desarrollado por Freud .Para ello se propone explorar algunos seminarios de Lacan donde se desempeña la fobia a lo largo de su enseñanza.

Paraules clau

Fobia, angustia , objeto a , Juanito.

Freud  en Inhibición,  Síntoma y Angustia,  señala que : ”La psique cae en el afecto de la angustia cuando se siente incapaz para tramitar, mediante la reacción correspondiente,  una tarea ( un peligro ), que se avecina desde afuera,  cae en la neurosis de angustia cuando se nota incapaz para reequilibrar la excitación sexual endógenamente generada. Se comporta entonces como si ella proyectara la excitación hacia afuera. El Afecto y la neurosis a el correspondiente, se sitúan en un estrecho vínculo reciproco, el primero es la reacción ante una excitación exógena y la segunda, ante una excitación endógena análoga”. 1

Esta posición sobre todo en cuanto a las fobias fue elaborada luego en muchos escritos de Freud, por ejemplo, en La represión (1915) y Lo inconsciente (1915) así como en la veinticinco conferencias de Introducción al psicoanálisis (1916-1917). Pero, si se seguía pensando que “en las neurosis actuales ,la angustia derivaba directamente de la libido, era difícil sostener que en ambos casos se trataba  de una misma clase de angustia “.2

Freud  habla de una distinción entre la angustia como reacción directa y automática frente a un trauma y la angustia como señal de peligro que anuncia la inminencia de ese trauma.  

El factor determinante de la angustia automática es una situación traumática y esta es, esencialmente una vivencia del desvalimiento del yo frente a una acumulación de excitación, sea de origen externo o interno. Que aquel no puede tramitar la angustia señal, es la respuesta del yo a la amenaza de una situación traumática, amenaza que constituye una situación de peligro. Aunque los peligros internos cambian en las distintas etapas de la vida, tienen como carácter común el implicar la separación o pérdida de un objeto amado, o la pérdida de su amor. Esta separación o pérdida puede, por diversas vías, conducir a una acumulación de deseos insatisfechos,  y,  por ende,  a una situación de desvalimiento. La situación traumática en sí es,  descendiente directa del estado de tensión acumulada y no descargada del que hablaba Freud en sus primeros escritos sobre la angustia.

Freud en la represión,  señala “que en la histeria de angustia, en un caso bien analizado, de una fobia a los animales. La moción pulsional sometida a la represión es una actitud libidinosa hacia el padre, apareada con la angustia frente a él. Después de la represión, esta moción ha desaparecido de la conciencia y el padre no se presenta en ella como objeto de la libido. Como sustituto se encuentra en posición análoga: un animal más o menos apto para ser objeto de angustia. La formación sustitutiva de la parte constituida por la representación (en el representante de pulsión),  se ha establecido por la vía del desplazamiento a lo largo de una trabazón regida por cierto determinismo. La parte cuantitativa no ha desaparecido, sino que se ha traspuesto en angustia. Freud hace una autocrítica, señalando que las categorías empleadas no bastan para satisfacer los requisitos de una explicación, ni siquiera del caso más simple de psiconeurosis, todavía tienen que entrar en cuenta otros puntos de vista." 3

Una represión como la del caso de la fobia a los animales puede definirse como  fracasada. La represión consistió solamente en eliminar y sustituir la representación, pero el ahorro de displacer no se consiguió en modo alguno. Por eso el trabajo de la neurosis no descansa, sino que continua en un segundo tiempo para alcanzar su meta más inmediata. Así llega a la formación de un intento de huida, la fobia en sentido estricto, una cantidad de evitaciones destinadas a excluir el desprendimiento de angustia.

Freud en, Proyecto de Psicología  (1895) enumera entre las necesidades principales que originan estímulos endógenos prontos a la descarga, el hambre, la respiración y la sexualidad y, en un pasaje posterior indica que esa descarga “exige una alteración en el mundo exterior “4, alteración que el organismo humano es al comienzo incapaz de llevar a cabo. Para lograrlo se precisa un auxilio ajeno, que el niño convoca con sus gritos. Y aquí Freud menciona el inicial desvalimiento del ser humano.

En la parte tres del proyecto de psicología hay una referencia similar a la necesidad que tiene el niño de llamar la atención “el individuo auxiliador" (por lo común, el objeto-deseo mismo) sobre su estado anhelante y menesteroso.

Freud comenta en,  Tres ensayos (1905) que había formulado claramente en una nota a pie de página que “el miedo del niño a la oscuridad obedece a que echa de menos a una persona querida”6.Pero esto nos lleva al problema de los diversos peligros específicos capaces de precipitar una situación traumática en distintas épocas de la vida. Sucintamente, son ellos: el nacimiento, la perdida de la madre como objeto, la pérdida del pene, la pérdida del amor del objeto, la pérdida del amor del superyó.

Más adelante Freud nos dice que la amenaza de la castración, con sus devastadores efectos, es sin duda el más conocido de todos estos peligros,  pero vale la pena recordar que en una nota al pie agregada en 1923  al historial clínico del pequeño Hans (1909), Freud desaprueba que se aplique el rotulo de complejo de castración a las otras clases de separación que el niño debe sufrir inevitablemente. Tal vez deba verse en ese pasaje una primera alusión al concepto de la angustia causada por la separación, que aquí cobra prominencia, el hincapié en el peligro de perder el amor del objeto amado es relacionado expresamente en esta obra.7

En el Proyecto de psicología de 1895, “La angustia –señal se describe como el mecanismo mediante el cual el yo restringe,  el desarrollo de vivencias penosas"8.Por ese medio se habría limitado cuantitativamente el desprendimiento de displacer,  su comienzo en efecto,  seria para el yo la señal de emprender una defensa normal.

Freud también señala en Lo Inconsciente (1915) que: esta misma idea es aplicada ya a la angustia, refiriéndose a la aparición en las fobias de representaciones sustitutivas y al entorno a ellas asociado, que recibe una intensa investidura. Freud escribe: “Una excitación en cualquier lugar e este parapeto dará a consecuencia del enlace con la representación sustitutiva, el envió para un pequeño desarrollo de angustia que ahora es aprovechado como señal a fin de inhibir el ulterior avance de este último"9

De igual manera, en la Conferencia 25 (1916-1917) dice en uno o dos lugares que el estadio de apronte angustiado brinda una señal para impedir el estadillo de una grave angustia. El concepto se introduce primero como señal de displacer y solo luego como señal de angustia. Freud señala al final de esta misma conferencia que, “La angustia realista tiene que considerarse como exteriorización de la pulsión de la auto conservación del yo”.10

 

La fobia en el seminario IV

Lacan en el Seminario IV recalca algunas observaciones que Freud ya hizo: la ausencia de la relación directa entre el objeto y el miedo, también menciona que se señaló que existe un miedo primitivo y el miedo que no lo es, el objeto encierra al sujeto en una muralla, donde se protege de los miedos y, esta esencialmente vinculado con el resultado de una señal de alarma.

Lacan crítica respecto al trabajo de Glover, la teoría de la noción de objeto que promueve desde su pensamiento hasta su técnica, también señala que la angustia en cuestión es la angustia de castración. Critica el deseo de reconstrucción en el sentido genético transformando en deducciones de las construcciones fóbicas objétales primitivas, así como la construcción misma del objeto paterno. También señala el informe de Mallet sobre la fobia, que va en el sentido anterior a lo que Lacan elabora cierta relación con la angustia, así como establecer la función de protección que juega el objeto de la fobia respecto de dicha angustia. Lacan en el seminario IV respecto a la angustia pregunta ¿cómo concebir la angustia?.  Algo que es permanente en toda la obra de Freud.

Lacan nos dice “no voy a resumirles en una frase todo el camino recorrido por Freud, pero les indicare que como mecanismo, la angustia siempre está ahí presente en las distintas etapas de su observación y la doctrina viene luego"11 La angustia, dice Lacan, es esa relación que se nos manifiesta, en cada ocasión cuando el sujeto se encuentra, desapegado de su existencia, cuando se ve asimismo a punto de ser capturado por algo, que según los casos llamaremos imagen del otro, tentación, etc. En resumen la angustia es correlativa del momento de suspensión del sujeto,  en un tiempo en el que ya no sabe dónde está,  hacia un tiempo en el que va a ser algo,  se convertirá en el que ya no podrá reconocerse. Esto es la angustia.  Lacan dice ”no ven como se introduce aquí,  cuando aparece en Juanito,  bajo la forma de una pulsión en el sentido más elemental del término,  algo que se menea,  el pene real y el niño empieza a ver como una trampa lo que durante tanto tiempo para él había sido el paraíso,  la felicidad, es decir,  aquel juego en el que se es lo que no se es,  se es para la madre todo lo que la madre quiere."12 Todo esto depende de lo que el niño es realmente para la madre, “el niño se encuentra en el paraíso del señuelo. ¿Resulta satisfactorio para él? No hay ninguna razón para que no pueda seguir con este juego por mucho tiempo de forma satisfactoria. El niño trata de deslizarse, de integrarse en lo que es para el amor de la madre y con algo de fortuna, incluso muy poca,  lo consigue,  ya que basta con un índice,  por débil que sea,  para sancionar esta relación tan delicada. Pero en cuanto interviene su pulsión,  su pene real,  se evidencia ese despliegue del que hablaba hace un momento. El niño cae en su propia trampa,  engañado por su propio juego,  víctima de todas las discordancias,  confrontado con la inmensa hiancia que hay entre cumplir con una imagen y tener algo real que ofrecer,  cash,  por así decirlo. Lo que nunca deja de producirse,  no es simplemente que el niño fracasa en sus tentativas de seducción por tal o cual razón,  o que,  por ejemplo,  sea rechazado por su madre. Lo que entonces juega el papel decisivo, es que es que él puede ofrecerse como algo miserable. El niño se encuentra entonces frente a esa brecha, queda prisionero, se convierte en el blanco, en elemento pasivizado de un juego que le deja a merced de las significaciones del Otro. He aquí un dilema”.13 En el capítulo del seminario IV El significante en lo real, Lacan menciona que “Freud destaca de entrada una angustia, pero ¿angustia de qué?, tenemos algún indicio en un sueño del que Juanito se despierta sollozando porque su madre iba a marcharse. En otro momento, le dice a su padre: Si tú te fueras. En ambos casos se trata de una separación. Sus angustias se manifiestan cuando está separado de su madre y en compañía de alguna otra persona.Como Freud subraya, estas angustias aparecen al principio y el sentimiento de angustia se distingue de la fobia. Pero ¿qué es una fobia ?No es tan fácil entenderlo”.14 Lacan advierte que la diferencia entre la angustia y la fobia es aquí muy sensible : “no sé si la fobia es tan representativa,  porque es muy difícil saber de qué tiene miedo el niño. Juanito lo articula de mil maneras,  pero siempre queda un residuo muy singular".15 Más adelante  dice, ” si han leído ustedes la observación,  sabrán que ese caballo,  marrón,  blanco,  negro o verde- los colores no carecen de interés -, plantea un enigma que permanece sin resolver hasta el final de la observación,  esa especie de mancha negra que tiene delante de la cabeza  y que hace del mismo  un animal de los tiempos pre-históricos. Y el padre le pregunta al niño, eso que tiene en la boca,  ¿es la herradura ?-¡Que va !, dice el niño -¿es el arnés ?-No-y ese caballo de allí ¿Tiene la mancha ?-No,  no,  dice el niño. Y luego un buen día, ya cansado, dice -Si, ese de ahí lo tiene, ya, vale. Desde luego, está claro que nadie sabe que es esa mancha negra delante de la boca del caballo. Por lo tanto, no es tan simple, una fobia, porque incluye elementos casi irreductibles, muy poco representativos. Si algo produce la impresión de ese elemento negativo alucinatorio del cual se ha hablado recientemente, en uno de esos accesos teóricos que se dan regularmente en el análisis, es sin duda este elemento borroso, al fin y al cabo lo más claro en el fenómeno de esa cabeza de caballo, tan misteriosa, que recuerda, algo al caballo del cuadro de Tiziano, encima de Venus y Vulcano. Si de algo no cabe duda es de la diferencia radical entre los dos sentimientos, el sentimiento de miedo y el sentimiento de angustia, el cual aparece cuando el niño se siente de pronto como algo que podría quedar completamente fuera de juego. Por supuesto, la hermanita prepara en alto grado este interrogante, pero  la crisis se abre sobre un fondo más profundo, el suelo se abre bajo los pies de Juanito. El niño piensa entonces que podría no cumplir ya de ninguna forma su función, no ser ya nada, sino eso que tiene el aspecto de ser algo, pero al mismo tiempo no es nada, y se llama una metonimia. La metonimia es un procedimiento de la novela realista. Apuntan precisamente a lo que en apariencia seria todo lo contrario, es decir, todo lo que falta. Nuestro Juanito se ve, pues, de golpe caído, o al menos ve que puede caer, de su función de metonimia. Por decirlo de una forma más vivida que teórica, se imagina como una nulidad. ¿Qué ocurre a partir del momento en que la fobia interviene en su existencia? Lo cierto es que ante Los caballos de angustia , Angstpferde, y a pesar del matiz que aporta esta palabra, no experimenta angustia, sino miedo. El niño teme que ocurra algo real, dos cosas, nos dice que los cabellos muerdan, que los caballos se caigan. Los caballos surgen de la angustia, pero lo que traen es el miedo. El miedo se refiere siempre a algo articulable, nombrable, real. Esos caballos pueden morder, pueden caer, tienen muchas más propiedades todavía. También es posible que lleven la marca de la angustia. Lo borroso, la mancha negra, tal vez tenga cierta relación con ella, como si los caballos recubrieran algo que aparece por debajo y cuya luz se ve por detrás, a saber, ese negrura que empieza a florar. Pero lo que vive Juanito, lo que hay en él, es el miedo. ¿Miedo a que ?No miedo al caballo, sino a los caballos, de forma que a partir de la fobia el mundo se le aparece puntuado por toda una serie de puntos peligrosos, que lo reestructuran. La fobia introduce en el niño una estructura, sitúa precisamente en primer plano la función de un interior y un exterior. Hasta ese momento, el niño estaba, en suma,  en el interior de su madre,  acaba de ser rechazado o se lo imagina,  esta angustiado y entonces,  con ayuda de la fobia,  instaura un nuevo orden del interior y del exterior,  una serie de umbrales que se ponen a estructurar el mundo." 16

 

La angustia y la fobia en el Seminario X

En el Seminario X, Lacan nos dice que “la Angustia está enmarcada."17 Señala respecto a las jornadas donde explica la metáfora del fantasma: “la de un cuadro que viene a situarse en el marco de una ventana,( nos dice)… que cualquiera que sea el encanto de lo que está pintado en la tela, se trata de no ver lo que se ve por la ventana."18 Continua : “Lo único que quiero destacar hoy, es que lo horrible, lo oscuro, lo inquietante, todo aquello con lo que traducimos, como podemos, en francés, el magistral unheimlich del alemán, se presenta a través de ventanillas."19 Es enmarcado como se sitúa el campo de la angustia. Aquí nos encontramos con aquello,a saber, la relación de la escena con el mundo. Encontraremos este término en el momento de entrada en el fenómeno de lo unheimlich. Lacan también señala: “Todo el tiempo que le dediquemos a los matices de este encuadramiento de la angustia es poco. ¿Me dirán ustedes que la fuerzo en el sentido de reducirla a la espera, a la preparación, a un estado de alerta, a una repuesta que es ya de defensa frente a lo que va a suceder? Esto, sí, es la Erwartung, la constitución de lo hostil en cuanto tal, el primer recurso más allá de la Hilflosigkeit. Si bien la espera puede, en efecto, servir entre otros medios, para enmarcar la angustia, no es indispensable. No hay ninguna necesidad de la espera, el marco siempre está ahí. Pero la angustia es otra cosa. Hay angustia, cuando surge en este marco lo que ya estaba ahí, mucho más cerca, en la casa, Heim . Es el huésped, me dirán ustedes. En cierto sentido, sí, este huésped desconocido que aparece de forma inopinada tiene que ver, enteramente, con lo que se encuentra en lo unheimlich , pero designarse así es insuficiente. Puesto que, como muy bien lo indica el término, por una vez, el término en francés [ hOte] -, este huésped, en su sentido corriente, es ya alguien bien trabajado por la espera. Este huésped es ya lo que ha virado a lo hostil, que es por donde he empezado este discurso sobre la espera. Este huésped, en el sentido corriente, no es lo heimlich, no es el habitante de la casa, es lo hostil domesticado, apaciguado, admitido. Lo que es Heim, lo que es Geheimnis, nunca pasa por los rodeos, las redes, los tamices del reconocimiento. Ha permanecido unheimlich, menos inhabituable que inhabitante, menos inhabitual que inhabitado. Es el surgimiento de lo Heimlich en el marco lo que constituye el fenómeno de la angustia, y por eso es falso decir que la angustia carece de objeto. La angustia tiene otra clase de objeto distinto del objeto cuya aprehensión está preparada y estructurada por la rejilla del corte, del surco, del rasgo unario, del es eso que opera siempre cerrando el labio, o los labios, del corte de los significantes, que se convierten entonces en cartas cerradas, remitidas en sobre cerrado a otras huellas. Los significantes hacen del mundo una red de huellas, en la que el paso de un ciclo al otro es pues posible. El significante engendra un mundo, el mundo del sujeto que habla, cuya característica esencial es que en él es posible engañar. La angustia es este corte,  este corte neto sin el cual la presencia del significante, su funcionamiento, su surco en lo real, es impensable -, es este corte que se abre y deja aparecer lo que ahora entenderán ustedes mejor, lo inesperado, la visita, la noticia, lo que expresa tan bien el término presentimiento, que no debe entenderse simplemente como el presentimiento de algo, sino también como el pre-sentimiento, lo que está antes del nacimiento de un sentimiento. A partir de la angustia se puede tomar cualquier orientación. Lo que esperábamos, a fin de cuentas - y ésta es la verdadera sustancia de la angustia-, es ese lo que no engaña, lo fuera de duda.

La angustia no es la duda, la angustia es la causa de la duda nos dice Lacan. Por un lado, está aquel objeto del que he aprendido que cubre mi angustia, el objeto de mi fobia, por otro lado, está aquel objeto del que en verdad no puedo justificar por qué es ése el que deseo."20  El miedo es un término para distinguir de angustia, hay que convivir con este objeto íntimo y a la vez extraño. Lacan nos dice: “Que la angustia no tiene objeto es algo generalmente admitido. Esto, que se extrae, no del discurso de Freud, sino de una parte de sus discursos, es propiamente lo que yo rectifico con mi discurso."21  También recalca no es sin objeto, la fórmula de la que debe suspenderse la relación de la angustia con un objeto. Este objeto no es, estrictamente hablando, el objeto de la angustia. Ya utilizó esto no sin cuando nos presentó la fórmula relativa a la relación del sujeto con el falo: él no deja de tenerlo. Esta relación de no ser sin tener no significa que se sepa de qué objeto se trata. Cuando Lacan dice: “Vive no sin recursos, actúa no sin astucia, ello significa que, al menos para mí, sus recursos son oscuros, su astucia no es común. Por otra parte, incluso en el plano lingüístico, el término sin, sine en latín, es profundamente correlativo de la aposición de haud. Se dice non haud sine, no sin. Es cierto tipo de vínculo condicional que vincula el ser con el tener en una especie de alternancia. No es ahí sin tenerlo, pero en otra parte - ahí donde está, eso no se ve."22  Lacan señala el ejemplo del falo, es preciso que no se vea que es el falo lo que está en juego. Si se ve, angustia. Lacan nos dice que “la fobia constituye una llamada de socorro,  la llamada a un elemento simbólico singular. En qué consiste su singularidad, que se manifiesta siempre como extremadamente simbólica,  es decir,  extremadamente alejada de lo imaginario. En el momento en que se le pide auxilio para mantener la solidaridad esencial, amenazada por la hiancia que introduce la aparición del falo entre la madre y el niño, el elemento que interviene en la fobia tiene un carácter verdaderamente mítico “23.Lacan nos dice : “la angustia es el único sentimiento del que no podemos dudar que se encuentre en el animal. Encontramos allí, bajo una forma exterior, aquel carácter que ha indicado que comporta la angustia, de ser lo que no engaña” 24. Lacan señala que el ultimo pensamiento de Freud nos indica que la angustia es señal en el yo. Si esta señal se encuentra en el yo,  debe estar en algún lugar del yo ideal. Lacan destaca la relación entre el ser y el tener. El  a,  objeto de la identificación es también a,  objeto del amor. Si a se llama a en nuestro discurso, no es tan solo por esta función de identificación algebraica de la letra sino porque es lo que ya no se tiene. Por eso este a, que en el amor ya no se tiene, se lo puede reencontrar por vía regresiva en la identificación, en forma de identificación con el ser. Por eso Freud califica exactamente con el término regresión el paso del amor a la identificación. Pero en esta regresión, a permanece como instrumento. Es con lo que sé es que se puede tener o no, por así decirlo.

En la angustia, señal de lo real: “la oposición entre el miedo y la angustia en función de la posición de cada uno respecto al objeto, y esto es significativo del error que cometen cuando se ven llevados a acentuar que el miedo, por su parte, tiene un objeto.Lo que es del orden de la angustia, no es del miedo.La angustia no es sin objeto nos dice Lacan, en cuanto el término objeto, tiene un acento distinto del que tiene en los autores que hablan del objeto del miedo “25. “Solo la noción de real, en la función opaca que es aquella de la que les hablo para oponerle la del significante, nos permite orientarnos. Podemos decir ya que este etwas ante el cual la angustia opera como señal es del orden de lo irreductible de lo real. Fue en este sentido que la angustia es la que no engaña. De lo real, pues, del modo irreductible bajo el cual dicho real se presenta en la experiencia, de eso es la angustia señal.” 26. El a es lo que permanece irreductible en la operación total de advenimiento del sujeto al lugar del Otro, y ahí es donde adquirirá su función. La relación de este a con S - el a precisamente como aquello que representa al S en su real irreductible, este a sobre S es lo que completa la operación de la división, ya que en efecto A, por así decir, no tiene común denominador entre el a y el S. En tanto que es la caída, por así decir, de la operación subjetiva, en este resto reconocemos el objeto perdido. Con esto nos enfrentamos, por una parte con el deseo, por otra parte con la angustia. Nos enfrentamos con ello en la angustia en un momento lógicamente anterior al momento en que lo hacemos en el deseo. Si por otra parte se puede decir que esto ha ido quizá mucho más lejos que toda especie de efecto esperado del conocimiento, es al mismo tiempo y en ese momento que, en la experiencia de la subjetividad, en aquella que se establece en la confidencia, en la confianza analítica, Freud nos designa esa cadena donde las cosas se articulan de una manera que está estructurada de manera homogénea con otra cadena simbólica. Y en toda la medida en que intenta, en esta cadena, abordar, nombrarse, localizarse, es ahí precisamente que no se encuentra en ella. Él no está ahí más que en los intervalos, en los cortes. Cada vez que quiere aprehenderse, no está nunca más que en un intervalo, y es precisamente por esto que el objeto imaginario del fantasma, sobre el cual va a buscar soportarse, está estructurado como lo está.

 

La mancha negra, el objeto a.

 

Miller, en Donc , nos dice “que la fobia es el miedo en lugar de la angustia,  es como componérselas con la angustia -con una angustia que es relación como vacío,  lo sin límite,  lo informe -reemplazándola por un miedo,  por el artificio del objeto al que se teme,  un objeto que ordena el mundo,  fija mojones,  limites,  indica cual es el espacio de seguridad y crea entonces una estructura en la cual eso es soportable para el sujeto “27.

También nos dice que, “la operación de la Fobia evoca la operación del Nombre del Padre28. Es una operación estructurante, la fobia consuma esta metáfora que sustituye la angustia por el miedo,  así como en la relación de objeto no hay teoría de la angustia estrictamente hablando pero en su lugar hay una teoría del miedo. El objeto fóbico reemplaza al nombre del padre, la verdad ultima del objeto fóbico -el famoso caballo -es precisamente que en su faz más profunda no es un objeto,  sino un significante susceptible de diversos significados. En la  dirección de la cura,  Lacan lo calificará de significante para todo uso y como al fin del Seminario IV hace aparecer la función significante del objeto fóbico. Miller dice “lo que les llama la atención es a quienes siguieron la enseñanza de Lacan es que acepte de entrada la proposición de que la angustia es sin objeto, como dice Freud,  mientras que la fobia sí tiene uno. Eso significa  que la cuestión del objeto a en el sentido de Lacan no puede plantearse en este seminario. No obstante, está en sus márgenes, en el hecho de que en definitiva no es seguro que todo esté completamente claro a propósito del objeto fóbico. Este es muy representativo es un caballo -Buen día caballo-, se reconocerá el objeto representativo de la fobia, pero lo que atormenta tanto a Juanito cuanto a este, es que no toda angustia parece ser absorbida y transformada en la fobia “29. En los pasajes memorables del seminario IV donde Lacan evoca y da todo su valor a la mancha negra que Juanito sigue viendo en algún lugar de la cabeza del caballo,   donde se percibe la nota del objeto a  y lo que más adelante dará pie a Lacan para reelaborar un objeto que tiene un estatuto muy diferente al objeto representativo, Lacan está allí a punto de encontrar el objeto de la angustia,  un objeto no representativo que el elaborará más adelante precisamente como el objeto irrepresentable,  como el objeto a,  residuo presente en toda la representación. Será una suerte de representación,  una generalización de la mancha de Juanito,  lo borroso,  la mancha negra,  tal vez tenga cierta relación con la angustia,  como si los caballos recubrieran algo que aparece por debajo y cuya luz se ve por detrás,  a saber,  ese negrura que empieza a flotar. Sin embargo,  Lacan agrega :”Pero lo que vive Juanito,  lo que hay en él,  es el miedo. Y entonces paso eso por alto “30.

Lacan ha dejado en último lugar ocuparse de la observación de Juanito porque dice que es "un maremagnum"31.El intenta poner un orden en ese caos que es el caso freudiano y comienza  retomando al pie de la letra las preguntas que plantea Juanito que se refieren no sólo a su propio órgano el Wiwimacher  sino a los de todos los seres vivos. La importancia de las preguntas planteadas por el niño, es lo importante del caso, su diferencia con lo que Freud plantea, que hay que separar la angustia de la fobia. Mientras Lacan plantea que una viene en auxilio de la otra ,el objeto fóbico viene a cumplir su función sobre el fondo de la angustia. Pero en el plano imaginario el niño no sale de su juego tramposo con la madre. Ese es el esquema primero de la entrada en el Edipo, la rivalidad con el padre, pero en este caso la hostilidad pasa a segundo plano y está reprimida.

Más adelante en Donc,  Miller menciona “que Lacan tiene en espera una interpretación muy sabrosa de este objeto a,  cuando la actitud de Juanito,  que juega con el significante,  le inspira desarrollos sobre el chiste en el capítulo que titula El significante y el chiste - que deja presagiar el Seminario V,  basado en el comentario de El chiste y su relación con lo inconsciente,  de Freud,  pero que nace del trabajo de Lacan sobre Juanito,  con el juego del significante y el juego con el significante que este último práctica” 32.En ese capítulo Miller indica que Lacan señala  hasta qué punto Juanito se mofa del padre luego del eco trágico de la caída del caballo ,Freud piensa en otra figura del padre , ese padre bigotudo y gafudo que ve junto a Juanito , pesado , de buena voluntad y alado su hijo tan mimado , Freud vacila están ahí preguntándose por esa famosa negrura que hay delante de los caballos , buscando que quedra decir eso , ese negro que flota delante de la boca del caballo es la hiancia real que siempre se oculta tras el velo y el espejo , destacada siempre sobre el fondo como una mancha.

“He aquí lo que más se aproxima a lo que Lacan llamará objeto a 33. Qué presidente tan bueno,  piensa Freud,  diciéndose que lo que tiene delante coincide con la intuición del carácter abisal de eso que surge del fondo y la confirma . Miller señala un esbozo de la mancha negra, presente en Lacan,  que detrás de toda imagen y de toda representación hay algo irrepresentable.   

 

La fobia como un proceso de hacer el objeto a.

En el seminario XVI Lacan dice: “Se revela entonces la verdadera función de la fobia, que es sustituir el objeto de la angustia por un significante que atemoriza, porque respecto del enigma de la angustia la relación señalada como peligrosa es tranquilizadora. Además la experiencia nos muestra que, siempre que se produzca el pasaje al campo del Otro, el significante se presenta como lo que es respecto del narcisismo, a saber, como devorador” 34. Más adelante: “no debe verse la fobia en absoluto como una entidad clínica, sino como una placa giratoria: Lo que yo quería apuntar hoy es, precisamente, que es al nivel de la fobia donde podemos ver, no enteramente, algo que sería una entidad clínica, sino de algún modo, una placa giratoria,  algo que dilucidar en sus relaciones con eso hacia lo cual vira generalmente, a saber los dos grandes ordénes de la neurosis: histeria y neurosis obsesiva “35.

Más adelante, Lacan nos habla del agujero como algo que va más allá de la dialéctica de la falta. Es un modo de pensar la relación entre S(Ⱥ) y el objeto a sin pasar por lo imaginario y articulándolo directamente con la barra misma, no ya con la dimensión del significante que habita al Otro. El sujeto al identificarse estrictamente con a ,  se vuelve un sujeto barrado. Lo que hace Juanito en su fobia, es ponerla en significantes, por supuesto, pero eso, si vemos todo el recorrido, consiste también en la elaboración de un saber en acto. Un saber que es siempre fallido, de ahí que las conversaciones de Juanito sean siempre fallidas. Pero en esa tarea de construir un saber agujereado, Juanito aloja en su Otro algo de su goce,  produciendo su objeto a. Lacan coloca al objeto a desde un punto de consistencia lógica.  Ese saber que va construyendo es, al mismo tiempo, la producción de un agujero que da forma a su Otro por dentro. Es una tarea de la que queda un producto. Y ese producto es precisamente lo que Lacan llamará el objeto a. Producto y al mismo tiempo residuo. En esa tarea, por así decir, Juanito pasa de las primeras manifestaciones de un goce Wiwimacher a un objeto a que en realidad sólo se construye en esa producción de saber, como siempre fallida. Saber que se inscribe, no ya como lo que le falta al Otro o no está en el Otro, sino que constituye su objeto a, función que determina, que da forma a su propio goce, en una relación de exclusión interna respecto del Otro. Ese Otro en realidad, él mismo lo está construyendo mediante un proceso de excavación, como una escultura interior. El sujeto se hace su Otro al mismo tiempo que produce su objeto. Lo uno y lo otro son inseparables. Tomando la fobia  nos permite ver un hacer del objeto, cuando otras veces no se ve el proceso, pues ya está hecho o está disimulado,  la fobia como  un proceso de hacer el objeto a,  el objeto a desde un punto de vista lógico. El a en el Seminario X, constituye una consistencia capaz de nombrarse como objetos naturales que provienen de un cuerpo fragmentado, del cual son restos. En el seminario XX, Lacan retoma una perspectiva que había sido planteada en el Seminario X, que es el de las piezas sueltas. El a pasa a ser una pieza suelta, fundamental, que tiene su función en el fantasma, pero al perder dicha función con la travesía, ¿qué hacemos con el a?. Se trataría de encontrar un uso para esa pieza suelta. En Aún, el a es pedazo de cuerpo, capturado en la máquina significante, tiene calidad de semblante que vela, esconde, se posa sobre un agujero que el sujeto se empecina en tapar, poniendo allí todo lo que él dispone: su objeto a, su fantasma, su lenguaje, su síntoma. La función del objeto a, es la de ser semblante, semblante de ser porque asemeja darnos el soporte del ser, que falta al sujeto y que éste demanda al Otro. Por  tanto, el objeto a está ligado al ser. El ser lo que tiene a mano es su propio cuerpo con el que se inscribe en el campo del Otro y con el que hace lazo social. Lo que causa el deseo del sujeto, tal como Lacan nos lo aclara en el Seminario X, al colocar el objeto a del lado del sujeto y no en el campo del Otro, junto a menos phi, la falta en ser y la imagen del cuerpo. Es con el cuerpo, con el objeto a, que se hace lazo al Otro.

 

Conclusiones.


Lacan señala en el Seminario IV,  en cuanto a la relación de la fobia con la angustia,  que el objeto de la fobia juega una función de protección con respecto a la angustia. Lacan en el mismo seminario señala que la angustia se manifiesta,  cuando el sujeto se encuentra desapegado de su existencia,  cuando se ve asimismo a punto de ser capturado por lo que Lacan llamaría la imagen del otro,  la tentación, es decir, el sujeto se convertiría en algo en lo que ya podrá reconocerse,  esto sería la angustia. Cuando aparece en Juanito el pene real,  bajo la forma de una pulsión en el sentido más elemental del término,  el niño empieza a entrar en un juego en el que se es lo que no se es,  se es para la madre todo lo que la madre quiere,  entonces el niño entra en una trampa confrontado con la inmensa hiancia que hay que cumplir con una imagen y tener algo real que ofrecer,  lo cual lo deja a merced de las significaciones del Otro. En el Seminario IV, Lacan señala sobre la mancha negra en la boca del caballo,  lo relaciona a la existencia. Juanito se ve pues de golpe caído,  se imagina como una nulidad. Los caballos que muerdan, los caballos que se caigan. Los caballos surgen de la angustia pero lo que traen es el miedo. El miedo se refiere siempre a algo articulable,  nombrable,  real. También llevan la marca de la angustia,  lo borroso,  la mancha negra,  tal vez nos dice Lacan tiene cierta relación con ella,  como si los caballos recubrieran algo que aparece por debajo y cuya luz se ve por detrás, a saber,  esa negrura que empieza a aflorar. Más adelante Lacan nos dice que la fobia introduce en el niño una estructura,  sitúa en primer plano la función de un interior y un exterior,  hasta ese momento,  el niño estaba,  en suma,  en el interior de su madre,  acaba de ser rechazado o se lo imagina,  está angustiado y entonces con la ayuda de la fobia,  instaura un nuevo orden del interior y del exterior, estructura su mundo.

En el Seminario X Lacan dice que la angustia está enmarcada en el fantasma. Lo más familiar, es a la vez lo más éxtimo y es lo que angustia, lo siniestro. Lacan señala que el objeto de la fobia recubre la angustia, asimismo hace una breve referencia al objeto fetiche, los zapatos de la pastora. En el capítulo VII del seminario X  titulado No sin tenerlo, nos dice se creía que la angustia es sin objeto, sin embargo, existe una relación de la angustia con el objeto. Lacan nos dice que la fobia constituye una llamada de socorro a nivel simbólico. Lacan nos aclaró que la angustia es el único sentimiento del que no podemos dudar, que se encuentre en el animal, encontramos allí, bajo una forma exterior, aquel carácter que ha indicado que comporta la angustia, de ser lo que no engaña. Lacan señala que el último pensamiento de Freud nos indica que la angustia es señal en el yo. Si esta señal se encuentra en el yo, debe estar en algún lugar del yo ideal. Lacan destaca la relación entre el ser y el tener. El a, objeto de la identificación es también  a ,  objeto del amor. Por eso este a que en el amor ya no se tiene, se lo puede reencontrar por vía regresiva en la identificación, en forma de identificación con el ser. Por eso Freud califica exactamente con el término regresión el paso del amor a la identificación. Pero en esta regresión, a, permanece como lo que es, instrumento. Es con lo que se es que se puede tener o no, por así decirlo. En la angustia,  señal de lo real,  nos dice Lacan que la oposición entre el miedo y la angustia,  cuando decimos que la angustia no es sin objeto,  se relaciona a que la angustia opera como señal es del orden de lo irreductible de lo real. En este sentido que la angustia, es la que no engaña. La angustia es señal de lo real, del modo irreductible bajo el cual dicho real se presenta en la experiencia. Lacan señala que el a es lo que permanece irreductible en la operación total de advenimiento del sujeto al lugar del Otro y ahí es donde adquirirá su función. El a es el objeto perdido donde nos enfrentamos por una parte en el deseo y por otra parte con la angustia. La angustia la encontramos en un momento lógicamente anterior al deseo. Lacan nos dice en la cadena simbólica es donde el sujeto intenta nombrarse, localizarse pero es ahí precisamente donde no se encuentra. El sujeto solo está en la cadena,  en los intervalos,  en los cortes. Cada vez que quiere aprehenderse,  no está nunca más que en un intervalo,  y es precisamente por esto que el objeto imaginario del fantasma,  sobre el cual va a buscar soportarse,  está estructurado como lo está.

Miller en  Donc, dice que el objeto fóbico reemplaza al nombre del padre,  lo que aparece en este seminario x como la verdad ultima del objeto fóbico el famoso caballo ,  es precisamente que en su faz más profunda no es un objeto,  sino un significante susceptible de diversos significados. Si bien el caballo es el objeto representativo de la fobia,  lo que atormenta tanto a Juanito es que no toda angustia parece ser absorbida y transformada en la fobia. Lacan evoca la mancha negra que Juanito sigue viendo en algún lugar de la cabeza del caballo. El objeto a es algo irrepresentable nos dice Miller, el objeto de angustia, residuo presente en toda representación.

En el seminario XVI en la última página del Capitulo El goce , su real,  Lacan  dice que la fobia es una placa giratoria que vira hacia los dos grandes ordenes de las neurosis : histeria y neurosis obsesiva. En el mismo seminario en el capítulo Saber-Poder, plantea que el significante es lo que representa a un sujeto para otro significante, tal es la fórmula que nos permite situar lo que le ocurre con un sujeto, el campo donde se inscribe el lugar del A, ese lugar que es el Otro, es decir, el cuerpo. Lacan señala lo que ocurre con el a como enforma del Otro,  por un lado, el objeto a da forma al Otro pero también lo vacía,  todo esto en sentido topológico.

Juanito en su fobia elabora un saber en acto. Un saber que es siempre fallido. Pero en esa tarea de construir un saber agujereado, Juanito aloja en su Otro algo de su goce, produciendo su objeto a.

Notes

1.Freud, Sigmund .Presentación autobiográfica , Inhibición , síntoma y angustia ,¿Pueden los legos ejercer el análisis ?.Amorrortu, Buenos Aires,1976,p.76.

2. Ibíd., p.76

3. Freud, Sigmund .Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico, trabajos sobre metapsicología y otras obras .Amorrortu, Buenos Aires,1976,p.150.

4. Freud, Sigmund .Presentación autobiográfica , Inhibición , síntoma y angustia ,¿Pueden los legos ejercer el análisis ?.Amorrortu, Buenos Aires,1976,p.76.

5. Ibíd., p.76..

6. Ibíd., p.78.

7. Ibíd., p.78.

8. Ibíd., p.79.

9. Freud, Sigmund .Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico, Trabajo sobre metapsicología y otras obras .Amorrortu, Buenos Aires,1976,p.180.

10. Freud, Sigmund .Conferencias de Introducción al psicoanálisis.Amorrortu, Buenos Aires, 1976,p.374.

11. Lacan, Jacques, El Seminario, libro 4, La relación de objeto,Del complejo de castración. Paidós, Buenos Aires, 2008, p. 227.

12. Ibíd., p.228.

13. Ibíd, p.229.

14. Lacan,Jacques, El Seminario, libro 4, La relación de objeto ,El significante en lo real. Paidós, Buenos Aires,  2008, p. 245.

15. Ibíd., p.258.

16. Ibíd., p.258.

17. Lacan, Jacques , El Seminario, libro 10, La angustia ,Lo que no engaña. Paidós, Buenos Aires,  2007, p. 85.

18. Ibíd., p.85.

19. Ibíd., p.86.

20. Ibíd., p.93.

21. Lacan, Jacques , El Seminario, libro 10,La angustia , No sin tenerlo. Paidós, Buenos Aires,  2007, p.100.

22. Ibíd., p.101.

23. Ibíd., p.101.

24. Ibid., p.103.

25  Ibid., p.103.

26. Ibid., p.103.

27. Ibid., p.103.

28. Miller, Jacques, Donc ,El concepto de deseo. Paidós, Buenos Aires ,2011, p. 203.

29. Ibid., p.203.

30. Ibid., p.204.

31. Ibid., p.205.

32. Lacan, Jacques, El Seminario, libro 4, La relación de objeto ,Para qué sirve el mito. Paidós, Buenos Aires,  2008, p. 207.

33. Miller, Jacques, Donc ,El concepto de deseo. Paidós, Buenos Aires ,2011, p. 207.

34. Ibid., p.207.

35. Lacan, Jacques, El Seminario, libro 16, De otro al otro ,Saber-poder. Paidós, Buenos Aires, 2007, p.280.

36. Ibid., p.280.

Milagros Gómez Chávez

La fobia y la angustia en el caso Juanito. 

NODVS LXVII, juny de 2023

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